Estudios recientes demuestran que si los padres quieren criar niños felices y con más probabilidades de éxito en la vida… ¡A JUGAR!

 En los beneficios de los JUEGOS FAMILIARES coinciden todos los expertos. Cuando padres y niños juegan juntos de forma habitual, los pequeños crecen más felices y desarrollan las cualidades de la imaginación y la tolerancia. Con el tiempo, tendrán más éxito en la escuela, y desarrollarán menos problemas al llegar a la adolescencia. 

Pero según un reciente estudio, el 90% de los padres y el 81% de las madres en España dedican demasiado poco tiempo a jugar con sus hijos.

Hasta los tres años de edad el niño dedica el 60% del tiempo despierto a jugar. La asociación española de pediatría advierte que nuestros hijos hoy en día están reduciendo sus tiempos de juego para convertirlo en un ocio demasiado pasivo, basado exclusivamente en televisión, videojuegos, internet etc.

Los pedagogos aseguran que los padres solo necesitan dedicar entre 5 y 15 minutos al día a los JUEGOS FAMILIARES para que sus hijos logren los beneficios que aportan el juego y los juguetes en los niños

Y es que jugar con los niños no significa perder el tiempo, sino todo lo contrario.

  1. Abre un escenario ideal para la comunicación y el entendimiento entre padres e hijos.
  2. Potencia el aprendizaje espontáneo en los más pequeños.
  3. Adultos y niños ven reforzada su instrucción y autoestima mientras se divierten jugando juntos.
  4. Los niños ganan en tranquilidad y confianza mientras juegan con sus padres en un ambiente relajado y seguro.
  5. El juego potencia la adquisición de habilidades sociales y lingüísticas.
  6. Los niños tienen la posibilidad de elaborar una imagen positiva de sí mismos y del mundo que les rodea.
  7. Aprenden a regular y controlar sus emociones de forma más efectiva, y a reconocer y saber reaccionar a las señales emocionales que emiten los demás. Este mejor desarrollo de la inteligencia emocional les permitirá jugar con ventaja durante toda su vida.
  8. Estudios han demostrado que las familias que juegan regularmente juntas generan niños con más éxito en los estudios que aquellas que no lo hacen.
  9. Los pequeños que juegan con sus padres tienen más tolerancia hacia el prójimo, y se muestran menos agresivos. En el colegio son más populares entre sus compañeros,
  10. Demuestran asimismo más reflejos físicos, capacidad de concentración y atención.
  11. Aprenden a desenvolverse mejor en todo tipo de situaciones sociales, una habilidad inapreciable para la vida. No experimentan rechazo ni emociones negativas al relacionarse con los demás.
  12. Lo más importante:  los padres que se implican más y de forma regular en el juego con sus hijos tienen más probabilidades de criar un hijo feliz.
FOTO: pulsimpatik.com

En vacaciones, surgen ocasiones inmejorables para jugar en familia y compartir tiempo de calidad y diversión entre padres e hijos. Por medio del juego, los niños aprenden de la forma más natural, descubren el mundo que los rodea, y aprenden cómo relacionarse con los demás y con el entorno.

En el Día del Padre de 2017, el diario ABC publicó los resultados de un estudio de Dodot sobre el papel que juegan los padres en la crianza de sus hijos. La investigación demostraba que, pese a que aún queda por avanzar en ese terreno, los padres de ahora juegan mucho más con sus hijos que los de antes.

Un 83% de los padres encuestados aseguraba que la actividad que más realizan es la de jugar con sus pequeños, seguido por cambiar los pañales (un 65%) y desvestirles y acostarlos, lo cual realizan un 62% de los progenitores.

Entre las actividades preferidas por los padres se hallaba la de sacarles de paseo o ir al parque. Los padres españoles del siglo veintiuno comparten muchos más ratos de ocio con sus hijos que los padres de antaño, pero aún les falta mucho para implicarse en tareas que consideran más pesadas o aburridas, como bañarlo (solo lo hace el 15%) o acostarlos (lo hace un 13%). 85% de ellos cambia habitualmente el pañal a su hijos y el 65% lo hace diariamente. De estos últimos, el 86% afirma utilizar algún truco para entretener al bebé mientras le cambia el pañal.

La mayoría de los padres varones reconoce que les gustaría pasar más tiempo con los hijos y sólo cerca de un 40% considera que concilia adecuadamente.

Las nuevas generaciones de padres intentan arreglar esto cambiando en la medida de lo posible sus horarios de trabajo. El 76% de los que fueron preguntados reconoció haber cogido la baja de paternidad.

Bastantes padres, más de la mitad, que no han podido reducir o ajustar su jornada laboral, intentan salir rápidamente del trabajo para pasar más tiempo con los niños, pero aún existe un 39% que no ha cambiado sus hábitos en absoluto por tener un hijo.

