La República de la Estrella Solitaria: Texas demanda ante el Supremo a cuatro estados

Lo primero fue pura luz de gas: nada que ver aquí, no está pasando nada, ha ganado Biden limpiamente y Trump es cosa del pasado, patalee o no.

Como la cosa no arreciaba, pasaron al desprecio activo: reírse a carcajadas de los ‘rednecks’ conspiranoicos de dentadura incompleta que decían que había habido fraude, salpimentado con algún lacónico y malhumorado comentario de que la teoría del fraude se había ‘desmontado’. En vano.

Y estamos ya en la tercera fase: la negociación. Porque el juez Samuel Alito, del Tribunal Supremo, ha ordenado al estado de Pensilvania -absolutamente clave para el resultado definitivo de las presidenciales- que responda a las demandas presentadas contra las presuntas irregularidades en el recuento de los votos.



Y la respuesta, leyendo entre líneas, viene a ser: “Bueno, vale, sí, a lo mejor ha habido un poco de pucherazo aquí y allá, pero, ¿no os dais cuenta del follón que se pondría montar si abrís esa caja de Pandora?”.


Para abonar un poco la confusión, el Gran Estado de la Estrella Solitaria, Texas, demanda, también ante el Supremo, a los estados de Georgia, Michigan, Pensilvania y Wisconsin alegando que los diversos cambios de última hora que introdujeron en la normativa electoral violaban la Cláusula de los Electores de la Constitución porque no se habían aprobado en sus respectivos congresos estatales.

Dice Texas, asimismo, que las diferencias en la normativa de diferentes condados vulnera la Cláusula de Igual Protección.


Sostiene la demanda que las probabilidades de que Biden se impusiese a Trump en esos estados clave eran inferiores a “una entre un trillón elevado a la cuarta potencia”.


El problema de que sea precisamente Texas el estado que haya presentado esta demanda es que este inmenso territorio fue ya una república independiente antes de integrarse en la Unión, tiene un movimiento secesionista pequeño pero no despreciable y bien podría concluir que es mejor ir por libre que estar en un país donde votar no sirve para nada.

Y, por supuesto, la posibilidad de que otros estados se unan a esta iniciativa es muy real. Añadamos a todo este batiburrillo el monólogo del lunes de Tucker Carlson, la estrella de la Fox.

Carlson era el ‘busto parlante’ más seguido de la televisión americana hasta que su cadena, propiedad de Rupert Murdoch, cometió el error comercial -y, probablemente, político, a la larga- de cambiar de caballo en mitad de la corriente y pasarse con armas y bagajes a las filas de Biden en plena madrugada de la noche electoral.

Pero la otra noche agitó un fantasma que lleva ya amagando desde antes de las propias elecciones: la trama china. La idea, resumiendo muchísimo pero no mal, es que China tiene cogidos a los demócratas por salva sea la parte desde hace ya años, por el sencillo procedimiento de compr… Quiero decir, de realizar enormes donaciones a la causa y, especialmente, a causas personales de los altos dirigentes.

Pues bien, Carlson sacó un vídeo, al parecer de una televisión china, en la que un profesor chino explica con bastante humor al público del plató cómo en la era de Obama tenían a la Administración comiendo en su mano, cómo Trump había llegado a estropearlo todo y cómo, finalmente, la victoria de Biden significaba que los viejos buenos tiempos estaban aquí de nuevo.

Pueden, si quieren, llamarlo una reedición de la trama rusa, esta vez con China como potencia conspirativa y los demócratas como los títeres/beneficiarios.

Pero mientras que Trump no movió un dedo para favorecer a Rusia, sino que llegó a incrementar las sanciones contra la patria de Putin, Biden ya ha tenido palabras más que favorables para el Imperio del Medio.


Ha dicho, por ejemplo, que a Estados Unidos le interesa que China prospere y siga creciendo con la colaboración de América. Y quizá sea verdad, no vamos a entrar ahora en ello, pero después de lo que se supo por el disco duro del portátil de su hijo Hunter, pringado hasta las cejas en negocios dependientes del Partido Comunista Chino, queda regular decirlo en público.

Ya tenemos al Supremo en liza, como quería el equipo de Trump, que podría llegar a estimar inconstitucional las elecciones en Pensilvania, y a Texas amagando con coger sus pozos de petróleo e irse a cada. El miedo se puede palpar ya en las filas demócratas y en los ‘nevertrumpers’ republicanos.


La República de la Estrella Solitaria: Texas demanda ante el Supremo a cuatro estados

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