Estudios científicos ratifican que la mejor arma psicológica al practicar deporte es la música

Más del 70% de la gente que practica un deporte lo hace escuchando música. Los nuevos sistemas han facilitado las cosas a los deportistas, al emplear dispositivos inalámbricos, empleando la tecnología de auriculares bluetooth

Los auriculares deportivos (con bluetooth especiales para correr y running, acuáticos) concitan cada vez mayor demanda entre los aficionados al deporte. Un buen dispositivo inalámbrico deportivo es la mejor opción. Los auriculares bluetooth de deporte son parte esencial del equipo para muchos corredores, nadadores, ciclistas, golfistas o atletas. Y como veremos a continuación, no se trata de una mera moda o afición. Aunque muchas veces no seamos conscientes de ello, el empleo de la música para potenciar la actuación física tiene raíces muy profundas en la propia fisiología del ser humano.

Es por ello que los psicólogos deportivos se muestran partidarios de escuchar música como parte de la preparación mental del deportista a la competición. La música genera más energía por parte del deportista, y mejora su actuación gracias a que:
  • intensifica su potencia física,
  • la fuerza mental,
  • incluso le hace superar su límite mecánico o eficiencia, 
  • reduce la ansiedad y el potencial dolor físico, lo que se llama efecto ansiolítico, y
  • retrasa el momento en que se encuentra cansado.

Está comprobado que la música ayuda a mejorar las habilidades motoras y a reducir la ansiedad y el estrés en situaciones de tensión como pueden ser las competiciones deportivas

Varias investigaciones científicas han sacado como conclusión que el ritmo de la música propicia el aumento del rendimiento deportivo. Incluso algunos investigadores la consideran un “arma psicológica”. ¿Por qué? Porque el ser humano tiene una predisposición innata a acompasar sus movimientos. Traducido al campo del deporte, si mientras se ejercita se ayuda de música con tempo animado y rápido, de forma instintiva los movimientos se aceleran y así, es mejor el rendimiento físico.

Otro factor positivo cuando se practica ejercicio acompañado de música es que esta ahoga las distracciones externas, y así es posible mejorar la concentración y se tarda más en sentir fatiga.

A partir de 1972 es cuando irán saliendo a la luz estudios sobre la relación entre música y deporte. Pero ya mucho antes, a principios del siglo veinte, se estableció que el ritmo adecuado de música podía ayudar a la hora de llevar a cabo una actividad física. A continuación se determinó que en orden a desarrollar las capacidades motoras empleando el sonido, los dos factores más importantes eran:

  1. la melodía
  2. el ritmo

Surgieron acto seguido las teorías de la percepción selectiva y de la atención focalizada: se basan en que el sistema nervioso puede prestar atención a un único estímulo, y discrimina el resto que lo rodean. Si ese único estímulo es la música adecuada, uno tarda más en cansarse, comprobaron.

Varios trabajos en la década de los años ochenta del siglo pasado relacionaron la frecuencia cardiaca con el ritmo musical que prefería el deportista. Por instinto la gran mayoría prefieren ritmos musicales más bien movidos a lentos, aunque estos últimos dan buenos resultados también en ejercicios de intensidad moderada.

Cuando se comparó factores de frecuencia cardiaca, esfuerzo y recuperación, en pruebas similares, pero unas sin música y otras con ella, se observó que cuando se ejercitaban con música, los deportistas daban mejores resultados. Asimismo descendía su presión arterial. Y eran menos conscientes del esfuerzo realizado.

El estrés inherente al ejercicio se reduce con un acompañamiento musical

Otro hallazgo curioso de las investigaciones: cuando a los deportistas se les ponía su música favorita, rendían más que cuando se trataba de otra música. Los deportistas relataban que al escuchar su música favorita cuando ejercitaban sentían menos incomodidad física. Asimismo rendían más.

Cuando se les dio a escoger, a deportistas de ambos sexos que se ejercitaban en bicicleta estática, entre música con ritmo alto, ritmo lento, de lento a rápido, o de rápido a lento, los favoritos y los que obtuvieron mejores resultados fueron en primer lugar la música con ritmo rápido, y en segundo la que progresaba de rápida a lenta. 

La música con ritmo alta era percibida como más positiva e inspiradora por los deportistas que participaron en estudios científicos. Por el contrario, la música de ritmo más bajo se consideraba un tanto depresiva y desmotivante.

PREPARACIÓN PREVIA

Los psicólogos del deporte se muestran en su mayor parte partidarios de escuchar música como parte de la preparación mental del deportista antes de la competición. También para disminuir la ansiedad previa.

Aún mejor si esa música conlleva connotaciones adicionales, como escuchar la banda sonora de la película Carros de fuego previamente a participar en una prueba importante. Las asociaciones que tenemos de esa película implican esfuerzo al máximo y victoria lograda con tesón. Inmediatamente aumentamos el ritmo, casi de forma inconsciente.

Se aconseja a la hora de beneficiarse al máximo de todos los anteriores efectos que la música sea conocida del deportista. Los estudios han ratificado que así rinde más y se cansa menos

 

 

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