Josep Borrell: “Deberíamos disponer lo antes posible de una nueva dirección política legitimada por un Congreso”. / “Este gobierno interino, la gestora, no tiene fecha de caducidad. Durará lo que crea oportuno durar… Pero eso contradice un principio fundamental del sistema democrático” /  “Hay momentos en los que hay que abrir el debate y construir métodos de participación que eviten el clientelismo político dentro de las organizaciones”

En plena resaca de la victoria de Trump y con el shock emocional de saber que la primera potencia mundial se encuentra en las manos de un “loco” populista, recibo a Josep Borrell en mi casa. Este ingeniero catalán hijo de panaderos, que pasó un tiempo trabajando en un kiboutz en Israel, se sienta sabiendo bien cuál sería la primera pregunta.

 

P. ¿Cómo proyectas lo que ha pasado en Estados Unidos con la situación en Europa?

R. El fenómeno Trump es la traducción política de un movimiento de fondo que afecta a las sociedades occidentales, la revuelta de las clases populares y de las pequeñas clases medias que se sienten desestabilizadas en su identidad y en sus condiciones de vida, tanto las presentes como en las perspectivas de futuro, por una mundialización que ya había desestructurado a lo que llamábamos “clase trabajadora”. El discurso mediático que reciben es que la globalización ha reducido a la mitad la pobreza extrema en el mundo. Pero también ha producido perdedores concentrados en las clases populares y medias del mundo occidental, que se ha desindustrializado, y que sienten amenazadas o disminuidas sus rentas y referencias culturales. Y un aumento tremendo de las desigualdades en el interior de los países, muy en particular en EEUU, donde el 40% de la riqueza creada en los últimos 40 años se lo ha apropiado el 1% de la población.

P. ¿Qué papel juega el sistema educativo en el deterioro de las sociedades occidentales?

R. Desgraciadamente, el sistema educativo, más que a corregir esta situación,  contribuye a mantener y a aumentar esa desigualdad. La escuela ya no es el ascensor social. Todo contribuye a desestabilizar un sistema político del que las clases medias eran el pilar fundamental. Adherían a él porque les ofrecía la esperanza de una vida mejor para sus hijos. La amenaza del comunismo contribuía al desarrollo de la protección social y al reparto del valor entre capital y trabajo. A partir del momento que ha desaparecido la amenaza comunista el capitalismo ha adoptado su forma mas brutal y depredadora. Y para los perdedores del sistema, la percepción del sistema democrático tiende a ser la de una ficción que perpetua la dominación de las élites con el consentimiento pasivo del elector. Los eructos groseros de Trump reflejan ese malestar de una parte de la población consciente de que han perdido la lucha de clases y han pagado el pato de la globalización.

 

P. ¿Reescribirías la historia de las primarias en las que resultaste elegido candidato a la presidencia del Gobierno? Barriste a Almunia, pero luego se te obligó a dimitir por un escándalo menor (Huguet y Aguiar).

R. Aquello (las primarias) fue una innovación política que se hizo de una forma sorpresiva y que dio un resultado sorprendente. Todo el mundo pensaba que en un partido como el PSOE, muy condicionado por sus estructuras orgánicas, que el ganador natural sería el Secretario General. Pero no fue así. Aquellas primarias fueron una innovación que tuvo algo de improvisación y que se adelantó a su tiempo. Hoy la elección directa de los dirigentes o candidatos a presidir un gobierno es habitual en la mayoría de las democracias.

P. Sí, pero en el PSOE, no parece que tenga mucho éxito.

R. En el PSOE hay opiniones, no muchas, en contra de este modelo. Puede que haya más de los que lo dicen. Creo que responden a un reflejo antiguo, no acorde con los tiempos modernos. No queremos un partido asambleario, se dice… ya, de acuerdo, yo tampoco. Pero no confundamos asamblearismo con participación directa en las grandes decisiones. En la era de internet y de la comunicación permanente e instantánea, es fácil entender que los que se afilian a un partido político quieran participar directamente en sus grandes decisiones.

