ADRIÁN BARBÓN Y EL CAMBIO NECESARIO: “No hace tanto tiempo los militantes socialistas vivieron toda una cascada de experiencias tristes y lamentables: derrocaron al secretario general elegido por la militancia, se aplazó la celebración del congreso que exigían los estatutos, cesaron, sancionaron y abrieron expedientes a muchos socialistas, basaron su poder en numerosas gestoras que se han eternizado en el tiempo, etcétera, y ni siquiera entonces, en las peores circunstancias, el partido se rompió” | El Comercio

ÁNGELES FLÓREZ PEÓN (MARICUELA), TINO ANTUÑA Y ROSALINO VALLINA CASTRO (*) – Miércoles, 19 julio 2017.
“Eso sí, los militantes, con su voto, rechazaron todas esas maniobras, dijeron que estaban hartos de fulanismos, y que querían un partido distinto, más democrático y participativo, en el que se respete su capacidad de decisión evitando los conciliábulos y la tutela de quienes se consideraban a sí mismos los propietarios del PSOE” –

La Federación Socialista Asturiana (FSA) inicia en el actual mes de julio un periodo de reflexión y debates en el que sus militantes elegirán, mediante primarias, a un nuevo secretario general el 17 de septiembre próximo, cargo al que optan dos precandidatos, Adrián Barbón y José María Pérez, y que culminará con el 32 congreso de la FSA, entre finales de septiembre y el primero de octubre, donde se discutirán y aprobarán los fundamentos de la acción política a desarrollar por nuestra organización durante los próximos años y también quiénes dirigirán ese proceso.

 Los acontecimientos de diverso orden vividos recientemente en el PSOE, desde el acoso y derribo de su secretario general electo, la posterior creación de una gestora y el apoyo de ésta y de sus mentores a un gobierno del PP, así como el claro y rotundo pronunciamiento de la militancia volviendo a situar a Pedro Sánchez al frente del partido, han despertado el interés por ese proceso interno, no solo de los socialistas asturianos, sino también de la opinión pública, y singularmente de las organizaciones progresistas y de izquierdas, fiel reflejo sin duda del relevante protagonismo de la FSA en la vida política regional, gobernando en el Principado y dirigiendo la gran mayoría de los ayuntamientos de nuestra comunidad.

Dicho lo anterior, los abajo firmantes, con trayectorias de compromiso socialista que acumulan años y experiencias muy diversas, tal como corresponde con la historia de un partido de profundas convicciones democráticas, queremos opinar sobre dos cuestiones que están formando parte de ese debate público al que aludíamos ante la elección del futuro secretario general de la FSA.

La primera es mostrar nuestro total apoyo a uno de los candidatos, Adrián Barbón. La segunda, rechazar cualquier temor de que ese proceso, basado en la libertad de opinión y en la transparencia, pueda romper el partido, tal como anuncian los agoreros.

En lo que se refiere a las razones que explican por qué apoyamos a Barbón, lejos de recurrir a panegíricos más propios del marketing a la americana, las resumimos así: es el candidato que mejor representa las aspiraciones de la militancia que apoyó a Pedro Sánchez hace apenas dos meses y quien puede, por tanto, liderar los profundos cambios que necesita con urgencia la FSA para recuperar una acción política que conecte de verdad con las aspiraciones de quienes son nuestra base militante y electoral: los trabajadores y parados, los profesionales y autónomos (la cada día más depauperada clase media), y sobre todo aquellas personas castigadas injustamente por la crisis económica, ya sean jóvenes condenados a emigrar si quieren tener futuro, mujeres a las que siguen negándoles derechos básicos y son abandonadas a su suerte o pensionistas que viven con angustia poder llegar a fin de mes.

Aunque haya quien pretenda olvidarlo, somos el partido de quienes se rebelan contra el neoliberalismo representado fielmente por el PP, no sus comparsas, y ese compromiso lo han abanderado en todo momento y lugar, incluso con fuertes vientos en contra, Adrián Barbón y quienes a su lado han defendido un cambio profundo en el PSOE. Otros, por el contrario, y con total libertad, o bien fueron partícipes activos de que la derecha siga gobernando en España, o simplemente guardaron entonces un silencio cómplice.

Pero, además, por su propio carácter, Adrián Barbón tiene la capacidad de concitar el apoyo de militantes socialistas que en el pasado congreso federal optaron por otras opciones, como lo demuestra el hecho de que son muchos los compañeros y compañeras que se están sumando al proyecto del cambio y trabajando ya con él.

Respecto a los temores a que el debate político previo a la elección de secretario general de la FSA pueda «romper el partido», argumentando que la diversidad de opiniones es un peligroso mal que al parecer impide «respetar, entender y gestionar», o bien proceden de personas que ignoran la cultura en la que se basa el socialismo democrático español, o lo que es peor intentan reconvertirse de repente en los abanderados exclusivos de la unidad y la fraternidad, olvidando que no hace tanto tiempo los militantes socialistas vivieron toda una cascada de experiencias tristes y lamentables: derrocaron al secretario general elegido por la militancia, se aplazó la celebración del congreso que exigían los estatutos, cesaron, sancionaron y abrieron expedientes a muchos socialistas, basaron su poder en numerosas gestoras que se han eternizado en el tiempo, etcétera, y ni siquiera entonces, en las peores circunstancias, el partido se rompió.

Eso sí, los militantes, con su voto, rechazaron todas esas maniobras, dijeron que estaban hartos de fulanismos, y que querían un partido distinto, más democrático y participativo, en el que se respete su capacidad de decisión evitando los conciliábulos y la tutela de quienes se consideraban a sí mismos los propietarios del PSOE.

No cabe, por tanto, recurrir al miedo, a ese querer asustar con una ruptura interna que se nos antoja imposible en una organización que ha pasado por momentos mucho más difíciles y complejos que los actuales, y de los que quienes firmamos este artículo hemos sido muchas veces testigos y también partícipes.

Es más, quienes utilizan el miedo como argumento para evitar ahora un debate democrático sin restricciones, más bien parecen querer ocultar qué decían hace apenas dos meses, quiénes eran sus candidatos para dirigir el partido y cuál su opinión sobre las propuestas defendidas por Pedro Sánchez. Esa pretensión de no tener en cuenta el pasado reciente y cambiar de opinión simplemente cuando interesa no es, ni mucho menos, un buen ejemplo para construir la unidad que legítimamente reclamamos todos.

El compañero Odón Elorza lo recordaba días atrás: «Es muy contradictorio que quienes han estado en contra del proyecto colectivo que representa Pedro Sánchez, y que lo han atacado por activa y por pasiva con todo tipo de maniobras, vayan a ser quienes apliquen ahora ese proyecto».

También por eso apoyamos a Adrián Barbón porque él sí representa el cambio que tanto necesitamos.

(*) También firman este artículo: Graciano Fernández Velasco (Cholo), Dorita Fernández, Paco Corte, Manuel Pantaleón Álvarez Morán, José Manuel Álvarez Díaz (Rubiera), Lourdes Cuetos Orviz y Manuel Muruais

Origen: ADRIÁN BARBÓN Y EL CAMBIO NECESARIO | El Comercio

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