Los 10 rincones mágicos escondidos de Asturias

Hablar sobre pueblos bonitos en Asturias es una redundancia. Sin exagerar, prácticamente todos son bonitos. Tanto los de costa – los 10 PUEBLOS COSTEROS EN ASTURIAS que no te puedes perder están aquí reflejados- como los de interior y montaña. A donde quiera que dirijas la mirada encuentras un rincón encantador.

Pero hay pueblos y rincones con sus tesoros preciosos que siguen escondidos de la gran masa de visitantes y que también merecen una reseña, por su encanto y magia. Hemos escogido 10, pero podrían ser un centenar. Empecemos:

1) VILLAR DE PASTUR (concejo de Illano): 

Es el centro mágico de la Asturias celta. Un santuario escondido durante más de mil años en las montañas del occidente astur. Primero los paganos, y luego los cristianos, acudían tradicionalmente allí en romería año tras año. A caballo, o a pie, se levantaban con el alba y atravesaban valles y alturas impresionantes para acudir a pasar el día al Santuario, a postrarse ante los antiguos dioses, primero, y desde que se impuso el cristianismo, la Virgen de la Soledad de Pastur. El nombre no le hace justicia, pues nunca ha estado sola, tiene muchos miles de devotos en todo el ala occidental de Asturias, y las peregrinaciones continúan de generación en generación desde tiempos inmemoriales. El santuario se halla rodeado de abismos impactantes, que cubre la arboleda. Hay una fuente sagrada cerca y un tejo esplendoroso que ya contempló peregrinos en la Edad Media. Los tejos tenían un carácter mágico para los antiguos celtas, y a su vera celebraban rituales. Precisamente lo que más impacta de Pastur es la energía tan especial e intensa que inunda todo el espacio.El santuario y su tejo han resistido a incendios y rayos devastadores. Sus fieles continúan la tradición de padres a hijos, y de abuelos a nietos.

Se puede llegar al santuario desde Navia o desde Los Oscos. La principal romería es la de San Agustín, el 28 de agosto, y poco después, el 8 de septiembre, se celebra la de Nuestra Señora de Pastur.

 

2) ARGUL (concejo de Pesoz)

Es un asentamiento medieval en el que aún pervive la esencia de aquella época, y que además constituye una de las mayores singularidades arquitectónicas del Occidente de Asturias. Sus edificios centenarios se apoyan en la roca y están comunicados a través de galerías y túneles. Los ancestros de los actuales vecinos de Pesoz construyeron en el medievo túneles para el paso de personas y ganado, y altos corredores para pasar de unas edificaciones a otras sin salir a la calle.

La Casa de Vilar se adelantó a la arquitectura moderna en 500 años y se compenetró con el entorno rocoso de una forma impresionante. En la parte baja de la casa hay un camino de servidumbre que cruza de norte a sur la edificación, siendo la propia roca uno de los muros de este paso. Este túnel tiene una longitud de unos 20 metros. La Casa del Escultor, por su parte, fue el lugar de nacimiento del reconocido escultor barroco de la Corte de Felipe V,  Juan Alonso Villabrille y Ron. La casa la conforman dos volúmenes disimétricos de tres plantas, realizadas en cuarcita y pizarra. Están luego la Casa de Bastián, con su corredor único, la Casa Muxardín, la Casa de Cangas y su magnífica torre… En el corazón de Argul se yergue la capilla de San Antonio, y en las afueras del pueblo la de San Miguel. La Edad Media aún perdura escondida entre los macizos rocosos del Occidente astur.

 

3) MEREDO (concejo de Vegadeo)

El Mazo de Meredo es uno de los más destacados en su género, en parte por encontrarse en un entorno natural tan bello que quita la respiración. El Mazo de Meredo comprende el propio mazo (la máquina de batir el hierro y el edificio que la alberga), y además un molino harinero y una piedra de afilar, todo ello movido por las fuerzas de las aguas desviadas del río Suarón desde su espectacular presa de derivación, con impresionantes caídas de agua multicolores. Sin duda las hadas asturianas no andan muy lejos.

El agua produce el fuego en este enclave. El agua del río se embalsa y luego se libera, generando la energía suficiente para mover las palas del mazo, lo cual a su vez hace trabajar al martillo de la herrería, el cual pesa unas dos toneladas. Pero además se produce una corriente de aire a presión que sirve para avivar las brasas de la fragua, consiguiendo de este modo la temperatura necesaria para dejar el hierro incandescente en pocos minutos. En este mazo, el agua del depósito se utiliza también para mover un molino de trigo, el cual se encuentra situado en un edificio anexo a la herrería.  El río Suarón, que dio nombre a la comarca durante la Alta Edad Media, albergó un gran número de centros ligados a la metalurgia tradicional del hierro y a la elaboración de productos derivados, sobre todo herramientas, tanto para el campo como para las minas.