Tres de cada cuatro padres afirman estar más implicado en la crianza de lo que lo estaba su propio padre.

Pero vivir en grandes ciudades parece afectar negativamente al tiempo que se dedica a los hijos. Los padres españoles desearían pasar más tiempo con sus hijos.

Solo se necesitan 15 minutos diarios de juego con los hijos para hacerlos más felices, tolerantes y con más posibilidades de éxito en la escuela y en la vida

Por eso los padres deben empezar a concienciarse de que jugar con los hijos habitualmente es necesario. Incluso se podría decir que ambas partes, padres e hijos, lo necesitan.

  • El juego permite a los progenitores conocer mejor a sus pequeños, les permite enseñarles valores y formas de actuación, refuerza el vínculo con ellos…
  • Con el juego los niños se desarrollan y aprenden mejor, son más felices, y ganan en tolerancia.
  • Para toda la familia, ese rato de juego es la mejor arma contra el estrés.

Conviene recordar siempre que  LA FAMILIA ES EL NÚCLEO QUE ACOMPAÑA AL NIÑO DURANTE TODA SU VIDA. Los niños aprenden de sus padres. Y desde el principio es bueno que se desarrollen y evolucionen a través del juego. Si ese juego lo comparten con sus progenitores, los efectos benéficos se multiplican.

Además, no existen límites:

  • Desde que nacen los hijos, los padres pueden hablarles, acariciarlos, contarles un cuento y llevarlos con juegos primarios a establecer los primeros contactos con el mundo que los rodea.
  • Cuando cumplen sus primeros años, padres e hijos pueden lanzar un balón, ir al parque, cantar o bailar.
  • Luego, al superar los 5 años, montar en patines, bicicleta. Las posibilidades son infinitas.

 

El único requisito es compartir tiempo de diversión juntos padres e hijos

En los primeros meses del niño no se debe jugar bruscamente, sino hacerle masajes, cantarle, hablarle. El juego se inicia desde que los niños nacen, e implica gestos, caricias, palabras y movimientos.

Al crecer, aparece otro tipo de habilidades físicas y cognitivas en el niño y entonces se amplía el abanico de actividades.

-En los primeros años ya apuntan los niños sus gustos. A unos les gusta más leer, a otros el arte -como pintar con los dedos- y hay algunos que prefieren los juegos de mesa.

-Cuando ya pueden moverse solos, los juegos pueden implicar cocinar, saltar, correr, jugar al escondite, tirarse al suelo, esquivar obstáculos, y salir al parque del barrio. Además están las adivinanzas, los túneles caseros, los títeres, los trabalenguas, etc.

-En el día a día se presentan múltiples ocasiones entre padres e hijos para jugar, como el momento de la comida, la hora del baño, la hora de vestirse, antes de dormir.

El patio de la casa puede ser un lugar genial para acampar, o incluso la sala. Padres e hijos pueden idear y representar juntos obras de teatro o de títeres. Con unas simples cajas de cartón se pueden confeccionar autos, barcos o castillos que defender.

FOTO: pulsimpatik.com

El papel de los padres en el juego con sus hijos es:

  • A. Deben tener plena confianza en las capacidades de su hijo en el momento de jugar y darle toda la iniciativa a ellos.
  • B. El padre o madre debe observar al niño hasta que logre entender el juego, sino simplemente imitarlo.
  • C. Tratar de jugar siempre a su misma altura, ya sea en el suelo o en una mesa.
  • D. Se debe respetar el tiempo de juego con los hijos, si es media hora no debe existir otra actividad que no sea el juego con el niño.
  • E. Se puede orientar el juego, pero nunca imponer las reglas.

No importa el juguete. Ni siquiera importa tener o no juguetes.  Importa más la imaginación y las ganas de divertirse juntos. 

FOTO: pulsimpatik.com

MIENTRAS JUEGAN…

∞ Los niños aprenden conceptos relativos a las formas, los colores, el tamaño, la posición, el tiempo, el espacio, la cantidad, el lenguaje y el esquema corporal, entre otros valiosos aprendizajes.

 ∞ Los padres van fomentando la madurez emocional de sus retoños mediante el juego. Orientan a sus hijos y les ayudan a encarar con éxito las las emociones de la frustración, la competencia, las derrotas y las victorias.

∞  El juego en familia también estimula la creatividad, el pensamiento y la capacidad de espera.

∞  A los niños se les incentiva el esfuerzo por ganar las cosas, y los pequeños poco a poco van conociendo sus fortalezas y debilidades, para qué son buenos y en qué casos deben luchar más por alcanzar una meta y unos objetivos.

 

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