SALUD – Qué es la enucleación prostática con láser Holmium (Cirugía HoLEP)

A medida que los hombres van envejeciendo suelen padecer con frecuencia hiperplasia prostática benigna, lo que en lenguaje coloquial podríamos denominar «agrandamiento de la próstata» o  «agrandamiento de la glándula prostática». Ese agrandamiento de la glándula prostática se manifiesta con molestos síntomas a la hora de orinar, como el bloqueo del flujo de orina de la vejiga. Puede ser causa de problemas en vejiga, vías urinarias o riñón.

El cirujano experto en enuclación prostática Agustín Huéscar atiende consulta en tres centros médicos especializados en Oviedo, Gijón y Avilés. Es uno de los pioneros en España en las intervenciones de cirugía HoLEP, de las que ha realizado más de 800. Y eso que no constituye una técnica fácil: requiere mucha más experiencia que con otros láseres. Hace ya más de una década que decidió abrir su propia clínica privada de urología.

En nuestros días existen varios tratamientos eficaces para aliviar esta enfermedad: medicamentos, terapias poco invasivas y cirugía. Se elige el más adecuado dependiendo de los síntomas que presente el paciente, el tamaño de la próstata, otros trastornos de salud que sufra, y sus preferencias personales. La terapia suele comenzarse con medicamentos, pero si estos fallan es cuando se puede acabar teniendo que recurrir a la cirugía. Un tratamiento cada vez más empleado para tratar el agrandamiento prostático es la cirugía de próstata por láser de holmio. Se lo conoce también como enucleación prostática con láser de holmio (HoLEP). El tejido que bloquea el flujo de orina en la próstata se corta en fragmentos, y a continuación se emplea un láser para extraerlo.

Es un procedimiento mínimamente invasivo, y suele funcionar mejor en muchos casos que el tratamiento de próstata tradicional, puesto que:

  1. Aunque con muchas semejanzas a la cirugía de próstata no requiere incisiones.
  2. Los pacientes ven aliviados sus síntomas y se recuperan más rápido.
  3. Menos del 2% de los pacientes necesitan un tratamiento posterior de los síntomas.

Por estas razones destaca como la única técnica que puede compararse en buenos resultados con la cirugía abierta, pero sin ser invasiva: no hay herida, el sangrado es mínimo, las transfusiones solo se requieren de manera excepcional, y un paciente promedio solo necesita un ingreso hospitalario de unas 36 horas. 

Se emplea en aquellos pacientes que presentan la próstata agrandada en exceso.  

-Primero se extirpa toda la parte de la próstata que obstruye el flujo de orina.

-El tejido extraído se conserva y posteriormente se analiza en el laboratorio por si hay que detectar otras enfermedades más graves como el cáncer de próstata.

A este padecimiento se le denomina hiperplasia prostática benigna. Es un agrandamiento benigno de la próstata. Como consecuencia se obstruye parcialmente la salida de orina de la vejiga, y se deteriora la micción (acto de orinar) en los hombres, que pueden sufrir como síntomas más frecuentes dificultades para expulsar la orina o por el contrario necesitar ir al baño con excesiva frecuencia, dificultades para iniciar la micción y cuando acaban, sensación de vaciado incompleto.

SE TRATA DE UNO DE LOS PROBLEMAS DE SALUD MÁS FRECUENTE EN EL HOMBRE ADULTO. Al menos la mitad de los hombres de 50 años en adelante lo padecen, y el 80% de los hombres octogenarios. 

Para su control se requiere comenzar a hacerse una revisión anual a partir de los 45 años. 

La glándula prostática se encuentra debajo de la vejiga. La orina pasa a través de un conducto desde la vejiga hacia el exterior del pene, o uretra, donde es expulsada al exterior. En el camino atraviesa el centro de la próstata. Pero cuando la próstata empieza a agrandarse, comienza a obstruir el flujo de orina. 

Aún no se conoce con exactitud la causa que provoca el agrandamiento de la próstata. Se baraja la hipótesis de que se origina en cambios en el equilibrio de las hormonas sexuales según los varones van envejeciendo. La mayoría de los hombres presentan un crecimiento continuo de la próstata durante toda su vida. Este crecimiento continuo agranda la próstata lo suficiente como para provocar síntomas urinarios en muchos casos o para obstruir considerablemente el flujo de orina.

Si se empieza a sufrir problemas urinarios es necesario consultar cuanto antes a un médico, para poder identificar o descartar causas de fondo más grave.  Las vías urinarias pueden incluso obstruirse si no se tratan esos problemas con premura cuando aparecen. En caso de que no se logre orinar en absoluto, se requiere inmediata atención médica.

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