Una nueva era o cómo el socialismo hunde otra nación | Los socialistas, comunistas, golpistas y el brazo político del terrorismo denominan a lo que acaba de iniciarse en España con la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado de 2021 una nueva era | La nueva era denominada “progresista” por sus protagonistas es en realidad una vuelta a los principales males del siglo XX: nacionalismo y socialismo. Una versión descafeinada para no provocar un rechazo violento, pero una era nacionalsocialista al fin y al cabo. Hitler dijo que “cuando el nacionalsocialismo haya gobernado el tiempo suficiente, ya no será posible concebir una forma de vida distinta a la nuestra” / Todos los gobiernos totalitarios del mundo, con pocas excepciones (China, Cuba), celebran simulacros de elecciones que deberán acomodarse a sus propósitos o, de lo contrario, tendrán que ser anulados sus efectos de un modo u otro (Venezuela). De todos modos, cuando lleguen tales elecciones las instituciones en este país estarán tan deterioradas que será muy difícil que sean libres y limpias o en unas condiciones mínimas de dignidad democrática / Normalización de la mentira (ya lo ha sido), irracionalidad como principio básico de relaciones sociales, odio como esquema básico de vertebración social, sumisión como única conducta aceptable, no llevan sino a la servidumbre definitiva / “Un estado policial es un país gobernado por criminales”, (R. Harris), y éste es el marco que habitamos. Balcanización de territorios que implica reconocer derechos a los territorios en lugar de a las personas, más gobierno central promulgador de medidas socialistas (limitación libertad de expresión, limitaciones libertad de movilidad, limitación a las actuaciones sobre la propiedad como el impedimento de desahucios, liquidación de la clase media mediante exacción fiscal y destrucción de empleo sistemática y deliberada – hostelería y turismo-, etc) más colaboración con el poder financiero conforman un Gobierno de claro aire fascista muy similar al instaurado por Mussolini en la Italia de hace cien años

   Pero no es la nueva era que todos esperábamos, esa que anuncia cambios científicos y tecnológicos que asustan a tanta gente, pero sobre los que la historia ha demostrado que, a pesar de los conflictos y desajustes que ocasionan, siempre son beneficiosos para la humanidad. La revolución científica y tecnológica lo será, como lo… Leer más Una nueva era o cómo el socialismo hunde otra nación | Los socialistas, comunistas, golpistas y el brazo político del terrorismo denominan a lo que acaba de iniciarse en España con la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado de 2021 una nueva era | La nueva era denominada “progresista” por sus protagonistas es en realidad una vuelta a los principales males del siglo XX: nacionalismo y socialismo. Una versión descafeinada para no provocar un rechazo violento, pero una era nacionalsocialista al fin y al cabo. Hitler dijo que “cuando el nacionalsocialismo haya gobernado el tiempo suficiente, ya no será posible concebir una forma de vida distinta a la nuestra” / Todos los gobiernos totalitarios del mundo, con pocas excepciones (China, Cuba), celebran simulacros de elecciones que deberán acomodarse a sus propósitos o, de lo contrario, tendrán que ser anulados sus efectos de un modo u otro (Venezuela). De todos modos, cuando lleguen tales elecciones las instituciones en este país estarán tan deterioradas que será muy difícil que sean libres y limpias o en unas condiciones mínimas de dignidad democrática / Normalización de la mentira (ya lo ha sido), irracionalidad como principio básico de relaciones sociales, odio como esquema básico de vertebración social, sumisión como única conducta aceptable, no llevan sino a la servidumbre definitiva / “Un estado policial es un país gobernado por criminales”, (R. Harris), y éste es el marco que habitamos. Balcanización de territorios que implica reconocer derechos a los territorios en lugar de a las personas, más gobierno central promulgador de medidas socialistas (limitación libertad de expresión, limitaciones libertad de movilidad, limitación a las actuaciones sobre la propiedad como el impedimento de desahucios, liquidación de la clase media mediante exacción fiscal y destrucción de empleo sistemática y deliberada – hostelería y turismo-, etc) más colaboración con el poder financiero conforman un Gobierno de claro aire fascista muy similar al instaurado por Mussolini en la Italia de hace cien años