LA OTRA VISIÓN – Intentando explicar de una forma didáctica la crisis en Ucrania… sin morir en el intento

  
Julián Jiménez, docente en educación secundaria. Fte: elcomun.es

Veo un exceso de soflamas belicistas en prensa y mucha gente preguntándose «¿Qué está pasando en Ucrania?» y lo entiendo honestamente, porque es difícil, y cada vez más, separar el trigo de la paja en el universo de propaganda habido y por haber. Porque escandaliza, al menos a quiénes alguna vez hemos escrito sobre Ucrania o hemos seguido lo sucedido en ese país desde 2013, leer algunos de los argumentos y las simplerías, en unos casos, y la manipulación sectaria y descarada, salida del mismo Departamento de Estado de EE.UU, sobre lo que verdaderamente está pasando en la frontera de Ucrania y los motivos de la crisis. Y como siempre, cuando se trata de un conflicto o un asunto complejo, las mayores mentiras están no tanto en lo que se dice, sino precisamente en lo contrario: en aquello que se oculta.

Para poder hablar de la crisis de Ucrania es preciso explicar algunas consideraciones previas y algunos datos sobre el país. Ucrania no es un estado homogéneo, como desde 2014 se está vendiendo en la prensa occidental. Ucrania es un país con unas importantes minorías: la rusa, la más importante de todas, constituía un 25% de la población en 2014. Pero hay más minorías: los tártaros, los búlgaros, los rumanos, los húngaros y los griegos. Constituían [en pasado] porque la política seguida por la Ucrania nacida del golpe derechista del Maidán, rabiosamente nacionalista y con grupos destacados de ultraderecha, ha hecho que esa presencia de minorías se reduzca considerablemente, mediante una limpieza étnica en el país de la que después hablaré con detalle. 2014 es el año en el que hay que situarse para comprender el origen del conflicto ucraniano.

Composición de Ucrania y minorías étnicas.

En noviembre de 2013 estallan unas protestas, comandadas por grupos de derechistas, nacionalistas y extremistas de derecha, con símbolos fascistas, que se asientan en la Plaza de Maidán de Kiev. Una de sus reclamaciones es contra la corrupción y por alianzas con la Unión Europea y un marcado discurso nacionalista y antirruso. Esas protestas son dulcificadas por la prensa occidental, tratadas con cariño y reciben incluso la visita de dirigentes de Europa y Estados Unidos. Como después se supo, su inicio, financiación y apoyo partió de Occidente. Protestas que se fueron intensificando hasta que se derribó al gobierno de Yanukovich, un gobierno votado mayoritariamente en el sur y el este del país, frente a la zona más nacionalista ucraniana. En las protestas se usaron paramilitares que disparaban a los manifestantes, para lograr así las imágenes buscadas en la prensa occidental y lograr el apoyo mundial en Occidente a los manifestantes, ocultando la presencia de ultraderechistas y nazis coordinando los comandos armados de la Plaza Maidán. Nos tuvimos que enterar, por supuesto, después, que los francotiradores eran de los manifestantes para así generar las muertes entre sus filas. Antes algunos lo habíamos denunciado, pero, como siempre, era «propaganda del Kremlin».

Fascistas ucranianos presentes en el Maidán, a los que EL PAÍS llamaba «jóvenes nostálgicos»

De esta forma, por la fuerza, ciscándose en la elección popular y en la voluntad de los electores, en Kiev Occidente impuso, con ayuda de grupos de extremistas de derechas y los restos de la «Revolución Naranja» un Gobierno ultranacionalista y partidario de la OTAN y con los grupos de ultraderechistas y filonazis enseñoreados de la calle, e incluso, siendo integrados dentro tanto de la Policía como del Ejército ucraniano.

Resultado de las elecciones de 2010, en las que se mearon los ultraderechistas del Maidán y Occidente

Una vez instalados en los resortes de poder, no duraron en usarlos contra opositores: quemando sedes del Partido Comunista de Ucrania, como ya habían hecho en numerosas ocasiones desde la caída de la URSS, persiguiendo a minorías o acosando a sus detractores. El tono fue subiendo hasta la masacre en Odessa en mayo de 2014, donde miembros del Partido Comunista y entidades panrusas fueron quemados vivos con la participación de grupos miembros del nuevo Gobierno ucraniano y fascistas de Svoboda y Pravy Sektor. Dichos grupos contaron hasta tal punto con apoyo del régimen de Kiev que hoy, 8 años después, no hay un solo detenido por la masacre.

