Vox entierra la ‘vía andaluza’: pide entrar en los gobiernos de manera proporcional y negociar con Cs en una mesa | Vox reclamará al PP alrededor de un 10% de los puestos de gobierno en la Comunidad de Madrid (tiene 12 diputados regionales, liderados por Rocío Monasterio, y un 8,6% de los votos) y en el Ayuntamiento de Madrid (cuatro concejales, encabezados por Javier Ortega Smith, y un 7,6% de apoyo) y lo en las demás plazas donde Vox es clave

Gracias a su creciente capacidad de influencia, VOX piensa “hacer valer” sus diputados y concejales y advierte de que no regalará sus votos al PP ni Ciudadanos en la Comunidad de Madrid o en la capital de España. Donde la formación de Santiago Abascal se ha convertido en una fuerza determinante para formar una mayoría de centroderecha. De este modo, muestra ya sus cartas y plantea dos grandes condiciones para pactar. Primero, sentarse en una mesa de negociación con ambos partidos para discutir sobre los ejes del programa. En la que quede desterrado de una vez el “cordón sanitario” sobre el partido de derecha radical. Y, segundo, reclama configurar un gobierno de coalición donde adquiera una representación “proporcional” a sus resultados.

De esta manera, Vox cambia de estrategia y entierra definitivamente la llamada vía andaluza. La vía por la que decidió el pasado mes de enero respaldar de manera externa al Gobierno de coalición del PP y Ciudadanos que lidera Juanma Moreno y por la que aceptó negociar de forma interpuesta con los dirigentes populares ante la negativa de los naranjas a sentarse con ellos en la misma mesa.

“Ahora las cosas son distintas, Vox merece un respeto como los demás partidos”, subraya el portavoz de Vox en el Congreso de los Diputados, Iván Espinosa de los Monteros, quien ha ejercido como jefe de campaña en estas elecciones y quien ha marcado en la Ser las exigencias de su partido en la configuración de mayorías en los pactos postelectorales. Exigencias que ya apuntó también Abascal de una manera muy clara durante su directa valoración de los resultados en la noche electoral. “No vamos a admitir cordones sanitarios, insultos o estigmas… Algunos deben tener muy claro que tendrán que ser respetuosos y flexibles”, aseguró. Es decir, quien quiera sus votos tendrá que sentarse en la misma mesa con ellos. Y no insultarnos. Lógico, ¿no?

Vox solo pretende que é le trate como lo que es: una fuerza democrática cien por cien, y totalmente respetuosa de la Constitución, no como la ultraizquierda del PSOE y Podemos. Reclama, como es lógico y deberían entender los demás partidos, que tan democráticos se dicen y luego se portan como fascistas, su presencia en los pactos como una fuerza política más ante, dicen sus dirigentes, los “insultos” de otras formaciones que etiquetan y desprecian a VOX con falsedades e injurias. Sobre todo Ciudadanos, aunque también lo hizo Pablo Casado tras el batacazo de las generales.

Esta vuelta a la normalidad democrática por parte de PP y Ciudadanos pasaría, además de por levantar los vetos, también por la entrada de Vox en los gobiernos autonómicos y locales que puedan alumbrarse. Los de Abascal ya están reclamando que su participación “debería” ser “en proporción” a la fuerza lograda, como es justo y lógico. No olviden los otros que sin Vox no podrán gobernar.

La exigencia de formar gobiernos de coalición y participar en ellos es una premisa que Vox tenía prácticamente decidida desde antes de conocerse los resultados. Numerosos dirigentes de peso apostaban decididamente por que así fuera antes de contarse los votos. Ahora, esto que antes se avisaba en privado y que estaba expensas de la fuerza que fuera capaz de lograr Vox, hoy se proclama abiertamente en público. Se marca un antes y un después respecto a Andalucía.

oder. Vox merece un respeto a sus votantes y merece un respeto como los demás partidos y en proporción a nuestra fuerza en cada sitio así debería ser nuestra participación en la política local y autonómica”, resume Espinosa de los Monteros.

Este nueva posición política viene determinada precisamente por Andalucía, cuyo gobierno se ha convertido para Vox en una fuente permanente de “incumplimientos” de lo pactado para la investidura. Razón por la cual la formación viene amenazando con dejar las cosas claras y tumbar sus Presupuestos si no hay un cambio de rumbo.

“Sólo cambian las cosas de verdad si estás dentro”, reflexionaba anoche un dirigente de Vox, que era categórico en la exigencia de reclamar asientos en los gobiernos. Del mismo modo, durante la campaña electoral otro miembro importante del partido aseguraba a este diario que “siempre que te dejen hay que intentar gestionar”.

En base a todo esto, Vox reclamará al PP alrededor de un 10% de los puestos de gobierno en la Comunidad de Madrid (tiene 12 diputados regionales, liderados por Rocío Monasterio, y un 8,6% de los votos) y en el Ayuntamiento de Madrid (cuatro concejales, encabezados por Javier Ortega Smith, y un 7,6% de apoyo).

Rocío Monasterio, y un 8,6% de los votos) y en el Ayuntamiento de Madrid (cuatro concejales, encabezados por Javier Ortega Smith, y un 7,6% de apoyo).

Vox también es decisivo en la Región de Murcia, donde obtiene cuatro diputados y se quedó al borde del 10% de los votos. Además, ese pacto puede hacer extensible a otros ayuntamientos de la comunidad autónoma, como la propia capital.

La amenaza para los planes de Vox parece estar en las reticencias de Ciudadanos. Desde el partido subrayan que no se regalará sus votos y que se harán “valer”. Es por ello que, ante un posible veto de Ciudadanos en Madrid, Rocío Monasterio, reclama que “entre en razón si tiene interés de que la izquierda no entre en Madrid”.

“A todos les interesa la Comunidad que salga un acuerdo y vamos a tener más fuerza en Andalucía y espero que todos se sienten en una mesa y cumplir con los deberes básicos de una democracia”, ha dicho la candidata de Vox en la Comunidad en una entrevista en RNE.

Abascal presumió anoche de ser determinante en el 30% de las capitales de provincia (Madrid, Zaragoza, Alicante, Ceuta, Melilla, Córdoba, Burgos, Almería, Santander, Badajoz, León, Jaén, Guadalajara, Palenciay Teruel). Donde las condiciones para negociar se van a plantear de la misma manera.

Vox ha logrado la mayoría absoluta en cinco municipios. Se trata de Hontecillas, en la provincia de Cuenca; Navares de las Cuevas, Segovia; Barruelo del Valle, Valladolid; Vita, Ávila; y Cardeñuela Riopico, en Burgos. Todos, a excepción de Hontecillas, pertenecientes a Castilla y León. Es un gran principio para un partido de derecha real que hace menos de un año era insignificante.

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