Trump, Putin y Guaidó lo tenían todo acordado con Maduro para su exilio, pero Cabello se negó a caer

Cuando en la tarde de este martes, hora estadounidense, John Bolton se plantó en la escalinata de la Casa Blanca delante de los micrófonos no sólo sorprendió que lo hiciera -es extremadamente inhabitual una comparecencia improvisada del asesor de Donald Trump– sino lo que dijo.

El consejero de Seguridad Nacional de Trump dejó al descubierto una gran parte de las cartas: Mikael Moreno, Vladimir Padrino López y Rafael Hernández Dala quedaban señalados ante el mundo como el presidente del Tribunal Supremo, el ministro de Defensa y el jefe mayor del Servicio Secreto (Sebin) que habían servido como caballos de Troya de la “operación Libertad” en Venezuela.

Bolton se apostaba gran parte de la jugada que parecía estancadacuando, pasadas ocho horas de que Juan Guaidó y Leopoldo Lópezaparecieran rodeados de militares armados en la Base La Carlota de Caracas anunciando el inicio del “fin de la usurpación” del poder por parte de Nicolás Maduro.

El preso político, liberado esa madrugada con la colaboración del Sebin, se retiraba de la circulación por su seguridad y para evitar servir como excusa de enfrentamientos civiles. Buscó alojamiento en la Embajada de Chile, y lo halló en la de España.

La iniciativa, audaz y arriesgada, no estaba improvisada, pero sí se adelantó una jornada respecto a lo previsto, según las fuentes consultadas. Esto obligó a reaccionar con rapidez a las cancillerías de los países implicados en apoyo de Guaidó y López: Colombia, Brasil y, por supuesto y sobre todo, Estados Unidos.

Leopoldo López y Juan Guaidó en una conversación con un militar tras la liberación.

es que por detrás, la maniobra contaba con todo el apoyo necesario a nivel nacional e internacional. Según fuentes conocedoras de la negociación contactadas por EL ESPAÑOL, y a la espera de tener que hacerlo públicamente, Vladimir Putin, había aceptado la salida democrática. Tras negarse durante meses a la caída de su puntal en Latinoamérica, el presidente ruso dio su brazo a torcer cuando obtuvo garantías del presidente encargado, Juan Guaidó, de que Moscú cobrará la deuda que Caracas ha contraído con su mayor apoyo internacional.

Putin era la pieza que faltaba hasta ese momento. Porque desde enero -si no antes, claro- la oposición democrática venezolana ya iba de la mano de la Administración estadounidense. Y, de hecho, por mucho que sus declaraciones sean incendiarias calificando de “golpe de Estado” la maniobra de Guaidó este 30 de abril, el propio dictador Nicolás Maduro había aceptado finalmente el plan.

“Lo que dijo Bolton era cierto”, explican las citadas fuentes. Maduro había acordado con Trump Putin y Guaidó la salida a Cuba -ya tenía un avión preparado, según fuentes militares venezolanas-, pero como puente hacia otro exilio más “agradable”, previo paso por Moscú. “Quizás República Dominicana”, explica esta fuente.

El caso es que la carta que quedaba sola en este castillo de naipes era Diosdado Cabello, actual presidente de la llamada Asamblea Nacional Constituyente (ANC). Este artefacto convocado por Maduro para sustituir los poderes del Parlamento, cuya mayoría cualificada es de la oposición desde las elecciones del 6 de diciembre de 2015, es el órgano de fuerza de Cabello.

El número dos de facto del régimen tiene una orden de busca y captura internacional librada por la DEA, la agencia antidroga de EEUU. Y es ya “una cuestión de honor” para Washington tener ese “trofeo”, explica a este diario Sergio Contreras. El coordinador en España de Voluntad Popular, el partido político de López y Guaidó, es un periodista represaliado, torturado y ex preso político de Maduro. “Si cae Cabello, está hecho, todo se acaba”, concluye el periodista Francisco Poleo desde Miami.

El director ejecutivo de El Nuevo País, uno de los pocos medios libres que quedan en el país caribeño explica que Diosdado Cabello se sabe la cabeza de turco de toda esta operación. Y él aún controla a parte del Ejército, como representante de los jefes militares en los círculos de poder del régimen más que como su líder. Y negándose a caer, se paró el control de todos los mandos del Ejército, y se detuvo -quizás sólo temporalmente- la “operación Libertad”.

Acusado de operar como el líder del llamado “cártel de los Soles” -la organización narcotraficante organizada alrededor del régimen chavista en alianza d¡con los reductos de las FARC y el ELN colombianos-, Washington lo quiere preso. Y para él no se había diseñado una salida en la “operación Libertad”.

Donald Trump lo quiere preso, a Vladimir Putin no le va nada en su destino y Juan Guaidó sí necesita un líder caído para que su liderazgo efectivo no se inicie deslegitimado ante un pueblo desesperado por la hiperinflación, la falta de alimentos y medicinas y la parálisis total del país. “Hoy Venezuela es más que un Estado fallido, es un Estado calamidad”, explica Contreras a este periódico. “Tras los colapsos eléctricos del mes pasado, no se ha vuelto a reanudar la producción… no hay de nada”.

Otro de los líderes que tampoco tienen asidero es Tareck El Aissami, hasta hace tres meses vicepresidente y ahora ministro del Poder Popular. De origen libanés, se le considera el enlace del régimen chavista con Irán y el grupo terrorista chií Hizbulah, que utiliza Venezuela como base de operaciones en el cono sur americano. “A éste lo reclama Israel, es otra de las fichas que deben caer y que se resiste a hacerlo”, explica Poleo a EL ESPAÑOL.

La tarde de este miércoles puede ser clave. Las tres bazas ganadoras de Bolton tienen un papel que jugar este 1 de mayo. Mikael Moreno, presidente del Tribunal Supremo, ha convocado en día festivo una sesión extraordinaria del pleno. ¿Para qué? El papel que le ha asignado Washington es el de facilitar la caída de Cabello, declarando ilegítima la ANC. En ese momento Vladimir Padrino, general de mayor rango del Ejército y ministro de Defensa, “se vería empoderado legalmente” para ordenar la detención de Cabello.

Entretando, Hernández Dala debe facilitar desde el Sebin “la coordinación de los mandos de la Fuerza Armada” para organizar la transición pacífica. “El problema es que los sublevados están armados… tanto como los fieles a Cabello“, explica Contreras. “Y ningún venezolano con dos dedos de frente quiere arriesgar un enfrentamiento entre militares o, peor, con civiles implicados”. Contreras no pronuncia los términos concretos. Sí lo hace Poleo: “La guerra civil es una posibilidad, es un peligro, porque los militares son sólo fieles a sí mismos”.

Es decir, a salvar su posición y su sueldo. “De la ley a la ley”, pregonan los líderes democráticos venezolanos como empeño de llevar la transición de modo pacífico. Pero ese compromiso de Guaidó que, de un lado, está haciendo que se desarrolle muy lentamente la “operación Libertad” tiene, de otro lado también, un reverso tenebroso. Porque es precisamente esa divisa la que están exigiendo los mandos militares para verse limpios cuando cambie el régimen..- o si no termina de cambiar.

https://www.elespanol.com/mundo/20190501/trump-putin-guaido-acordado-maduro-exilio-cabello/395211059_0.html

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