Masacre de Odessa realizada por fascistas ucranianos, matando a decenas de personas

Es en ese contexto de violencia desatada por los elementos ultraderechistas ucranianos, afines al régimen del Maidán, que la población rusoparlante, señalada y estigmatizada por las nuevas autoridades ucranianas, con gente subiendo al poder  como la diputada del partido ultraderechista Svoboda, Irina Faron, diciendo que en Ucrania hay «cinco millones que deberían estar en la cárcel por no hablar ucraniano» o celebrando la matanza de Odessa, que se produce la secesión de las Repúblicas Populares de Donetsk y Lugansk o en Crimea se produce un movimiento ciudadano partidario de la escisión, teniendo en cuenta que allí la población rusa es el 92% y que se realiza un referéndum por parte del Gobierno autónomo con una votación altísima, que Occidente no reconoce (pese a reconocer otros con menos garantías y participaciones ridículas). Todo en un contexto informativo que desde 2014 se ha basado en presentar a Ucrania como un régimen democrático donde, bueno, hay algunos excesos, pero son pecata minuta, ya que es agredido constantemente por Rusia mediante la presencia de las repúblicas secesionadas, ignorando que Moscú no las ha reconocido siquiera y que la supuesta colaboración entre esos territorios y Moscú se basa simplemente en ayuda humanitaria, obviando la asfixia económica a la que Kiev ha sometido a esas regiones. Pero, sobre todo, las matanzas realizadas contra ciudades y civiles desarmados en las Repúblicas de Donetsk y Lugansk, algo que no solo es una guerra silenciada, sino una auténtica limpieza étnica cometida por el régimen ucraniano, lo cual es demandado por los sectores más ultraderechistas del Maidán.

Entre 2014 y 2015 los ataques del Ejército ucraniano y las tropas paramilitares neofascistas contra el este de Ucrania fueron brutales, teniendo escaso eco en prensa española o siendo analizados siempre desde la perspectiva de Ucrania, como en la masacre de Mariupol,  teniendo que irnos a medios rusos en castellano para conocer lo sucedido, ante el relato ucraniano transcrito por toda la prensa, desde la extrema derecha de Intereconomía a los «progresistas» de Público y EL PAÍS, el medio más afín al régimen del Maidán. Paralelamente a esto, el régimen de Kiev ha realizado una auténtica limpieza étnica en la zona, obligando, directamente o por medio de sus tropas de choque neofascistas, la huida de miles de refugiados de lengua rusa, principalmente a Rusia y otras zonas, casi medio millón de personas solo el primer año de las razzias maidaneras. Todo esto, al tiempo que el régimen de Kiev ilegalizaba partidos más votados en la zona rusoparlante o contrarios a su línea ideológica, como la vergonzosa ilegalización del Partido Comunista de Ucrania y todo ello, con el silencio cómplice de Occidente, que no solo ha censurado la limpieza étnica, las matanzas de Ucrania contra su propio pueblo, el ascenso y auge de la extrema derecha o la ilegalización de partidos de izquierdas, sino que conforme todo ello se ha intensificado, Occidente y la OTAN ha apoyado más al régimen del Maidán instalado en Kiev.

Desde entonces, y pese a los acuerdos de Minskviolados reiteradamente por Ucrania, en la zona ha continuado la tensión. Año tras año se ha denunciado, convenientemente silenciado por la prensa occidental proatlantista, la limpieza étnica en este de Ucrania, las masacres de civiles y la violación de los acuerdos de Minsk por parte del régimen ucraniano, así como el auge de los grupos abiertamente nazis que son los amos y señores del país desde 2014 y tienen derecho a decir quien es un «buen ucraniano» y quien es un «perro comunista o un cerdo ruso». Del mismo modo que la política del Estado ucraniano contra las minorías étnicas es cada vez más descarada, hasta el punto que un diario, o mejor dicho, el diario más abiertamente pro-Maidan de España, denunciaba esta política que busca un auténtico genocidio cultural contra las minorías, incluyendo las trabas para aprender lenguas minoritarias.

Todo esto en un contexto donde Ucrania lleva años armándose hasta los dientes y realizando compras intensas de armamento, que, además busca integrarse en la OTAN, poniendo en riesgo la seguridad propia de Rusia como estado, ante la posibilidad de poner misiles apuntando a Moscú a menos de 900 kms de Moscú. Y todo ello con el comodín constante de los dirigentes ucranianos ante la mala situación política y económica del país, de denunciar que Rusia les intenta invadir, como hicieron en 2014, en 2015201620172018 y todos los años. Si a ello le añadimos los negocios de la familia Biden en Ucrania desde el Maidán, la belicosidad mayor de los demócratas contra Rusia y el hundimiento de la popularidad de Biden, tendrán las claves de por qué está pasando lo que está pasando.

