REPETICIÓN DE ELECCIONES GENERALES EN OCTUBRE O NOVIEMBRE: Cada vez más cerca – Pedro Sánchez irá a la investidura en julio y reta a Pablo Iglesias a tumbarla: “Que se retrate”

Cuarta reunión entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias desde las elecciones generales del 28 de abril y las posturas siguen enfrentadas. Lejos de un acuerdo. El líder del PSOE mantiene su propuesta de un “Gobierno de cooperación”, con tres niveles de entendimiento, pero sin ministros de Podemos. El líder morado sigue en su exigencia de estar en el Consejo de Ministros. La cita en Moncloa se ha cerrado sin avances tras una hora de conversación. La investidura encalla.

Aunque fuentes conocedoras de la reunión explican a este diario que se ha enmarcado en un tono “cordial”, lo cierto es que la negociación está “complicada”, como ha reconocido el propio Sánchez. No avanza. El presidente del Gobierno en funciones ha insistido en la propuesta manifestada por dirigentes de su partido en los últimos días: Gobierno de cooperación en los tres ámbitos de colaboración conocidos (programática, parlamentaria e institucional). Nada de ministros de Podemos en el Consejo de Ministros.

Como aspecto novedoso, fuentes socialistas destacan que se ha incorporado “una comisión de seguimiento al posible acuerdo de gobernabilidad”. Una opción que no ha satisfecho las expectativas de Iglesias, que rechaza la propuesta de cargos intermedios, de segundo nivel, deslizada desde las filas socialistas hace días y que Podemos calificó de “ultimátum” y, por eso, lo rechazaba.

Iglesias no ha variado su posición manteniendo su exigencia de un Gobierno de coalición. No ha descartado votar en contra de la investidura”, señalan fuentes socialistas. Pese a este nuevo encontronazo, Sánchez mantiene su propósito de acudir a la investidura en el mes de julio “con o sin apoyos”. Con ello pretende poner a Iglesias en la tesitura de cumplir su amenaza y tumbar su elección, consciente de que el precedente de 2016, cuando Podemos se negó a apoyar el acuerdo que suscribió con Albert Rivera, juega en su contra. En la repetición electoral que forzó esta decisión, la formación moradaperdió un millón de votos. “Que se retrate”, aseguran en el PSOE, en una investidura que fuentes de Moncloa sitúan en la segunda o la tercera semana de julio. La voluntad del presidente, añaden, es “poner el reloj en marcha”, en referencia a que una votación fallida iniciaría el plazo de dos meses previo a la convocatoria de otros comicios.

Una opción que pese al “escepticismo” que reinaba en Podemos no terminaban de dar crédito: confiaban en que el candidato se sometiera a la votación del Congreso con los apoyos asegurados. El líder morado esgrime como argumento de peso que sus 42 diputados son claves para articular cualquier mayoría parlamentaria alternativa al bloque de derechas (PP-Cs-Vox).

Con todo, desde el entorno de Iglesias hace semanas que deslizan que la decisión última de tumbar la investidura de Sánchez la tendrán las bases de Podemos. Su intención es descargar esta responsabilidad en los inscritos mediante una consulta.

EL PRECEDENTE AUTONÓMICO

“Hemos transmitido al candidato del PSOE que debe decidirse y que España necesita un gobierno estable y de izquierdas, y que la ciudadanía merece claridad y certidumbres. Han pasado dos meses desde las elecciones, y España no puede estar más tiempo pendiente de que el candidato que ganó los comicios se decida a explorar una u otra vía para formar gobierno. Debe decidir ya si quiere negociar un gobierno de izquierdas con nosotros, o buscar a la derecha”, señalan desde Podemos.

“Por nuestra parte encontrarán siempre esa claridad. Queremos acuerdos claros, como los que hemos conseguido con el PSOE y otras fuerzas en varias comunidades autónomas”. Los pactos en Valencia, Baleares o Canarias, donde la formación morada va a ocupar cargos de gobierno, son una medida de presión más empleada por los dirigentes morados.

El distanciamiento entre el PSOE y Unidas Podemos queda patente en la sensación que la cita ha dejado en el equipo de Iglesias. “Constatamos que el PSOE no ha decidido si quiere un acuerdo con la izquierda o con la derecha para sacar adelante la investidura”, explican fuentes de Podemos. “No vamos a entrar en disputas sobre sillones grandes o sillones pequeños. Si el PSOE mira a la izquierda, estamos disponibles para iniciar, cuanto antes, una negociación seria para lograr un programa social que ponga en el centro los derechos sociales y medioambientales y un gobierno de coalición estable”.

Hace días que el malestar y la desconfianza se han instalado en ambos partidos políticos. Llamados a ser socios de gobernabilidad, sus pretensiones políticas impiden el entendimiento. Sánchez quiere un Ejecutivo monocolor; Iglesias quiere ser ministro, y ha fiado a ello, a que Podemos esté en el Gobierno, su futuro político y el de su formación.

Mientras, los socialistas llevan semanas exigiendo la abstención a PP y Cs, pero siempre se interpretó como una estrategia de desgaste, una revancha por la fractura interna que produjo en el PSOE que ellos finalmente se abstuvieran para permitir que fuera elegido Mariano Rajoy. Ahora, con el “embotellamiento” de la negociación entre Sánchez y Iglesias, que lo haga el PP o Cs se percibe como una auténtica necesidad. Algunos en el PSOE no contemplan otra opción. O eso, o elecciones. Nadie ve a Iglesias, tampoco a Sánchez, saliendo de su enroque.

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