ECONOMÍA – ESPAÑA EN QUIEBRA -La teoría del efecto bola de nieve en versión deuda pública. Aurelio Jiménez en El Blog Salmón

El pasado lunes el Banco de España publicó los datos de deuda de las Administraciones Públicas correspondiente al mes de agosto y, como viene siendo habitual, ha vuelto a aumentar respecto al mes anterior. Esto ya es un problema de suma y sigue que parece no tener fin.

En concreto, la deuda aumentó en la nada despreciable cifra de 2.196 millones de euros entre julio y agosto de 2019, hasta situarse en 1,20 billones de euros, por lo que vuelve a acercarse al máximo histórico que marcó en junio. Si tomamos como referencia el PIB, se sitúa en el 97,38% del mismo.

En relación al mes anterior, la deuda pública ha aumentado un 0,18% en agosto, pero si la comparamos con el mismo mes de 2018, la tasa interanual de crecimiento es del 3%. En dinero contante y sonante, 34.938 millones de euros más. Vamos, que hemos generando casi 35.000 millones de deuda en doce meses.

Desde el Gobierno parece que están muy tranquilos con estos datos. Señalan que el ratio de deuda sobre el PIB está por debajo del dato del mismo mes del año anterior (97,98%) y que además es compatible con el objetivo de deuda previsto para todo el año y que la semana pasada se envió a Bruselas (95,9%).

Pero antes de descorchar las botellas de champagne y subir el volumen de la música, veamos algunas gráficas y repasemos cómo ha evolucionado la deuda en las distintas administraciones y a lo largo de los últimos años.

Deuda pública por administraciones

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Por administraciones, solo las Comunidades Autónomas y las corporaciones locales hicieron los deberes y redujeron su deuda. Mientras tanto, la del Estado y la de la Seguridad Social siguen descontroladas.

En concreto, la deuda pública de las comunidades autónomas se redujo un 0,32% en agosto (aunque en tasa interanual aumentó un 2,5%), situándose en 298.540 millones de euros. Mientras tanto, la deuda de los ayuntamientos disminuyó en 850 millones entre julio y agosto (y acumula una caída del 7,7% en los últimos doce meses), hasta los 25.618 millones.

Por el contrario, la deuda del Estado, que es la que de verdad preocupa, tanto por volumen como por evolución, se incrementó un 0,27% respecto a julio y ya asciende a 1,055 billones de euros. En relación al año anterior, el repunte es del 3,2%.

Mención especial merece la deuda de la Seguridad Social, que aumentó un 2,5% en agosto y se sitúa ya en 51.193 millones de euros. Cada mes que pasa este organismo marca un nuevo máximo histórico de deuda.

En los últimos doce meses el alza ha sido de un espectacular 46,8%. En cifras absolutas, 16.330 millones de euros más en solo un año. No cabe duda de que los préstamos que el Estado está concediendo a la Seguridad Social para garantizar el pago de las pensiones están haciendo mella en su contabilidad.

Como una imagen vale más que mil palabras, os dejamos esta imagen de El Mundo que necesita pocas explicaciones.

ElMundo

Una bola de nieve que crece y crece

No nos vamos a engañar. Vista la evolución de la deuda en los últimos años, los presagios no pueden ser optimistas. Sin embargo, se da la paradójica circunstancia de que, según cómo se cocinen estos datos, el político de turno podría venderlos como buenos (de hecho, ya lo hace) y el lector poco versado en la materia podría creérselo. Me explico.

En 2014 el ratio de deuda pública sobre el PIB era del 100,4%, en 2015 bajó al 99,8%, en 2016 al 98,98%, en 2017 al 98,36% y en 2018 al 97,60%. En agosto de 2019 estamos en el 97,38%. Por tanto, el ratio deuda/pib se reduce año tras año. Todo bien entonces, ¿verdad? Pues no.

La tendencia bajista de este ratio en los últimos años se debe a que, gracias a la mejora económica, el PIB aumenta más de lo que aumenta la deuda, por lo que el ratio se reduce. Que el PIB aumente en años de bonanza es normal, que lo haga la deuda, no tanto. Dentro imagen:

Como ya hemos comentado en otras ocasiones, más que el ratio deuda/PIB lo que debemos valorar es la capacidad de nuestra economía para pagar su deuda sin generar deuda nueva.

Si esto se puede hacer, vamos bien. Si por el contrario necesitamos seguir emitiendo deuda y pagando sus correspondientes intereses para hacer frente a los vencimientos a corto plazo, tenemos un problema.

Pasa lo mismo que cuando tiras una pequeña bola de nieve por una ladera nevada. Al principio, la bola de nieve es muy pequeña, pero según rueda ladera abajo y va cogiendo virutas de nieve, su tamaño cada vez es mayor. A más tamaño, más velocidad y más masa. Cuando la bola de nieve llega abajo de la montaña, su tamaño es gigantesco.

FUENTE: El Blog Salmón. https://bit.ly/2Njm5YZ

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