 

4) GRANDAS DE SALIME

No todos los días se tiene la oportunidad de conocer a un personaje histórico vivito y coleando, que figurará en las enciclopedias y compendios etnográficos mucho tiempo después de que todos nos hayamos ido. Eso es lo que le pasará al visitante de Grandas de Salime, en el extremo occidental de Asturias, si de casualidad se topa por allí con José María Naveiras Escanlar, más conocido entre todos sus paisanos astures como Pepe el Ferreiro (‘Herrero’, en el habla del occidente asturiano).

Es único, un Quijote hecho carne. Partiendo de solo estudios primarios, se ha convertido en uno de los más grandes expertos en etnografía a nivel mundial. Empezó trabajando como herrero en la fragua de su padre. En 1977, con dos amigos descubrió la primera vivienda del impresionante castro llamado Chao Samartín, un recinto fortificado fundado a fines de la Edad del Bronce, hace unos tres mil años, que se mantuvo habitado hasta fines del siglo segundo de nuestra era, cuando fue destruido por un movimiento sísmico que arrasó el poblado.

Pero el Ferreiro no paró ahí. Apenas estaba empezando, como se vio luego. Sus amigos y vecinos lo temían: al Ferreiro le encantaban los ‘trastos viejos’ de sus abuelos que almacenaban en sus desvanes, y los perseguía para que se los cediesen. A fuerza de perseverancia, llegó a reunir miles de ‘antiguallas’, incluida una barbería antigua de las de principios del siglo XX al completo.

Y en 1983, El Ferreiro fundó el Museo Etnográfico de Grandas de Salime, que es en la actualidad el más visitado de Asturias. ¿Saben la aldea invencible de Asterix y Obelix en la Galia dominada por los romanos? Pues Pepe el Ferreiro (re)construyó el símil astur, a golpe de boina, coraje y tesón a raudales. Entrar y pasear por ese inmenso y magnífico museo es sumergirse en el modo de vida y las tradiciones de los ancestros del campo asturiano. Se muestra entre otras muchas salas una cocina de lareira, sección textil con telares, una escuelita rural, sala y cuarto de dormir, fragua, carpintería y tornería, zapatería,  bodega, cantina, molino, útiles de caza y pesca, aperos de labranza, fabricación de madreñas y cestos, etcétera, etcétera, etcétera… la lista es interminable. Ocupa la que fue la antigua Casa Rectoral de Grandas, una amplia casona con patio que se rehabilitó para este fin, intentando respetar la arquitectura popular. Una máquina del tiempo perfecta para regresar a la Asturias rural de siempre.

 

5) LA RUTA ROMANA DEL ORO

(concejos en el suroccidente asturiano de Tineo, Allande, y Cangas del Narcea)

La fiebre yanqui del oro de California no fue nada comparado con la que desataron en Asturias los romanos hace dos mil años. Se volvieron locos por encontrar el preciado metal, tanto en el río Navelgas (concejo de Tineo), como en las múltiples minas que abrieron por todo el occidente asturiano. En la actualidad se puede recorrer toda la zona del valle del oro parando en pueblos fascinantes donde se mezclan palacios, casonas, hórreos y templos: en Tineo la capital del municipio del mismo nombre o Tuña (cuna de nacimiento del general Riego),  en Allande San Martín de Beduledo, Pola de Allande o Montefurado (que por cierto significa ‘monte hollado’ en asturiano), La Puela en Cangas del Narcea, y hay más,  mucho más. En la Ruta de la Huella del Oro se hallan antiguas minas del mineral precioso.

Y la fiebre llega a nuestros días. A finales de julio se celebra el Campeonato Nacional de Bateo de Oro en Navelgas, para los que quieran probar suerte, a ver si cae alguna pepita de desorbitado valor en sus redes (en este caso, bateas).

