Los sensores de aparcamiento se vuelve uno de los accesorios para vehículos más populares en Internet, incluso al aparcar remolques

Los SENSORES DE APARCAMIENTO se han convertido en un accesorio cada vez más demandado por los conductores. Se trata de dispositivos de asistencia al estacionamiento. Básicamente consisten en  unos sensores que se instalan en los parachoques del vehículo, sobre todo en los traseros. Una vez funcionando, alertan de potenciales peligros y  obstáculos que puedan existir en los ángulos muertos de visión para de esta manera evitar impactos y roces. También avisan del espacio disponible con que cuenta el conductor para maniobrar. Gracias a su eficacia cada vez son más demandados como accesorio optativo entre los clientes de Internet. Incluso se han probado de utilidad en casos particulares, sirva de ejemplo el de CÓMO DAR MARCHA ATRÁS CON REMOLQUE, porque permiten calcular mejor las distancias en todo momento al conductor.

Los sensores se activan al meter la marcha atrás. Una señal acústica va en intensidad creciente si detectan cualquier obstáculo a menos de dos metros. Podría tratarse de otro vehículo, de una pared o de un objeto de menor envergadura. En cualquiera de estos casos salta la alerta para evitar el impacto.

Se trata de no tener más golpes aparcando, y estos sensores parece que cumplen bien este cometido, a tenor de la respuesta positiva de muchos clientes que los incorporan a sus vehículos, sean estos coche, moto, furgoneta o camión. Además se pueden emplear con éxito si se lleva remolque para calcular mejor las distancias. Los sensores son fácil instalación, lo mismo que la centralita que se coloca en el habitáculo del conductor. El último paso es conectar positivo y negativo a la marcha atrás del coche, y listo.

Los sensores más vendidos y que a día de hoy montan las fábricas de coches son los cuatro sensores de aparcamiento con cableado pero también están disponibles sensores de aparcamiento inalámbricos.

Los sensores a menudo se complementan con cámaras de aparcamiento que pueden ser traseras o delanteras. Estas cámaras son muy útiles para ver qué hay detrás del vehículo mientras se está aparcando.

También a la venta está el sensor de aparcamiento electromagnético que funciona sin hacer agujeros en el parachoques. Simplemente se instala una tira por el interior del parachoques, la cual queda completamente oculta. Su precisión es alta.

Los conductores que han probado estos accesorios se declaran satisfechos en los foros de internet. Aunque anteriormente hubo ciertas quejas debido a su elevado coste, este inconveniente ha quedado solventado en los últimos tiempos: gracias a la popularización de su uso, los precios también se han reducido de manera considerable.

Los más populares y frecuentes son los sensores de ultrasonidos,  que van incorporados en los parachoques.  Son pequeños cilindros que se incorporan a las defensas del vehículo. Se venden normalmente cuatro, aunque también existe la posibilidad de agregar más. Emiten ondas de ultrasonidos que rebotan en los obstáculos. Su radio de acción oscila entre 130º y 160º de barrido horizontal y entre 50º y 60º en barrido vertical, lo suficientemente amplio para operar con eficacia. Son los más vendidos con diferencia. Su precio en la actualidad se ha reducido hasta llegar a hacerse asequible a todos los bolsillos, variando de promedio entre los 50 y los 100 euros.

Sensores de aparcamiento traseros acústicos con display

Están también los sensores de detección electromagnética. Son esas tiras metálicas que se pegan en el interior de los parachoques. Detectan alteraciones en el campo electromagnético producidas por objetos sólidos. Cubren toda la parte trasera del vehículo.  Tienen precios relativamente bajos como los de ultrasonidos.

Otra tercera posibilidad son los sensores de obstáculos, que en muchos vehículos ya vienen  instalados de serie.

Los sensores de aparcamiento más económicos y populares son los sensores que conforme se incrementa el riesgo de golpe, emiten un pitido, cada vez más rápido cuanto más cerca estemos del obstáculo, y menos frecuente a medida que nos alejemos de él. Los sensores con pantalla de más precio, sensibilidad y alcance, y más compleja instalación, constan de unos sensores que envían la señal a una pantalla instalada en el panel del vehículo. En esa pantalla el conductor podrá informarse gráficamente de la distancia a la que se halla cada sensor del obstáculo que se desea evitar.

Los dispositivos de ayuda al aparcamiento más sofisticados, y que cuestan un poco más, abarcan por ejemplo modalidades como portamatrículas con sensores de aparcamiento y cámara, válida para instalar en la parte delantera o trasera del coche. Es ideal para combinarlo con cualquiera de las pantallas del conductor y así ver la imagen de la cámara. Existen asimismo sensores de aparcamiento para instalar en radio-navegadores. O la posibilidad más lujosa, instalar un sistema que incluya cámara de aparcamiento de 360 grados (Bird View).

kit-sistema-camara-de-apacamiento-360-grados-bird-view

En los foros de Internet, los conductores que han probado los sensores se muestran sin paliativos a favor de su uso. Al fin y al cabo, se trata de una ayuda eficaz cuando se intenta aparcar el coche en un espacio reducido. No en vano es olvidarse de la preocupación por sufrir golpes y abolladuras durante la maniobra de dar marcha atrás.