P. ¿Qué papel tienen hoy los medios en estos procesos? En el suyo, también lo tuvieron…

R. Siempre lo tienen. Los medios están ahí para influir. Es un angelismo creer que un periódico no tiene una línea editorial, que fijan sus propietarios de acuerdo con sus intereses y preferencias. Aunque esta vez, el ataque a Pedro Sánchez en algunos editoriales ha sido especialmente cruel y descarnado. Creo que ha sido una actitud reprobable.

P. Vamos con los nuevos partidos. Ciudadanos, con una progresión exitosa pero que puede acabar fagocitado por el Partido Popular, y Podemos, aún más exitoso y que amenaza con el temido sorpasso al PSOE.

R. Las clases medias y populares de los países desarrollados han sido los paganos, han “pagado el pato”, de las grandes transformaciones que se han producido en la economía mundial. Esta revolución ha generado nuevas clases sociales. Donde antes estaban los proletarios, ahora están los precarios. Y el precariado busca nuevas formas de representación política. Las que hay creen que no le sirven. Y la socialdemocracia no ha sido capaz de entender esta crisis ni de buscarle soluciones. Su pérdida de apoyo electoral es general en toda Europa.

P. ¿Cómo ha afrontado la terrible crisis del PSOE en los últimos meses?

R. Responde a una tendencia, no diré que secular pero sí de fondo, que se remonta a mayo de 2010, cuando Zapatero dice aquello de “me cueste lo que me cueste”, aunque debería haber dicho “os cueste lo que os cueste… vamos a aplicar lo que nos diga Europa”. Hay un Gobierno débil  que no torea bien en el proceso de toma de decisiones en una Unión Europea que reacciona con pánico ante la crisis. Creo que en ese momento se produce una ruptura que luego se reprocha y que oscurece otros muchos logros de ese gobierno. Desde entonces, no se ha conseguido un relato creíble que contenga una alternativa a la crisis que no sea la austeridad. Y hemos perdido pie en las clases medias y populares, sobre todo en las ciudades y en la juventud.

P. ¿Y qué receta hay? Los analistas se fijan en la militancia, pero la gente de la calle está perdida.

R.  Los partidos socialdemócratas deben plantearse volver a conseguir una alianza interclasista para ofrecer bienes públicos universales a cambio de una fiscalidad progresiva. Unos pagaban más que otros pero todo el mundo tenía acceso a unos servicios de carácter universal. Eso se está deshilachando porque la fiscalidad progresista, o progresiva, no resiste los embates de la liberalización financiera, el capital escapa a la tributación y el estado del bienestar se debilita. No puedes universalizar los servicios y empiezas a recortar a sus beneficiarios. La socialdemocracia era también una alianza entre sindicatos y partidos socialistas y esa alianza no existe hoy. Habrá que reconstruirla. Y lo que es más importante, hay que socializar la política. Hacer de la política una actividad en la que se pueda participar sin tener ni ambicionar tener un cargo político. El mayor fallo es quizás que hemos dejado de ser instrumento de socialización de la política. Y en una sociedad muy informada, no sé si con mucho conocimiento, pero bombardeada por información, la participación se convierte en algo ineludible. No comparto lo que dicen algunos compañeros de que “hay que limitar la participación directa y la decisión la tienen que tomar los cuadros dirigentes”. Depende de qué y cuándo. No estoy a favor del asamblearismo ni de la consulta permanente para todo, pero creo que hay momentos en los que hay que abrir el debate y construir métodos de participación que eviten el clientelismo político dentro de las organizaciones.

P. ¿Cómo has vivido el bloqueo de 319 días con un Gobierno en funciones?

R. A nivel económico tampoco ha sido un drama. No ha pasado nada, estas cosas ocurren, las instituciones han demostrado que podían funcionar, aguantar perfectamente.

