Un pedrusco en el zapato de Susana Díaz – Objetivo Digital

Por si alguien no se había enterado, dada la escasa atención mediática que ha recibido la noticia, Fidel Castro ha muerto. Me quedo ahí porque, para algunos, se trata de un hecho luctuoso, mientras que otros han aprovechado para brindar con champán.

Pero lo cierto es que el acontecimiento ha restado un poco de protagonismo al encuentro de Pedro Sánchez con militantes socialistas el pasado sábado en Xirivella. Desbordó todas las previsiones: colocaron 400 sillas y fueron 4 veces más personas, que imagino yo que no serían todas de Xirivella, pero da igual: baño de masas en toda regla, que obligó a sacar el encuentro a la calle.

De reojo debieron estar mirando Javier Fernández y la Gestora este acto a la mayor gloria de Pedro Sánchez, porque a nadie se le escapa que esto es un problema serio. Que una parte de la militancia apoye al exsecretario general defenestrado por una parte de los líderes territoriales del partido, es un problema. Que ese exsecretario general quiera dar la batalla por recuperar su puesto, hace que el problema sea serio de verdad. Porque la parte de la militancia que apoya a Sánchez está sin cuantificar, pero si dicen que el PSOE tiene 90.000 afiliados, en Xirivella estuvo más de 1%, y eso ya es mucho. Y no hablo ya de los diputados díscolos, algunos de los cuales, como Zaida Cantero y Margarita Robles, ni siquiera están afiliadas.

Si a ello le sumamos que algunas federaciones mantienen un apoyo cauto, pero apoyo al fin y al cabo, a la postura posibilista de Sánchez para con Podemos, el adjetivo “serio” se queda corto y el problema pasa a ser grave.

Porque Sánchez ya ha dicho que el de Xirivella va a ser el primero de muchos, por lo que habrá que ver cómo la Gestora hace honor a su propia denominación y gestiona el asunto. Lo que está claro es que, a día de hoy, a Sánchez no se le puede dar por muerto. Y no es una china en el zapato de Susana Díaz; al contrario, es un pedrusco enorme.

Y el escenario político que se ha abierto es proclive a la fricción no sólo entre las fuerzas políticas contrapuestas, sino dentro de ellas mismas. Difícil va a ser que el PSOE se presente como un bloque monolítico ante cuestiones que hay que negociar e, inevitablemente, ceder, como la reforma laboral, la LOMCE o la financiación autonómica. Nadie va a lograr el 100% de sus objetivos. Y ahí Podemos va a estar machaconamente echando en cara al PSOE cualquier cesión.

O sea, que las aguas bajan revueltas y Pedro Sánchez tiene todo a su favor para pescar en ese río. Y, en contra, sólo el infeliz saldo de su mandato como Secretario General. Pero la memoria es débil. Y recordemos que tiene un precedente, nada ilustre pero precedente al fin y al cabo: a Mariano Rajoy no pararon de noquearle en las elecciones durante los años que van de 2004 a 2011. Y ya lo ven ahorita, tan engallado con su minoría mayoritaria y su Gran Coalición golpista.

Origen: Un pedrusco en el zapato de Susana Díaz – Objetivo Digital

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