59 razones por las que no se puede ser republicano en la España de 2020

Irene Montero saluda a Felipe VI frente a Pedro Sánchez.
No existe en España una verdadera tradición republicana y de ahí que la palabra cobije en nuestro país valores muy poco republicanos.

1.¿Por qué no se puede ser republicano en la España de 2020? Porque el republicanismo español no es democrático.

2. Este artículo podría acabar aquí porque… ¿qué cabe debatir a partir de esa obviedad? Pero desarrollemos la idea para los pocos republicanos españoles de buena fe que puedan quedar en nuestro país.

3. Como ha ocurrido con el feminismo, el populismo se ha apropiado del término ‘república’ y le ha dado un significado distinto al original.

4. La trampa es evidente. En el caso del feminismo, cualquiera puede defender su tesis original –la igualdad de derechos para hombres y mujeres– y aún así ser calificado de machista si rechaza los dogmas de fe del nuevo feminismo.

5. Lo mismo ha ocurrido con términos como democracia, ecologismo, igualdad o progresismo, todos ellos canibalizados por el populismo de izquierdas. Porque… ¿quién defiende hoy el machismo, el autoritarismo, la contaminación, la desigualdad o la carcundia?

6. El problema aparece cuando atendemos a lo que esconden esos términos tras una reluciente fachada con la que es casi imposible discrepar.

7. En el mejor de los casos, el populismo ha añadido un apellido al término original.

8. “Democracia popular”, por ejemplo, que no es verdadera democracia, sino una dictadura de las élites políticas, empresariales y culturales que dicen representar los intereses del pueblo.

9. En la mayoría de las ocasiones, sin embargo, se ha continuado utilizando el término inicial aunque este no describe ya nada parecido a la idea original.

10. El ecologismo es ya poco más que anticapitalismo con coartada ambientalista.

11. La igualdad, nacionalismo y exaltación de las identidades particulares. Es decir, lo que en el siglo XX llamábamos fascismo.

12. El progresismo, políticas económicas y sociales regresivas que sólo benefician a determinados grupos de poder a cambio de su apoyo electoral al líder de turno.

13. En el caso de la monarquía, el populismo ha hecho sin embargo lo contrario. Aferrarse a su significado original sin atender a sus circunstancias actuales.

14. El republicanismo califica de medieval a la monarquía mientras no demuestra incomodidad alguna con los fueros y los derechos históricos, estos sí medievales, del País Vasco.

15. O con los igualmente reaccionarios privilegios políticos, económicos e industriales concedidos a Cataluña a lo largo de los últimos 300 años por todos los gobernantes españoles, desde Felipe V hasta Franco y Pedro Sánchez.

16. O con la obsesión de populistas de izquierdas como Ximo Puig con vetustos reyes medievales como Jaume I.

17. Cualquier día de estos, los socialistas valencianos invaden Murcia con la ayuda de Podemos y la ultraderecha valenciana. Eso sí. De forma progresista.

18. Como dice el columnista David Mejía aquí, en España hay dos tipos de políticos: “Los que han asumido el fin del Antiguo Régimen y a los que todavía les cuesta”.

19. A los republicanos españoles les cuesta. Mucho.

20. La república de los republicanos españoles es un paraíso a la carta. Como la Cataluña independiente de los separatistas catalanes, se trata de una utopía con tantas versiones como neurosis ideológicas hay en el populismo español.

21. La primera obviedad que debe recordarse es que república no es sinónimo de democracia ni monarquía de autoritarismo. Entre las monarquías danesa, sueca o británica y las repúblicas haitiana, afgana o congoleña, la elección es obvia.

22. 12 de los 20 países más ricos del mundo son monarquías. Los 20 más pobres son, sin excepción alguna, repúblicas.

23. La república española, además, parece sentir más simpatía ideológica por regímenes autocráticos como el venezolano que por repúblicas como la francesa, fuertemente jacobina, o como la estadounidense, un imperio global capitalista.

24. En este sentido, el republicanismo español es poco más que nostalgia de épocas pasadas.

25. Esas en las que algunos consideraban la democracia un privilegio burgués sólo útil como herramienta para alcanzar el poder y cuya España soñada era una de la que se erradicaría, no sólo política sino físicamente, a la mitad de los españoles.

26. El republicanismo español, además, no reconoce legitimidad alguna a la Constitución del 78, que considera viciada de origen.

27. Si el republicanismo ni siquiera es capaz de reconocer la aplastante mayoría soberana que trajo la democracia a España, ¿quién nos asegura que respetará mayorías electorales mucho más endebles si su república se hace realidad?

28. ¿Quién garantiza que el republicanismo español, dados sus antecedentes históricos, respetará siquiera los mínimos de un Estado de derecho garantista?

29. Durante las negociaciones para la redacción de la Constitución del 78, el comunismo español estuvo de acuerdo en endurecer las condiciones para una reforma de los principios básicos de la Carta Magna, los de su Título Preliminar, con el objetivo de evitar una fácil involución autoritaria por parte de los nostálgicos del franquismo.

30. Cuarenta años después, el mismo procedimiento de reforma agravada de la Constitución que en aquel momento convenía a sus intereses políticos es considerado como un obstáculo por sus herederos ideológicos.

31. Como un obstáculo para su deseada transición desde la actual democracia parlamentaria a un régimen autocrático con apellidos: federalista, foralista, republicano, anticapitalista, socialista, identitario, feminista y ecologista.

