Elecciones 2019: Santiago Abascal desafía al voto del miedo: “Han entrado en pánico”

Vox ha cerrado la campaña en la plaza de Colón de Madrid, ante una multitud

Santiago Abascal explicó que los partidos y los medios “han entrado en pánico” por el resultado del debate electoral y las encuestas. “Habían pintado un monstruo”, dijo, pero los españoles vieron que “no mordíamos ni agredíamos”.

En cuanto al mensaje político, Abascal aprovechó el cierre para lanzar tres ideas. La primera, que el voto a Vox, en comparación con el del PP, es el único “útil” porque garantiza “echar a Sánchez y a las políticas sectarias y totalitarias de la izquierda”. Mientras que al PP y a Cs “les tiemblan las piernas”. La segunda idea, que Vox quiere ensancharse y abrirse a los votantes obreros o procedentes de la izquierda que están preocupados por la unidad de España y que consideran que sus partidos han “abandonado” a los “más débiles” para echarse en brazos de los nacionalistas. “En Vox tienen una casa, un proyecto político que les da la mano y que quiere caminar con ellos para crear una alternativa patriótica y nacional”.

En tercer lugar, Abascal reivindicó a Vox como el ariete que golpea y resquebraja el edificio ideológico de los “progres”. Y presumió de que sólo con 24 diputados ya han logrado “reabrir todos los debates que la izquierda había decidido cerrar por decreto”. Ahora, que las encuestas les dan más escaños, quieren redoblar esa ofensiva.

VOX cierra la campaña en el ojo del huracán. Las altas expectativas electorales que marcan todas las encuestas y la posibilidad de convertirse en la tercera fuerza del país han desatado una última semana de altísima polarización, en la que las fuerzas progresistas, y en especial el PSOE, han agitado el miedo «a la ultraderecha» para reactivar el voto de la izquierda abstencionista. Una hipotética movilización y el regreso de ese «miedo», al espejo de la que sucedió en abril, es lo único que parece que pudiera interponerse en el camino de Santiago Abascal. Llega al 10-N jaleado por nuevos mítines multitudinarios, la situación incendiaria en Cataluña, el paro en aumento, las cifras económicas nacionales empeorando a toda velocidad, y la rentabilización de su paso por el debate de televisión.

Vox lleva desde entonces aplacando la euforia interna para no volver a vivir una decepción similar a la del 28-A, cuando parecía que iba a entrar en el Congreso tirando la puerta y acabó llamando al timbre. En realidad fue un resultado meritorio para quien seis meses antes no existía para la mayoría del país, pero se vivió como un trauma.

Cuando se supo que habría repetición electoral, el objetivo de Vox era consolidar aquellos 24 escaños y afianzar un espacio político a la derecha del PP. Ahora todo ha cambiado. Se confía en lo que llaman «voto patriótico» para despegar aprovechando la tormenta perfecta de la crisis separatista en Cataluña y la exhumación de Franco. Además, el vacío que puede dejar Ciudadanos garantizaría ese gran salto.

«La gente salió del armario en abril y ahora está montando la carroza», define el momento un destacado miembro de Vox. Y es que, para la dirección, se ha producido una «normalización» del partido y de algunas de sus ideas más controvertidas. Algo a lo que ayudó la participación de Abascal en el debate de la televisión, en el que colocó un discurso duro ante millones de españoles sin la oposición del resto de candidatos.

Eso hizo que, además de Cataluña, la inmigración se haya convertido en el otro gran eje de Vox. Una novedad. Es cierto que la inmigración ha estado siempre en su retórica, pero se centraba básicamente en las vallas de Ceuta y Melilla o en lo que llamaban «invasión islámica». Ahora Vox le ha dado un giro para, presentarlo como el problema urbano y de inseguridad real en que se está convirtiendo a pasos agigantados, con la entrada masiva sin control de inmigrantes ilegales. Para ello ha convertido a los menores extranjeros no acompañados, los llamados menas, en el centro de sus ataques. Abascal llegó a aludir expresamente al barrio de Hortaleza de Madrid durante el debate electoral para generalizar un «problema». Este lugar podría considerarse el laboratorio de Vox para extender su discurso antiinmigración, culpando a los violentos menas de robos y de agresiones sexuales.

https://www.elmundo.es/espana/2019/11/08/5dc5ca29fc6c83a95c8b46a8.html

¿Y tú qué opinas de esto?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s