Saint Jacques ou Priscillien ? ¿Santiago o Prisciliano?

¿SANTIAGO O PRISCILIANO?

El escritor humanista Jean-Christophe Rufin fue a Hendaya a lo largo de la costa española de San Sebastián, Bilbao, Santander y Gijón, antes de cruzar las montañas de Asturias y Galicia, con la intención de llegar a la Catedral de Compostela, donde puedes encontrar los restos del apóstol Santiago el Mayor. Su historia es noble, muy espiritual, picaresca, y de una calidad ampliamente reconocida por toda la crítica.

Sin embargo, ni el País Vasco, Asturias y ni, sorprendentemente, aún menos Galicia,  son lugares donde el culto del Apóstol brilla con esplendor. Lejos de ello. La basílica Andra Mari de Begoña, Bilbao, es mucho más importante para los vascos; como para los asturianos, la cueva de Covadonga con su Virgen. En la región de Galicia, las peregrinaciones locales de San Andrés de Teixido, aquella de las Siete Olas de La Lanzada, o la Festa de San Froilán en Lugo causan mucho más fervor popular que la leyenda enigmática de Santiago, “el Hijo del Trueno”, de la cual comienzan a emerger los aspectos menos verdaderos e incluso los directamente engañosos.

Nuestro admirable Ruffin admite que, al inicio del Camino, “pensamos mucho. La desaparición de los puntos de referencia conocidos, el avance hacia un destino lejano que  parece inalcanzable, sentir la desnudez producto de marchar sobre la inmensidad que nos rodea, todo conduce a una forma particular de introspección que sólo los espacios abiertos pueden producir.”

Rufin no es una de esas personas en las cuales pensaba Miguel de Unamuno cuando evocó  la supuesta tumba de Santiago en Compostela: “No me puedo imaginar por un momento – dijo el filósofo español – que un católico medianamente cultivado  pueda creer que  las reliquias de Compostela son las de Santiago. Todo el mundo sabe que pertenecen a Prisciliano. “

Obispo de Ávila, Prisciliano fue condenado a ser quemado vivo en Tréveris (Alemania) en el año 385; fue el primer cristiano condenado a muerte y ejecutado por hereje por una autoridad cristiana. No reconoció la primacía de Roma, admitió a mujeres en el sacerdocio y, como buen maniqueo, glorificaba a un dios creador del bien y del mal. Sus enseñanzas fueron reivindicadas por Martín Lutero, el padre Duchenne, Miguel de Unamuno y más recientemente por Luis Buñuel. En la película de este último, la Vía Láctea, Jean-Claude Carrière encarna el personaje de Prisciliano. Mientras que Paul Frankeur y Laurent Terzieff  interpretan el papel de dos peregrinos a Santiago de Compostela (por el “Camino Francés” , como lo llaman ellos). Casi al final, una prostituta (Delphine Seyrig) aconseja a los peregrinos el dar marcha atrás: acaban de descubrir que los restos en la tumba son los de Prisciliano; por lo tanto, más negocio, y nada de milagros …

En Galicia, en los últimos años un movimiento “priscilianista” reclama que se haga la prueba del carbono 14 a los restos humanos de la cripta: si el estudio demuestra que son del siglo IV, no pertenecerían a Santiago (contemporáneo de Cristo ), sino que se demostraría sin sombra de duda que son de Prisciliano.  Por el contrario, si datan del siglo primero, podrían ser de Santiago, dado que Prisciliano fue ejecutado a finales del siglo IV.

Por supuesto, ni una ni otra conclusión no cambiaría en nada los méritos del texto de Jean-Christophe Rufin. Pero empezamos a imaginar lo que podría haber sido este libro si, además de su gran mérito literario, evocase los recuerdos de aquellos que se prestaron a este “vagabundeo inmortal”: los templarios, Carlomagno, Roldán, Francisco de Asís, el Cid, Dante Alighieri … Por no hablar de todos los que en secreto nunca dejaron de ir a Compostela para honrar a su maestro … Prisciliano.

Ramón Chao

RufinImmortelle Randonée
Jean-Christophe Rufin
Editions Guérin, Coll. Démarches,
Chamonix (Haute-Savoie), 2013
258 pages, 19,50 euros

L’écrivain humaniste Jean-Christophe Rufin est parti d’Hendaye pour longer les côtes espagnoles de San Sébastien, Bilbao, Santander et Gijon, avant de traverser les montagnes des Asturies et de Galice, avec l’intention d’arriver à la Cathédrale de Compostelle, où se trouveraient les dépouilles de l’apôtre Jacques le Majeur. Son récit est noble, hautement spirituel, picaresque, et d’une qualité largement reconnue par l’ensemble de la critique.

Cependant ni le Pays Basque, ni les Asturies et, curieusement, encore moins la Galice, ne constituent des lieux où le culte de l’Apôtre brille par sa splendeur. Loin s’en faut. La Basilique Andra Mari de Begoña, à Bilbao, est bien plus significative pour tous les Basques ; comme, pour les Asturiens, les grottes de Covadonga avec leur Vierge Noire. Dans la région galicienne, les pèlerinages locaux de San Andrés de Teixido, celui des…

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