32. Pero, sobre todo, progresista. En su sentido de regresivo.

33. La monarquía no es ni más ni menos anacrónica que el socialismo.

34. Con una diferencia. La historia ha demostrado una y otra vez la asombrosa capacidad del socialismo para arruinar sociedades prósperas. Antes se recuperó Japón de dos bombas atómicas que Cuba del socialismo.

35. Las monarquías modernas parecen mostrar, como demuestra el punto 22 de esta lista, una hoja de servicios bastante más aseada que la del socialismo.

36. “Para empezar a practicar el verdadero republicanismo, tan ajeno a la cultura política española, no hace falta una república” dice Manuel Arias Maldonado aquí.

37. Lo ha dicho también Montano en este mismo diario. Hoy, los valores republicanos están siendo defendidos en España por la monarquía. Los valores monárquicos, en su sentido más vetusto, por el populismo de izquierdas.

38. Lorena G. Maldonado hila también fino aquí cuando recuerda que Pedro Sánchez se confesó republicano en 2016 “por tradición familiar”. ¿La misma tradición familiar que rige para heredar el trono en una monarquía parlamentaria?

39. Dice también Lorena G. Maldonado que la forma de ser republicano hoy “es un eslogan, no más que eso, una proclama mema y virtual”. Una pegatina en la carpeta de un adolescente.

40. Personalmente, ni me creo los sondeos que dicen que el 50% de los catalanes quieren la independencia ni los que dicen que el 50% quieren la república.

41. Los primeros imaginan una república presidida ad infinitum por Puigdemonts, Junqueras y Raholas. Los segundos, una república presidida para el resto por Echeniques, Sáncheces y Évoles.

42. ¿Pero qué tal una república catalana presidida por Juan Carlos Girauta o Inés Arrimadas –ya ganó las elecciones una vez en la región– o una república española presidida por José María Aznar o Santiago Abascal?

43. Si esas opciones no se contemplan, entonces lo que se pide no es una república independiente o una república a secas, sino un régimen de pensamiento único sólo formalmente democrático.

44. Existe un recelo más. En España llevamos cuarenta años luchando por la igualdad de todos los ciudadanos españoles. Sin conseguirlo, dada la capacidad del nacionalismo para blindar una y otra vez los privilegios de vascos y catalanes.

45. Tan exitoso ha sido el blindaje de esos privilegios, la única monarquía en su sentido medieval original realmente existente en la España de 2020, que a ellos se han apuntado ahora valencianos, baleares, asturianos, leoneses, gallegos, turolenses, navarros y los que caerán en breve.

46. Dicho de otra manera. No hemos conseguido todavía abandonar nuestra condición de súbditos de los aristócratas feudales vascos y catalanes… y pretendemos una república ¡que blinde los privilegios de esos monarcas feudales!

47. Que nacionalistas vascos y catalanes sean los más fervorosos defensores de la república debería escamar a más de uno. Si no lo hace es que lo que piden no es una república, sino otra cosa.

48. Una sociedad políticamente madura debería atender a los hechos y no a las palabras. Sobre todo cuando estas, como se ha explicado al principio de este artículo, son tan fácilmente manipulables por parte de los magnates de la sociedad de la comunicación.

49. Y los hechos demuestran que no existe una tradición verdaderamente republicana en España, como no existe una tradición verdaderamente liberal.

50. Mientras esa tradición no se desarrolle en nuestro país, un demócrata español sólo puede escoger entre las opciones realmente existentes. Que no son monarquía y república, sino Constitución del 78 o Frente Popular. Con sus actualizaciones y sus respectivos bugs. Pero Constitución y Frente Popular, al fin y al cabo.

51. El resto son sólo eslóganes, como dice la Maldonado, y ningún adulto debería perder un solo minuto de su vida debatiendo argumentos infantiles.

52. ¿Las comisiones del rey? Si la corrupción o la ocultación de ingresos a Hacienda descalificara a las instituciones que las cobijan, el PSOE ya debería haber sido ilegalizado. Sólo el caso ERE supone un robo diez veces mayor a los españoles que la cantidad supuestamente defraudada por Juan Carlos I.

53. Por no hablar de Podemos, el único partido de España con una concepción estrictamente monárquica del poder. Y sólo hay que echar un vistazo a la familia real que lo controla con mano de hierro para darse cuenta de ello. ¡Pero si hasta su fascinación por Juego de Tronos les delata! ¡Sólo les falta el armiño!

54. Y eso, sin entrar en otro tipo de paralelismos de Podemos con los usos y costumbres de las monarquías del Antiguo Régimen que no vienen al caso en este artículo, pero que existir, existen.

55. Quédense con la moraleja de esta lista. Las palabras no importan, los hechos lo son todo.

56. Entonces, ¿monárquico o republicano? Pues depende de los hechos que escondan esas palabras.

57. Y los hechos, por el momento, demuestran que en la España actual, el republicanismo es poco más que nostalgia de épocas felizmente superadas.

58. La monarquía, sin embargo, nos ha dado cuarenta años de (verdadera) paz, con las consabidas excepciones: 23-F, ETA, violencia callejera de extrema izquierda, atentados islamistas, golpes de Estado nacionalistas y escraches podemitas.

59. Analizado el balance, y leída la historia de España y sus inercias históricas, ¿qué otra opción le cabe a un demócrata? El idealismo, quizá para otro siglo.

https://www.elespanol.com/opinion/tribunas/20200809/razones-no-puede-republicano-espana/511568840_12.html

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