Para terminar, me gustaría acabar con un consejo: En la guerra, la primera víctima es la verdad. Busquen ustedes información contrastada, cuestionen todo lo que lean, incluso este escrito, que, para evitar sesgo, he preferido dotar de enlaces, mayoritariamente a fuentes de medios occidentales. Lean medios occidentales y no occidentales como RT en Español o Xinxua, conscientes de que todos dan parte de su versión y fabriquen ustedes la suya propia, sin servidumbres ni dependencias. Siendo conscientes de que los que hay en España son todos, sin distinción, favorables a uno de los bandos, transmiten casi calcada la propaganda de guerra norteamericana y cuya labor no es informarles, sino formarles una opinión: que ustedes vean a Ucrania como alguien agredido, cosa que la historia muestra, desde 2014, que es faltar -y mucho- a la verdad.

Y por último, aunque todos sabemos que como en 2014, 2015, 2016 y el resto de años, la «inminente invasión rusa» será igual de falsa que siempre, reclamen al Gobierno, del que forman parte tanto PSOE como Podemos, donde sea posible, que no colabore en la escalada hacia la guerra, como hizo el ministro de Exteriores en Washington como un perrito faldero en EE.UU. De haber una guerra con Rusia, las consecuencias serían devastadoras. ¿Alguien en su sano juicio querría poner su ciudad en el blanco de un posible ataque ruso?¿O no son conscientes de que, igual que Rusia es atacada por la OTAN y los facciosos ucranianos, tendría el derecho a responder ante una agresión en la que, España, como miembro de la OTAN, sería uno de los agresores? Quiénes hablan tan alegremente de guerra, como se está viendo estos días en las redes sociales, serían los primeros en salir corriendo de materializarse.

Fte: Elcomun.es
COMENTARIOS:
  1. Decir que esto comienza en 2013 sí que es una simpleza grande, para entender la animadversión de los ucranianos a los rusos, basta leer cosas como la hambruna https://en.wikipedia.org/wiki/Holodomor que ha sido la peor de la historia de la humanidad. Rusia considera a Ucrania su patio de recreo y no un país soberano e independiente, tras la disolución de la URSS, Ucrania era de las zonas más ricas, sin embargo hoy es bastante más pobre, quizás tiene algo que ver en las protestas y en la generación de grupos ultranacionalistas. La policía era inoperante y corrupta, se ha mejorado mucho en ese aspecto gracias a la ayuda externa.

En el conflicto de Donbass, ha habido muchos soldados muertos por el bando pro-ruso, que Rusia no reconoce como propios y allí se quedaron tirados… sin que nadie de allí que los reclamase.

No a la guerra.

    • Hombre esa hambruna no se circunscribe solo a Ucrania si no a toda la URSS. Hablar de genocidio es simplemente ridículo.
      Tu mismo lo dices, en la URSS Ucrania era una de las partes mas ricas, si no la que mas, y ahora esta inmersa en la pobreza, ¿y la culpa es de Rusia?, gran análisis. Fue Rusia la que financio un golpe de estado ultraderechista?, y fueron los pro rusos los que prohíben partidos? Venga un poquito de análisis, que Putin no es un santo, pero la política de cerco a Rusia a y China de Usa viene de bastante atrás.

    • Me gustaría decirte ,que cuando se desintegra la URSS, se hizo un referendo en Ucrania , para seguir siendo parte de Rusia o no, y gano el sí. Por lo que la fobia rusa, por parte de los ucranianos, es falsa. Eso es lo que wikipedia no pone.

  1. Me encanta como ni mencionas que Rusia se anexó un pedazo de Ucrania (después de haberlo invadido), y en cambio intentas hacer quedar como que los Ucranianos son unos paranoicos porque temen una invasión rusa, como si ni hubiera un antecedente.
    No se puede tomar seriamente tu artículo.

  2. Me parece un articulo poco riguroso: aunque todo lo que se cuente de Ucrania sea cierto, Rusia solo ha empezado a presionar ante el acercamiento de Ucrania a la U.E.y en consecuencia a la OTAN: es decir cuando su situación geopolítica peligra y no los derechos de los ucranianos.

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