Cascos, declarando en el juicio del Prestige: “Si hubiese sido de utilidad en A Coruña, no me habría ido de cacería”

CASCOS Y PRESTIGE

Respecto a su ausencia de Galicia durante la gestión del siniestro, Francisco Álvarez-Cascos afirmó en el juicio del Prestige: “Si hubiese sido de utilidad en A Coruña, no me habría ido de cacería”. Cascos defendió hasta cierto punto la gestión del director general de la Marina Mercante, López Sors, el único cargo gubernamental procesado en esta causa. Lo que sí hizo de forma tajante fue descargarse de toda posible responsabilidad propia en el asunto.

cascosprestigeEn su declaración ante el juez, el ex ministro de Aznar achacó toda la responsabilidad del siniestro al propio buque, y se afanó por presentar el naufragio del Prestige como un suceso estadísticamente inevitable. Llegó a afirmar para demostrarlo que, de los 45.000 buques que transitan por el corredor marítimo de Finisterre solo naufragó uno, el Prestige. Prueba, según Cascos, de que los protocolos y condiciones de seguridad marítima funcionan. El culpable del siniestro, de acuerdo con la estadística, fue por tanto el propio buque, según su razonamiento.

Por otro lado, Álvarez-Cascos prosiguió con la estrategia de acachar el peso de las decisiones que se tomaron en los días decisivos del hundimiento del Prestige a  José Luis López-Sors, ex-director de la Marina Mercante, al igual que hicieron testigos anteriores que dieron testimonio en el juicio de A Coruña.

El exministro de Fomento atribuyó su propia actuación a hacer caso a “lo que decían los técnicos”. “Tuve siempre la tranquilidad basada en la confianza a los técnicos, de que las decisiones fueron las correctas, sobre la base de los informes”, agregó en respuesta a las preguntas del abogado de la Plataforma Nunca Máis. Aseguró que su ministerio tenía “toda la información y asesoramiento necesario” para proceder en aquella coyuntura. El resto de sus declaraciones fue una sucesión de “no me acuerdo” o “no tengo opinión”.

Cascos dijo no recordar por ejemplo algunas informaciones de las que se trataron por aquellos días, “como la de bombardear el buque”.

Según Cascos, ni él ni López-Sors enviaron al Prestige “mar adentro hasta que se fundiera”, y aseguró que optó por no acudir a A Coruña en medio de la catastrofe medioambiental, y en su lugar seguir participando en una cacería, porque “mi presencia en Galicia no era de utilidad y no ayudaría a resolver nada”.

La amnesia de Cascos comenzó cuando le interrogaron por el “posible interés económico” de la empresa de salvamento marítimo Remolcanosa, propiedad de Silverio Cañizares, amigo de Manuel Fraga según el abogado de la Cofradía de Pescadores. “Mi memoria no es tan potente”, señaló, al igual que cuando se le preguntó por la razón de firmar el contrato de esta empresa con sede en Vigo.

Tampoco dijo recordar el exministro conversaciones con Francisco Vázquez, en aquellos momentos alcalde de A Coruña, ni con Arsenio Fernández de Mesa, ex delegado de gobierno. “Insisto, las decisiones fueron de los técnicos”.

Los abogados de la empresa Mare Shipping se centraron en inquirir sobre los días posteriores al SOS enviado por el buque. Cascos insistió en que el objetivo que se perseguía durante esas jornadas era “salvar vidas humanas” y en segundo lugar “actuar según las informaciones que enviaban los helicópteros”. Reconoció que en el Plan Nacional de Contingencia no contaron con oceanógrafos, pero subrayó sin embargo “el acierto de la Dirección General de la Marina Mercante” en mantener alejado el petrolero de la costa.

“Es curioso que no aparezcan los informes técnicos de esos días en el juicio”, afirmó el abogado de Mare Shipping, como comentario a que todas las respuestas de Álvarez-Cascos acababan señalando ese asesoramiento técnico como el que motivó todas las actuaciones.

En relación con la posibilidad de transvasar el fuel para evitar la catástrofe medioambiental, Cascos comentó que “era una utopía puesto que ninguna de las zonas de abrigo era viable”.

Francisco Álvarez Cascos logró no estar nunca imputado en el juicio del Prestige, sino declarar solamente como testigo. Y eso a pesar de que era ministro de Fomento cuando embarrancó el petrolero, y de las repetidas demandas del movimiento Nunca Mais en ese sentido.

Del ministerio que encabezaba Cascos llegó la orden de apartar al Prestige de la costa, una decisión que iba a agravar la catástrofe medioambiental que llegaría a continuación.

Hace diez años, se le achacó al ministerio de Fomento una presunta ocultación de datos, que ni siquiera proporcionaron cuando por orden judicial se les conminó a entregar el informe de valoración de riesgos que llevó a desviar el buque lo más lejos posible de la costa.

El capitán del petrolero, Apóstolos Mangouras, acusó al ministerio de Casco de supuestos graves errores en la gestión del siniestro. Mangouras afirmó durante el juicio que había posibilidad de arrastrar el barco para hacer un trasvase de combustible que lo vaciara, pero que en su lugar se decidió desde el gobierno de Aznar arrastrarlo mar adentro.

Nunca Mais sostiene que fue el entonces ministro de Fomento, Cascos, y demás responsables políticos los que acabaron causando el atentado ecológico.

El juicio ha dejado fuera como imputados a Arsenio Fernández de Mesa, ex-delegado del gobierno en Galicia, y a Ángel del Real que era el Capitán Marítimo de A Coruña, pero también al propio Álvarez-Cascos, ex Ministro de Fomento. De hecho algunos de los letrados del juicio calificaron entre bambalinas de “mero trámite” las declaraciones  del exministro.

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