P. ¿Por qué el PSOE ha acabado en pedazos?

R. En el PSOE ha faltado el decirnos la verdad… un debate franco, abierto y leal sobre cuáles eran las alternativas y por cuáles unos y otros estaban o no estaban. Yo fui el primero en decir que tal como estaba el patio, lo más inteligente era negociar unas condiciones desde una posición de fuerza para una abstención que condicionara la acción del gobierno, que lo peor era regalárselo al PP sin contrapartidas. Y visto lo visto y llegado donde hemos llegado… ¡Dios mío!, hubiera sido infinitamente mejor que acabar así.

P. Y qué opinas del nuevo Gobierno, con una abstención no condicionada del PSOE, y con C’s y sus 150 propuestas. ¿Qué futuro le ves?

R. Pues dependerá de la intensidad de la oposición. Está por ver.

P. Y con Rajoy con el ‘botón nuclear’ de unas nuevas elecciones…

R. Lo tendrá permanentemente. Podrá decir: “Si no me dejan gobernar, tendré que pedir al país una mayoría mayor”. Y el PSOE está en una posición de interinidad y de la consecuente debilidad que nos hubiéramos ahorrado si hubiéramos tenido un debate franco y leal sobre qué se podía hacer. El tiempo perdido no se recupera nunca. Pero se puede evitar perder más.

P. Y para coser, aunque no me gusta el término, ¿cuánto tiempo se necesitará?

R. Pues dependerá de qué personas sean las que asuman su dirección política. Mantener mucho tiempo esta posición de interinidad es malo, no beneficia a nadie. A lo mejor a alguien beneficia, quizás estamos “esperando a Godot”, pero al partido no le beneficia. Esta interinidad no debería prolongarse. En una democracia, cuando eliges a un Gobierno sabes para cuánto tiempo. Tiene fecha de caducidad. Y esa es una de las ventajas del sistema democrático. Pero este gobierno interino, la gestora, no tiene fecha de caducidad. Durará lo que crea oportuno durar… Pero eso contradice un principio fundamental del sistema democrático y de la rendición de cuentas.

P. Pero, además, la oposición no será fácil desde una gestora que no tiene un liderazgo claro.

Deberíamos ir lo antes posible a definir una nueva dirección política legitimada por un Congreso

R. Deberíamos disponer lo antes posible de una nueva dirección política legitimada por un Congreso. La función única de una gestora es preparar y celebrar cuanto antes un Congreso que elija una nueva dirección. Comprendo que eso no se pueda hacer de la noche a la mañana, pero tampoco veo necesidad de esperar 8 meses, hasta el verano. Nos anuncian un nuevo debate ideológico… ¿otro? Llevamos unos cuantos ya. ¿Hay que rearmarse ideológicamente? Bien; ya lo hemos hecho unas cuantas veces. Da la sensación de que luego los resultados se archivan en el último rincón de la biblioteca.

P. Da la sensación entre la gente de la calle, en las fábricas, de que este debate no lo ha habido y ha sido todo una guerra de personalismos…

R. Con razón, la percepción ha sido mucho más de una lucha por el poder que de posiciones ideológicas.

P. ¿Qué opinas de la dimisión de Pedro Sánchez?

R. Una de las acusaciones que se han hecho a Pedro y una de las justificaciones del golpe de mano contra él era que tenía un “pacto secreto con los independentistas” y que había aceptado un referéndum de autodeterminación a cambio de que le apoyaran para llegar al Gobierno. No creo que eso responda a la realidad. Creo que eso es un infundio y que ese supuesto pacto nunca existió. Y en todo caso hubiera debido ser expuesto y aprobado al Comité Federal que es el órgano competente. Nadie lo ha podido demostrar, pero se ha utilizado como un gran argumento y esas son cosas que no me parecen lícitas. Si usted tiene algo contra una Comisión Ejecutiva, tiene la posibilidad de plantear una moción de censura en el Comité Federal, someterla a un debate democrático exponiendo las razones  por las que cree que debe ser sustituida. Y si usted cree que ésta es una razón, la tiene que exponer, justificar y demostrar.

