Los falsos mitos sobre alimentos congelados

Entre la población en general, de un tiempo a esta parte, ha calado con fuerza la creencia de que los alimentos CONGELADOS son mucho menos nutritivos que los alimentos frescos. Se trata de uno de esos mitos que se introducen en el imaginario colectivo y que, una vez asentados, son muy difíciles de erradicar.

Porque según expertos nutricionistas no es cierto que los productos que sacamos del congelador hayan perdido nutrientes. Por lo menos, no es cierto en muchos productos congelados. Ni tampoco es verdad que los productos frescos conserven esos nutrientes mucho más tiempo; en muy poco tiempo, cuestión de días o incluso de horas, si no se consumen rápidamente, las frutas y verduras que van directamente del huerto a la mesa empiezan a perder propiedades y corromperse.

INJUSTAMENTE MINUSVALORADOS

Se ha descalificado injustamente a la gran mayoría de productos congelados. No hablamos aquí de la calificada como ‘comida rápida’, alimentos precocinados y platos preparados, que vienen listos para que solo haga falta calentarlos antes de consumirlos, pero que no presentan las mismas propiedades nutritivas que los productos naturales congelados. Demasiada grasa, conservantes, aditivos, sal,… hacen que en alguna ocasión puntual deba recurrirse a ellos por falta de tiempo, pero su consumo regular no es aconsejable. Ejemplos de este tipo son las croquetas, lasaña o patatas congeladas…

Hablamos de los alimentos sanos que se someten al proceso de congelación, que consiste en reducir de forma brusca su temperatura para que su componente principal, el agua, pase del estado líquido al sólido. De esta manera incrementamos la vida útil del alimento pero sin perjudicar su calidad en lo relativo a sus microorganismos, y mantenemos en el tiempo  su gusto, textura, olor o incluso el aspecto visual.

Los nutricionistas confirman que la mayoría de las veces los productos naturales congelados contienen más vitaminas y minerales que las verduras frescas refrigeradas

Esto, que a primera vista puede parecer un contrasentido, se justifica porque las verduras frescas se procesan para su congelación en el momento mismo en que se recolectan. Ese es el momento en que presentan mayor valor alimenticio, con todos sus nutrientes indemnes aún.

Estas propiedades (valor nutricional, sabor y frescura de alimentos frescos) las mantienen los productos naturales cuando se congelan. Con productos naturales nos referimos a dos grandes grupos de alimentos naturales que se procesan:

  • Tras recolectarlos (queso, verduras).
  • O sacrificarlos (carne o pescado).

Lomos de pescado, menestras de verduras, judías verdes…. son típicos ejemplos de lo anterior en la sección de congelados de cualquier supermercado.

Las verduras congeladas llegan ya limpias al consumidor, listas para cocer, por ejemplo, con todas sus cualidades alimenticias intactas, pues se han procesado justo después de recogerlas. Un ejemplo son las espinacas: si se toman congeladas se ingiere mayor cantidad de vitamina C que la que se obtendría al consumirlas frescas a los tres días de su recolección.

En cuanto a la carne congelada, si el proceso de congelación se ejecuta de modo industrial con carne fresca, no existe diferencia perceptible con la carne fresca, salvo un ligero cambio en el color tras descongelarla, aseguran los dietistas. El contenido nutricional es prácticamente el mismo.

Ojo no obstante con la carne congelada a la que la industria haya incorporado otros ingredientes como aditivos, sal o agua, para que tenga mejor aspecto final a los ojos del consumidor. En este caso debe figurar en la etiqueta como “preparado de carne congelada”, con un informe detallado de los ingredientes.

MÁS BARATO PERO NO PEOR

La creencia generalizada de que lo congelado es menos sano que lo natural se ha visto reforzada por los precios más bajos de estos productos. Pero ello se debe a que se aprovechan las épocas en que se da más abundancia de productos naturales para escoger los alimentos que se van a congelar. Al haber más cantidad de producto, el precio baja.

ULTRACONGELADOS, AÚN MEJOR

La ultracongelación es ir todavía un paso más allá. Los alimentos ultracongelados se someten de manera muy rápida a temperaturas muy bajas: de esta forma se impide la proliferación microbiana y que se pierdan nutrientes. Como consecuencia, el ultracongelado producto de la pesca o la recolección conserva incluso más propiedades alimentarias que el pescado, fruta o verdura fresco de los mercados.

LOS PRODUCTOS CONGELADOS TAMBIÉN CADUCAN

Muchos consumidores creen de forma errónea que los productos naturales congelados duran como quien dice eternamente y no es así. Van perdiendo vitaminas muy gradualmente y las grasas se enrancian. Conviene apuntar la fecha en que se congelan y consumirlos en un plazo máximo de seis meses, o como mucho un año. También depende por supuesto del tipo de congelador que se tenga.

Una recomendación siempre válida para todos los congelados es no volver a congelar los alimentos previamente descongelados y, por supuesto, no consumirlos en esas condiciones. Pero si se respeta el proceso de congelación, la cantidad de nutrientes que mantienen esos productos es elevada, y muy valiosa a nivel nutricional

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