 

6) ESPINARÉU (concejo de Piloña)

El nombre de la zona colindante ya despierta la imaginación: las Foces (Fauces) del río Infierno. Hay una ruta turística de 14 kilómetros que recorre cascadas y desfiladeros, bosques coloridos y, como su nombre indica, espectaculares foces (cañones y gargantas abiertos por el curso del río). La parte más impactante y sombría del bosque, y de toda Piloña, es el arboreto de Miera, donde los ejemplares de robles y castaños son centenarios. Y Espinaréu, en español Espinaredo, es el pueblo con más hórreos de Asturias, famoso por sus más de 30 hórreos tradicionales. La mayoría de esos hórreos se encuentran en uso y con un buen estado de conservación, a pesar de que se construyeron hace unos 300 años. Es una colección magnífica de lo que algunos denominan “frigoríficos de la antigüedad”, que tanta importancia tuvieron en la vida tradicional asturiana para conservar los alimentos. Estas ingeniosas construcciones servían para almacenar las cosechas y la carne de la matanza. Por eso se construían en alto, apoyados en cuatro pilares (pegoyos), para evitar la humedad consustancial a la tierra asturiana y conseguir la temperatura precisa, y a la vez impedir que roedores o alimañas acabasen con las existencias.

 

7) CUEVAS DEL AGUA (concejo de Ribadesella) 

A siete kilómetros de Ribadesella, para llegar al lindo pueblecito de Cuevas del Agua no queda otra que atravesar con el coche una inmensa cueva, por la que también corre un pequeño arroyo junto al camino de 300 metros de largo. Es la única forma de acceder al pueblín, incrustado entre el río y la montaña. Se trata de un tramo de 300 metros en las entrañas de la tierra, donde las rocas dibujan formas impresionantes, algunas tan singulares que han sido bautizadas, como La Lengua del Diablo. La Cuevona está muy bien iluminada, por lo que estarás contemplando, a medida que se desplaza el vehículo que te lleve, una auténtica obra de arte natural. También puedes atravesarla caminando para disfrutar todavía más. No te olvides de prestar atención a la flora que habita la Cuevona (líquenes, musgos, helechos, algas…). Asimismo habitan allí salamandras -espíritus del fuego-, ranas y hasta hace bien poco, en que la creciente presencia humana los espantó, incluso nubes de murciélagos.

 

8) BARRO (concejo de Llanes)

Ni Barro tiene la iglesia más antigua, ni la más espectacular, ni la de mayor tamaño. Pero su ubicación es… ¡guau! La iglesia de Nuestra Señora de los Dolores, en la localidad llanisca de Barro, se levanta sola sobre una pequeña elevación que domina todo el llano circundante. Y cuando llega la pleamar diaria, el agua del Cantábrico sube y sube, hasta lamer el muro que rodea a la iglesia y el cementerio. Ese es el momento de tomar una foto irrepetible.  La inundación cotidiana puede contemplarse desde la carretera que viene de Barro, y por la que pasan los peregrinos a Santiago.

 

9) GULPIYURI (concejo de Llanes)

Normalmente las playas están al ladito mismo del mar. Cae de cajón. Pues Gulpiyuri, no. Gulpiyuri tenía que ser distinta… y preciosa. En una costa de acantilados calizos, sensibles a ser modelados por la poderosa acción de las mareas, el Cantábrico cavó con ahínco una cueva en dirección tierra adentro, y al mismo tiempo el fondo de la cueva se hundió (fenómeno conocido como dolina) a cien metros de la costa. El resultado es una playa linda, linda de verdad: conectada con el mar, pero entre verdes prados. Con la suerte además de que al estar bastante aislada, su estado de conservación es bueno. La cueva conecta el mar y la playa. Se accede a Gulpiyuri caminando desde la playa de San Antolín, a medio camino entre Ribadesella y Llanes, o desde Naves. Por cierto que se trata de la playa más pequeña del mundo.

 

 10 ) TORCA URRIELLU (concejo de Cabrales)

Se trata de una cueva de roca caliza con una enorme sima de más de 1.000 metros de profundidad que impresiona. Se halla en las estribaciones del Picu Urriellu, en el Macizo Central de los Picos de Europa, concretamente en el municipio de Cabrales. Se trata de una de las grandes simas de los Picos de Europa, con un desarrollo total que sobrepasa los 4 kilómetros de extensión. La cueva de Cabrales está compuesta por dos sectores, el vertical repleto de pozos, estrechos y meandros, y otro inferior formado por amplias galerías, una de las cuales es una vasta galería fósil de gran interés. El subterráneo Río del Silencio discurre por allí, y se suma al sifón (masa de agua presente en una depresión dentro de una galería y que la llena hasta el techo, haciendo imposible atravesarla sin sumergirse) existente al fondo de la cueva, a 1.017 metros de profundidad. Es un  monumento natural en toda regla, una Venecia pétrea en las profundas entrañas de la tierra astur.

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