Debidamente instalados, los sensores nos informarán de la distancia que hay a los potenciales obstáculos con los que podríamos chocar. Hoy día no son un lujo para ningún conductor en lo relativo al precio, lo que ha contribuido a popularizarlos a marchas aceleradas.  Los de más precio no obstante avisan hasta de los centímetros de espacio libre de que se dispone hasta el obstáculo, mientras que los más económicos tan sólo emiten un pitido cuando nos vamos acercando demasiado. Suficiente para saber cuándo frenar en seco y evitar la tan temida colisión (y una reparación costosa como consecuencia).

También ayudan en CASOS PARTICULARES como el de dar marcha atrás con remolque.

Cualquier accesorio que pueda contribuir a que el conductor calcule mejor las distancias a la hora del aparcamiento es bien venido, y en eso los sensores destacan. Pero incluso con sensores, conviene seguir los siguientes consejos a la hora de aparcar un remolque:

1. Planear los movimientos con antelación a iniciar las maniobras: hay que tener que hacer movimientos precisos y planeados, en una operación complicada como esta no sirve la improvisación. Considerar la dirección del remolque, y la dirección del vehículo que remolca, todos los objetos que estén cerca (ahí pueden ayudar mucho los sensores) y el movimiento relativo entre todos los objetos implicados en la maniobra de marcha atrás.

2. Mucha práctica previa: en un espacio vacío y bastante amplio al principio. Y casi mejor si se empieza practicando con un remolque más largo que el que se va a utilizar en realidad. Los remolques largos aguantan mejor los errores del novato, mientras que más tarde los remolques cortos son más maniobrables y responden mejor. Además vendrá bien tener todo el tiempo del mundo y tomarse las cosas con muchísima calma las primeras veces.

3. Buscar ayuda de otra persona que supervise la operación desde fuera: Ella podrá ver lo que el conductor no ve.  Hay que avisar al ‘ayudante’ de que preste especial atención a los obstáculos superiores, como pueden ser ramas de árboles o cables, porque es frecuente olvidarse (hasta que resulta demasiado tarde) de ese tipo de obstáculos y centrar toda la atención en los que se hallan a ras del suelo.

4. Ajustar los espejos: El conductor tiene que ser capaz de ver con claridad la parte trasera del remolque.

5. Colocarse para dar marcha atrás hacia el lado del conductor del vehículo: así se podrá ver mucho mejor el remolque y el espacio disponible en los espejos del lado del conductor y también mirar hacia atrás sobre el hombro para ver la parte de detrás del remolque. Si es necesario, se debe dar una vuelta para poder acercarse al punto de aparcamiento por el lado izquierdo.

6. Colocar la mano en el volante y girar el cuerpo y la cabeza para mirar hacia detrás: situar la mano derecha en la parte inferior del volante. Al iniciar el movimiento, solo se requerirá girar la mano en la dirección deseada y hacer que se desplace la parte trasera del remolque. Al incorporar la mano en esta posición, se evita girar las ruedas en sentido erróneo mientras se da marcha atrás.

caravana-remolque

Una vez tenemos preparada la maniobra que vamos a hacer con el remolque:

1. Girar el volante a la derecha para que el remolque vaya hacia la izquierda: funciona de forma contraria, así que se debe mirar hacia atrás para retroceder dirigiendo el remolque. Si se requiere girar el remolque alrededor de la esquina, se ha de dirigir el remolque hacia esta. A continuación se conduce levemente en la dirección opuesta para mantener el ángulo de giro.

2. Retroceder hacia el lado del conductor: retroceder hacia el lado del conductor y no hacia el lado del pasajero, porque es más difícil ver este último

3. Avanzar según se aproxime al espacio y girar derecho hacia el centro de la calle si se va con el volante a la izquierda: girar el vehículo exageradamente hacia la izquierda, de forma que se quede posicionado en ángulo. A continuación, deberá quedarse a menos de 180 grados en el lado izquierdo en caso de que se esté retrocediendo alrededor de un recodo a la izquierda.

4. Colocar las manos en la parte de abajo del volante: se debe mover el volante según se vaya retrocediendo, para que el remolque siga moviéndose hacia la dirección correcta. Si es necesario, el conductor puede perfectamente bajarse del vehículo y comprobar que todo funciona bien. Lo importante es que se logre que el vehículo y el remolque no hagan un movimiento de tijera, y para ello no se debe hacer ningún giro demasiado pronunciado.

5. Retroceder y avanzar tantas veces como sea necesario: si hay espectadores, es necesario ignorarlos y concentrarse y tomarse todo el tiempo necesario.

 

El consejo principal es no girar el volante bruscamente en ninguna dirección. Ir despacio y si se topa con algún imprevisto, detener el vehículo e intentar entender qué está pasando antes de tomar alguna decisión.

 

Si el remolque y el vehículo empiezan a hacer el “movimiento tijera” (girar en ángulo agudo y terminar chocando), es preciso parar el vehículo inmediatamente. Avanzar hacia delante y volver a intentarlo de nuevo. Por supuesto, si alguno de los sensores salta, también conviene detenerse hasta volver a tener controlada la situación.

 

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