Por qué el boicot a los productos y servicios catalanes por parte de la población española está funcionando como la principal arma contra el separatismo – EL PRECEDENTE: LA VERDADERA RAZÓN POR LA QUE LOS ALIADOS GANARON A LOS NAZIS EN LA II GUERRA MUNDIAL: “Justo a tiempo, Hitler no logró alcanzar la victoria por la altamente eficaz transferencia de los soviéticos de fábricas completas y sus obreros a miles de kilómetros hacia el Este, lejos del alcance de las tropas y los bombarderos alemanes”. Lo mismo ocurre cuando se deslocalizan empresas catalanas fuera de Cataluña, en otras partes de España, y se ponen fuera del alcance de los independentistas golpistas / Los soviéticos llevaron a cabo el cambio total de toda una economía nacional en unos cuantos meses y bajo condiciones de guerra. En Cataluña la economía está declinando a velocidad récord a medida que se desboca más y más la locura secesionista mientras se mantiene el crecimiento económico en el resto de España  / “Aún sin la ayuda de Estados Unidos, el Ejército Rojo estaba bien equipado y respondió bien a la tarea de derrotar a los alemanes, gracias a que nunca cesó el flujo de tanques, aviones y armas producidos en las fábricas trasplantadas” 

Propaganda soviética.

El boicot iniciado por buena parte de la sociedad civil española a productos y servicios catalanes, como forma de respuesta a las agresiones y desplantes de los separatistas hacia España y el estado de derecho, empezó a dar frutos apenas iniciado. Casi mes y medio después del referéndum ilegal, y de la eclosión del desenfreno golpista en Cataluña, ya superan con creces las 2.000 empresas fugadas de Cataluña. Suponen entre el 30 y el 40% del PIB catalán, puesto que entre ellas se encuentran varias de las grandes. Y aunque todavía apenas ha empezado a notarse en la destrucción de empleo y la caída de la economía catalana, es cuestión de pocos meses que Cataluña caiga de cabeza en la recesión si la tendencia no se para.

¿Por qué el boicot iniciado por simples ciudadanos españoles, por muchos que sean, funciona? He aquí un precedente interesante que conviene estudiar. Se trata de la forma en que la URSS hizo frente a los nazis, una estrategia poco conocida hasta ahora. Lo primero, poner a buen recaudo a sus empresas para conservarse fuerte y con suministros. 

El factor determinante en la derrota de la Alemania nazi en la segunda guerra mundial fue el poderío industrial de la Unión Soviética, no el de Estados Unidos, según un libro recién publicado por un historiador británico.

Por: The New York Times.
13 de octubre de 1996.

Al poner en duda muchas teorías aceptadas desde hace tiempo, sobre qué fue lo que determinó la victoria aliada, Richard Overy argumenta que el asombroso logro del régimen soviético al trasladar cientos de fábricas de armamento y millones de obreros a lugar seguro en Siberia, tras la invasión alemana de junio de 1941, salvó a la URSS de la derrota y con ello, en última instancia, decidió el resultado del conflicto. [De igual forma al lograr que las empresas catalanas se deslocalicen en el resto de España se las está atrayendo a ‘lugar seguro’ 

Avery, profesor de historia moderna del Colegio King de Londres, no subestima el enorme esfuerzo bélico de Estados Unidos, aceptado en la mayoría de las crónicas de la lucha que duró de 1939 a 1945 como esencial para la victoria.

Pero alega en su libro ¿Por qué ganaron los Aliados? que, en realidad, la enorme contribución de Estados Unidos apenas empezó a tener un impacto decisivo después de que la ola de la guerra ya se había vuelto contra Alemania y sus aliados.

Puntualiza que los momentos decisivos de la guerra: el triunfo sobre la campana alemana de ataques submarinos contra los barcos aliados, la derrota de Japón a manos de la Armada estadounidense en la batalla de Midway y la victoria soviética sobre los alemanes en Stalingrado, se produjeron antes de que la industria bélica estadounidense lograra el abrumador nivel que con el tiempo llegó a alcanzar.

En el momento de estas victorias aliadas, ambas partes todavía estaban casi a la misma altura, en términos de producción militar, según el historiador. Si los alemanes hubieran logrado aplastar a la Unión Soviética, aunque casi estuvieron a punto de lograrlo, tal vez ni siquiera el poderío estadounidense hubiera podido cambiar el resultado.

Justo a tiempo Hitler no logró alcanzar la victoria por la altamente eficaz transferencia de los soviéticos de fábricas completas y sus obreros a miles de kilómetros hacia el Este, fuera del alcance de las tropas y los bombarderos alemanes, según el libro.

El enorme esfuerzo fue llevado a cabo en condiciones casi inimaginables de sufrimiento y presión. Overy alega que ningún otro régimen totalitario, ni siquiera el de Hitler, poseía la necesaria rudeza para llevar a cabo el cambio total de toda una economía nacional en unos cuantos meses y bajo condiciones de guerra.

Pero el dictador soviético José Stalin empleó muchas de las mismas tácticas que había utilizado previamente en tiempos de paz para suprimir la oposición a su régimen, afirma Overy. Los trabajadores estaban bajo ley marcial y fueron tratados como desertores si llegaban tarde al trabajo o se ausentaban por enfermedad. Los obreros que incurrían en alguna falta eran fusilados o enviados a campamentos de trabajos forzados, aunque el historiador observa que la alimentación y las condiciones de trabajo en las fábricas de materiales de guerra eran tan ínfimas que para los obreros casi no había diferencia entre la vida en las fábricas y en los gulags.

Paradójicamente, los planificadores soviéticos cambiaron en su favor las condiciones primitivas y la falta de suministros en las fábricas, dice Overy. Enfatizaron la manufactura de armas sencillas y de fácil reparación.

En cambio, la poderosa maquinaria bélica alemana cada vez se veía más afectada por su armamento ultrarrefinado, que a menudo era difícil mantener en condiciones de funcionamiento por el clima reinante en el frente ruso. Era frecuente que los tanques alemanes se averiaran en el lodo y por las gélidas temperaturas. En cambio, eso casi no les pasaba a los tanques rusos.

Al final de la guerra, las fuerzas soviéticas tenían grandes cantidades de equipo militar arrendado o prestado de los estadounidenses. Pero Overy afirma que aún sin la ayuda de Estados Unidos, el Ejército Rojo estaba bien equipado y que respondió bien a la tarea de derrotar a los alemanes, gracias a que nunca cesó el flujo de tanques, aviones y armas producidos en las fábricas trasplantadas.

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