Objetivo Digital – Susana Díaz no puede

Susana Díaz no puede competir -sin trampas- por lograr lo que más ansía, el poder máximo. Por eso mismo no puede salir triunfadora –y a la búlgara- de todo ese proceso que ella misma provocó y que derivó en lo que hoy padecemos en el PSOE. No puede ser la salvadora porque fue verdugo.

Por no poder no ha podido ni con ‘Spiriman’, el médico granadino que a través de las redes sociales ha logrado tal movilización que ha logrado paralizar la intención de fusionar los dos hospitales de Granada en uno solo como se había planteado desde el Gobierno que ella preside.

Parece ser que no ha sido suficiente que sus aguerridos bots, trolls y gestores de sus redes sociales entablaran toda una suerte de descalificaciones a todo el personal sanitario y a los manifestantes que pedían paralizar esta fusión tras la que veían un claro intento de menoscabar la sanidad pública para favorecer sistemas que beneficiara a la concertada.

Y es que contra la mayoría no se puede legislar y el cariño no se puede comprar. Susana Díaz es una máquina de mercadotecnia y eso no se le puede negar, su control del “aparato” gubernamental y orgánico en Andalucía no se traduce en el mismo énfasis en el resto del estado y ese es el mayor hándicap en toda esta aventura que comenzó con su supina deslealtad a Pedro Sánchez desde que éste decidió encaminar sus pasos políticos con la libertad que da no dejarse manejar como el muñeco de un ventrílocuo, que sólo pone la cara y el gesto a los mensajes de otros.

A Susana la quieren lo justo y no siempre los justos. Ha sido siempre el problema de esos círculos viciosos que sólo permiten escuchar el halago fácil de quienes son concientes de que quien se mueve no sale en la foto y que es más cálida la silla de un despacho pagada con dinero público que la de cajero del Mercadona.

El cariño no se puede comprar, sólo lo recibe el que lo da y la militancia del PSOE atiza con el látigo de la indiferencia y el desprecio a quien desdeñó la decisión de miles de militantes socialistas de nombrar Secretario General del PSOE a Pedro Sánchez.
Y no lo hace porque Susana Díaz no tenga la legitimidad a optar a ser la máxima dirigente del PSOE, que la tiene, sino porque en estos tiempos en los que la política está denostada por empacho de abusos, de mentiras, de decepciones, de corruptos y arribistas, lo que menos falta le hacía al PSOE eran las maniobras que condujeron al bochornoso espectáculo del 1 de octubre.

Abel Caballero prepara a Susana Díaz un acto con alcaldes –llamados a toque de corneta- para reivindicar el municipalismo pocas horas después de ensalzar a Rita Barberá en un homenaje en la FEMP. No entro a discutir si hay tradición de hacer homenajes en la FEMP a aquellos que lograron la presidencia del ente que agrupa a municipios y provincias pero lo que sí chirría es que se homenajee a quien encarnó los peores valores de la gestión pública y política del dinero de todos que ha sumido a la Comunidad Valenciana en un pozo del que está siendo más que complicado salir.

Y no sé si Caballero será capaz de entender que lo que vale para su municipio –del que es alcalde con mayoría absoluta desde hace años por su excelente gestión que no creo que nadie discuta– no puede valer para satisfacer los caprichos de su particular apuesta política contra Pedro Sánchez.

En los procesos en los que los militantes tienen en sus manos la capacidad de elegir quién debe liderar el PSOE, parece poco inteligente despreciarles o, lo que es peor, tomarles por idiotas.

Y no se trata de hacer una APP que ayude a contar asistentes a los actos para elaborar un ranking de quién llena y moviliza más –que se mire como se mire es Pedro Sánchez- sino quién es capaz de movilizar a la militancia por lo que siempre fue el PSOE, el corazón, la garra y el empuje de quienes hicieron de este partido un instrumento del cambio.

Sin militancia no hay partido y eso que parece tan evidente, se hace aún más palmario en los partidos de la izquierda.

Nuestros barones, baroncillos y aspirantes a silloneros varios se están encontrando con un espejo que expone una realidad insoportable para ellos, sólo disfrutan de su cariño endogámico, de su necesidad de supervivencia de la política porque, fuera de ella, no están capacitados para afrontar un mercado laboral destrozado por sus propios hechos y acciones –por acción u omisión-.

Susana Díaz no puede competir contra la militancia por mucho que intente lavar su imagen porque quien le acompaña al frente de su partido en Andalucía se empeña en ponerle una pátina de desprecio a Pedro Sánchez que afianza su soledad y la fortaleza del ex Secretario General. Cuanto más odio le echan, más evidencian su incapacidad de ofrecer algo más que no sean prebendas a aquellos que demuestran lealtad perruna, aunque para llegar a ella hayan tenido que cambiar de chaqueta cien veces.

En las semanas que quedan hasta junio nos quedan muchos episodios de utilización “partidista” de los medios del PSOE para favorecer la llegada de Susana Díaz como si fuera un paseíllo en calesa, nos quedarán episodios que nos avergonzarán y nos cabrearán por impropios de quienes se dicen a sí mismos socialistas pero, al final, serán los militantes quienes decidan el futuro del partido.

Y siendo así, yo estoy más que tranquila.

Origen: Objetivo Digital – Susana Díaz no puede

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