El coronavirus impone la Justicia por Zoom para limitar los contactos | Situaciones de libertad o prisión se están resolviendo a través de la aplicación de videollamadas

El empeño en reducir los contactos físicos en el ámbito de la Justicia no se ha limitado a la reducción drástica de los servicios que se siguen prestando. Los que deben continuar por considerarse esenciales lo hacen, en ocasiones, de forma íntegramente telemática. Así está sucediendo, por ejemplo, en comparecencias judiciales donde deben resolverse prisiones, libertades o la adopción de órdenes de alejamiento.

En los casos más extremos, todas las partes implicadas se han visto y oído a distancia, principalmente a través de la aplicación Zoom: el juez en caso en el despacho, el fiscal en su casa o en otro despacho distinto, el abogado en su casa. El detenido, claro, desde el cuartel de la Guardia Civil o la comisaría, eludiendo así el traslado a los juzgados. La única presencia física inevitable, aunque sea con prudencia, es la de los guardias civiles o policías acompañando al arrestado. Ninguna aplicación puede todavía suplir el papel disuasorio de las fuerzas de seguridad.

Este esquema se ha repetido en los arrestos más habituales estas semanas en toda España, como robo con fuerza o violencia doméstica. Una abogada toledana relata su experiencia en un caso de violencia de género en Ocaña en el que intervino como abogada del detenido. «Cuando está en el cuartel yo hablo con él por teléfono y le digo que no declare. Luego estoy en mi despacho y recibo una invitación de Zoom del juzgado. El fiscal se conecta también desde un despacho. El detenido está en calabozos de la Guardia Civil y también entra por Zoom. El juez también conecta así. Todos hablamos por videoconferencia».

“PARECE QUE LO CONSEGUIMOS”
Los mismo está sucediendo en otros juzgados, según explican varios abogados. Los que están en el turno de oficio se cruzan información para ver qué pueden esperar de su guardia. «Comisaría por teléfono y juzgado por Zoom», informa una abogada a sus compañeros. «Yo no tengo que ir a juzgado de Getafe. Vamos a hacerlo todo con Zoom y desde casa», añade una compañera. «Parece que lo conseguimos. Por los que estáis diciendo en estos últimos días casi nadie se ha trasladado a comisaría ni al juzgado», resume optimista otra letrada.

Las combinaciones de telejusticia son innumerables. Las asistencias en las comisarías o cuarteles suelen ser telefónicas, aunque en algunos lugares -cada vez menos- insisten en la presencia del abogado. Lo que ya es raro en lugares como Madrid es que se celebre alguna comparecencia con todas las partes presentes, como se hacía hace apenas un mes.

En los juzgados más grandes, los de Plaza de Castilla de la capital, el detenido declara por videoconferencia desde los calabozos y se le escucha en los juzgados que hay plantas más arriba.

La aplicación más empleada, permite grabar las videollamadas y eso es lo que se hace. Las partes acaban recibiendo del letrado de la Administración de Justicia una grabación de la comparecencia, según explica un abogado.

¿CONFIDENCIALIDAD?
Las telejusticia genera algunas dudas. En ocasiones los letrados recelan de la confidencialidad cuando hablan con su cliente por teléfono. No saben si las Fuerzas de Seguridad escuchan. «Le pregunté [a mi cliente] si estaba solo y me dijo que sí. Cuando terminó fue el mismo a avisar a los policías de que había acabado», explica un abogado en un chat con compañeros. La experiencia de otro es distinta: «La Policía está merodeando. Lo ponen en manos libres. Dicen que es su teléfono personal y que no se fían de los detenidos».

Aun hay más variantes, incluida la del abogado que, para sorpresa de su interlocutor, explica que prefiere el contacto personal con el detenido antes de decidir si le aconseja o no declarar. «¿Sabe que puede hacerlo por teléfono, verdad?», reacciona el funcionario.

Cuando se decretó el estado de alarma, y ante la falta de material de protección, los abogados de oficio obligados a asistir a los detenidos insistieron en implantar las videoconferencias. Jueces, fiscales y letrados de Justicia también se pusieron a ello. En parte se ha conseguido, pero las limitaciones técnicas, la incompatibilidad entre aplicaciones oficiales o, simplemente, la inercia burocrática han impedido que las videoconferencias se impongan de forma masiva.

A la novedad le han surgido ya sus propios problemas. Lo reflejaba ayer un abogado que iba a entrar de guardia y estaba preocupado por las recientes dudas sobre la seguridad. «Entro de guardia a las 22h. ¿Alguien puede decirme si con esto de Zoom (y los hackers) se sigue realizando la asistencias a través de videoconferencia?». La cuestión surge en Madrid, donde la pandemia es más dura. En lugares más tranquilos la situación es muy distinta: «Yo entro esta noche en Arona [Tenerife] y hacen ir aunque no haya nada».

https://www.elmundo.es/espana/2020/04/11/5e909f6afc6c83ec3e8b45ba.html

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