Blanco se enfada porque la Xunta le reprocha los retrasos en la Autovía del Cantábrico, como también hacen en Asturias

El ministro de Fomento a la Xunta:

«Y tú más»

 

Foto: diariodemallorca.es

 El ministro de Fomento perdió los nervios ayer en la inauguración de dos tramos de la Autovía del Cantábrico (Abadín-Castromaior-Touzas) en Lugo, su tierra natal. La salida de tono de José Blanco se debió a los (merecidos?) reproches del consejero de Infraestructuras de la Xunta, Agustín Hernández, sobre los retrasos de muchos años que acumula esta vía en Galicia. En Asturias, por cierto, le recriminan lo mismo -incumplimientos y tardanzas de la obra- al titular del Ministerio.

 

El cruce de reproches comenzó cuando el consejero echó en cara al ministro en su discurso que «no se acaban de fijar con suficientes garantías los plazos para que las obras que faltan sean una realidad». Algo que con palabras muy similares se escucha en Asturias respecto a los tramos regionales. «No es normal que obras adjudicadas en 2007 no tengan fecha de finalización», añadió el alto cargo del Ejecutivo gallego.

Por supuesto que no es normal y ante la imposibilidad de dar una respuesta ante estas justas críticas (porque no la tiene), Blanco contraatacó vía descalificaciones. Dijo al consejero que era de «mal gusto» acudir como invitado al acto de inauguración en que estaban, ya que la obra corre a cargo de la caja de Fomento, «y utilizar el atril para no hablar de su responsabilidad y para hablar de las cosas que hacen los demás».

 Curiosamente, partidos y sindicatos asturianos coincidieron esta semana con el ministro en calificar de «mal gusto» otra intervención, la del socialista Víctor Morlán en el Congreso. Del mismo partido que el ministro, y mano derecha de Blanco como secretario de Estado de Planificación e Infraestructuras, evitó (¡otra vez!) dar fechas sobre la conclusión de los tramos de la Autovía del Cantábrico escudándose en la posibilidad de una mejora de la economía. Según las profecías mayas, el fin del mundo también puede llegar en 2012, así que por esa regla de tres el ministerio no tendría que planificar ya mucho más en infraestructuras. 
 
Volviendo al memorable acto de Lugo, Blanco continuó con su defensa de la actuación de Fomento respecto a las obras de la Autovía del Cantábrico espetando: «Se abren dos nuevos tramos, pero al consejero le parece poco». Sin respetar el refrán que dice: ‘Mal de muchos…’, Blanco sacó a relucir la historia de la autovía en los tiempos del gobierno de José María Aznar. «Esto es una realidad, no son promesas que se las lleva el viento ni planes que se concretan en nada», aseveró, para añadir: «El Gobierno de Aznar lo único que hizo en Lugo fue poner una piedra, y para eso tuvo que alquilar un terreno en Abadín. Si hubiese hecho algo más, esta autovía habría estado acabada hace ya algún tiempo». En fin, que entre unos y otros, van a lograr el ‘récord’ Guinness de Estado que tarda más tiempo en completar una vía de alta velocidad prioritaria. 

El colmo vino cuando Blanco exigió a la Xunta de Galicia «lealtad, responsabilidad y rigor». O sea, haz la vista gorda y algo caerá del plato para ti de las arcas estatales, ya rebuscaremos para encontrarte una propinina.

 El Ministro acabó patrimonializando lo hecho por uno y otro gobiernos en Galicia. Competición entre el Estado y la Xunta. ¿Es eso justo, cuando uno es un gobierno estatal y otro regional? Y encima, con chulería. «Tú», dirigiéndose al consejero, «has anunciado un recorte del treinta por ciento de las inversiones y yo he licitado un presupuesto para el año que viene en Galicia que es del 2,4 por ciento del PIB». 

¿Se acuerdan del juego ése que practicábamos de niños con algún compañero en que empezábamos ‘y tú más’ a insultar? Pues Blanco le ha dado la vuelta, pero el efecto sigue siendo muy, muy infantil. «Yo voy a invertir el próximo año en Galicia cinco veces más que la Consejería que tú presides», aseveró Blanco esgrimiendo las cifras de inversión en carreteras. El Ministro acabó exigiendo al consejero de Infraestructuras fechas de conclusión de las obras de carreteras que dependen directamente del Gobierno de la Xunta. Tras el altercado, fuentes de la Xunta aseguraron que Hernández utilizó un tono «elegante, institucional y correcto». 

¿Y tú qué opinas de esto?