P. Y si es tan obvio, ¿por qué no se ha hecho y ha sido tan cobarde toda la gestión de esta crisis?

R. No lo sé. Deberías preguntárselo a los actores. Aquí ha habido un doble fallo. Por una parte, la Ejecutiva hubiera debido plantear ese debate en el Comité Federal inmediatamente después del segundo “no” a Rajoy… y los que estaban en contra tenían que haber utilizado los mecanismos estatuarios que para eso están… no sé por qué no lo hicieron. A mí no me lo han explicado… yo no soy especialmente Pedrista pero tampoco soy Pedricista. Creo que se han utilizado procedimientos inadecuados para fines que pueden ser legítimos,y que se ha provocado una  crisis cuyas consecuencias no se habían anticipado, no se habían evaluado suficientemente. Pero eso son aguas pasadas…no me gusta removerlas,  pero los ingenieros sabemos que cuando un sistema llega a una cierta situación, las consecuencias  no son independientes de la trayectoria que se ha seguido para llegar a ella.

P. ¿Cómo se va a enfrentar este Gobierno a la complicada situación de Cataluña?

R. No lo sé pero espero que de forma diferente a cómo se ha hecho hasta ahora. Se ha utilizado la política del avestruz: ya se cansarán, aquí no pasa nada, hay una efervescencia momentánea, vamos a resolverlo todo recurriendo al Tribunal Constitucional… y los independentistas tienen muy claro que su objetivo es provocar cuanta más tensión mejor. La señora Forcadell ha dicho que hay que llevar al máximo la tensión con el Estado. Es imprescindible abrir vías de diálogo. Y esto lo dice alguien que no es sospechoso de pretender ceder a las exigencias de los independentistas. Pero así como la declaración unilateral de independencia no conduce a ninguna parte, el inmovilismo tampoco conduce a ninguna parte. Y lo que ya sería catastrófico sería que se rompieran las relaciones entre el socialismo catalán y el socialismo del resto de España porque éste es uno de los pocos puentes que sirven de vínculo de conexión. Cuidado con eso porque podemos acabar de dinamitar las relaciones políticas, humanas y sociales entre Cataluña y el resto de España.

Origen: Josep Borrell: “En el PSOE ha faltado decirnos la verdad” – El Independiente

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Un comentario sobre “Josep Borrell: “Deberíamos disponer lo antes posible de una nueva dirección política legitimada por un Congreso”. / “Este gobierno interino, la gestora, no tiene fecha de caducidad. Durará lo que crea oportuno durar… Pero eso contradice un principio fundamental del sistema democrático” /  “Hay momentos en los que hay que abrir el debate y construir métodos de participación que eviten el clientelismo político dentro de las organizaciones”

  1. Me cuesta mucho comprender que la clase trabajadora vote a un personaje sin escrúpulos como Trump, tampoco entiendo que voten a Rajoy. La manipulación de los medios puede ser una disculpa y la falta de educación. Cuanta gente mayor conocemos que no han podido estudiar y en cambio han luchado toda su vida por conseguir derechos y libertades para todos, puede ser que la inteligencia la empatía, los buenos sentimientos ayudan para ello. La mayoría de los militantes estamos en la línea de Borrell, sin congreso no puede el partido funcionar porque la ruptura y estoy siendo muy benevolente no ha sido por ideología, que también, ha sido por venderse al poder. Socialistas no se pueden llamar gente que dan el gobierno al PP, va contra natura, ni pueden seguir en un partido que lo es.
    #YoViajoConPedro 🌹🌹🌹#MilitantesEnPie 🌹🌹🌹 #lagestoranoshunde

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