PSICOLOGÍA El ‘Efecto Padre’ hace triunfar y ser más felices a los hijos

Ahora que de nuevo se acerca el Día del Padre, recordamos que un padre cercano y accesible puede influir grandemente en el destino de sus hijos. Centenares de investigaciones y estudios realizados a lo largo de los últimos 40 años coinciden en que el éxito del niño se ve ampliado cuando existe una figura paterna involucrada. En realidad, además del éxito, el padre influye en las buenas notas en el colegio, en la vida social del hijo, y en la confianza y optimismo con los que encara la vida a medida que evoluciona.

Papá comprometido = Hijo con éxito

Desde el momento en que el hijo nace comienza a funcionar el efecto en su favor. Cuanto más se comprometa el padre en establecer una relación fuerte y positiva con su retoño, cuanto más tiempo y esfuerzo le dedique, más beneficios cosechará el pequeño, de los que luego se beneficiará el resto de su vida.

Los bebés que tienen la suerte de contar con un papá cercano, que les cuida y les educa mientras les enseña y les da apoyo, se revelan a medida que crecen como más confiados en sus propias capacidades y capaces de lidiar mejor con el cambio o las dificultades que se presenten. Serán personas sociales e incluso su cociente intelectual tenderá a elevarse por encima de la media a partir de los 3 años.

Todo un conglomerado de ventajas que se logran al contar con un padre, o incluso un abuelo varón al que el niño perciba como un referente o un apoyo. Por eso también el padre o el abuelo gozan de tanto predicamento entre los pequeños, que hace que madres y abuelas se pongan a veces un poco celosas.

Los niños perciben de forma instintiva los beneficios que la ayuda de sus familiares varones les reporta, y la buscan de forma activa. Desde que son pequeños suelen prepararse para días señalados en que se celebran tales lazos (como el día de Navidad, Reyes, o más en concreto el 19 de marzo, día de San José y del Padre en España) y buscan consejos de regalos para un abuelo o su papá.

Esta conexión es muy visible desde bebés. Con frecuencia el hijo seguirá embelesado al padre por la casa, lo considerará su ídolo y tratará de imitarlo en cuanto hace. De visita en casa de los abuelos, también el abuelo gozará de especial predilección.
Cuando llegue el momento de ir a la escuela y alejarse del protegido ambiente familiar para encontrarse con otros niños, se adaptarán con más facilidad y tendrán mejores calificaciones. En estudios realizados en sistemas educativos de varios países desarrollados como los Estados Unidos se ha advertido que los niños que cuentan con un padre comprometido a su lado probablemente no registren problemas de conducta en el sistema educativo, y asimismo se reducen sus probabilidades de sufrir depresión.

  • Si concretamos en las niñas, su autoestima se eleva, y evitan con más facilidad situaciones comprometidas, sabiendo defender su terreno.

  • Los chicos también muestran menos tendencias agresivas, controlan mejor los impulsos, y su capacidad de autogestión.

Uno y otro sexo, siempre que los respalde un padre involucrado, aumentarán sus expectativas de lograr una educación superior, tener éxito en sus carreras, y disfrutar de bienestar personal. Serán más tolerantes y comprensivos hacia los demás, crearán redes de buenos amigos en las que apoyarse, y matrimonios o uniones sentimentales más estables y exitosos.

¿Cómo se potencia el 'Efecto Padre'?

Los investigadores descubrieron que con la realización de actividades cotidianas juntos, padre e hijo. Cenar o ver la tele juntos, jugar a videojuegos o al fútbol, por ejemplo. Cosas que se hagan de forma habitual y repetida en el tiempo sirven incluso más para establecer lazos que otras más excepcionales, como una acampada o unas vacaciones en el extranjero.

¿En qué se diferencia del de una madre? 

Se trata de enfoques complementarios, que se ayudan el uno al otro.

Como explica un psicólogo clínico norteamericano, Brett Copeland, “los padres animan a la competición, la independencia y los logros. Las madres favorecen la igualdad, seguridad, y colaboración”. Juntas, ambas orientaciones ayudan al hijo de forma muy efectiva en el desarrollo vital de su personalidad.

Las cuatro maneras en que el padre influye positivamente en el hijo son pues:

  1. Jugando.
  2. Riesgo controlado.
  3. Protección,
  4. Disciplina.
  1. El juego se convierte en una actividad motivadora y entretenida entre padre e hijo, tanto más cuanto que el resultado es impredecible, lo que aumenta la emoción y diversión. Las madres suelen ser más controladas en el juego. De estas interacciones con la figura paterna los pequeños sacan en limpio nociones de cómo mejor regular sus sentimientos y comportamiento. Enzarzarse en una pelea de mentira con papá, por ejemplo, es una buena forma de gestionar los naturales impulsos agresivos y de mantener contacto físico sin perder el control de las emociones.
  2. El riesgo es algo a lo que los padres animan más que las madres, las cuales con frecuencia se preocupan más por la seguridad de sus retoños. Son los padres los que, por ejemplo, animan a ir a la zona de la piscina donde el niño no toca fondo cuando este ya ha aprendido a nadar. Un estudio al respecto reveló que las madres durante las lecciones de natación tienden a situarse enfrente de los niños, buscando establecer contacto visual, y en cambio los padres se sitúan detrás, para permitir al niño interactuar mejor con su entorno.
  3. La protección que sus padres parecen ofrecerles. Los niños se sienten más seguros con ellos, tal vez por su mayor envergadura física. De hecho, múltiples especialistas han coincidido en que la ausencia paternal es un factor de riesgo que aumenta las posibilidades de quedarse embarazadas en chicas adolescentes.
  4. La disciplina la suele ejercer el padre con mano más firme, y los hijos suelen respetar eso, sobre todo en la infancia. Los padres aparecen como una figura más autoritaria y no suelen tener tantos problemas para encarar a sus hijos y llamarlos al orden cuando se requiere. Las madres tienden por su parte más a razonar con sus hijos. De nuevo, ambas estrategias se ayudan la una a la otra.

LA BUENA NOTICIA SOBRE SER PADRE ES QUE NO NECESITAS SER PERFECTO EN ESTE ROL PARA LOGRAR CONTRIBUIR DE FORMA SIGNIFICATIVA Y POSITIVA EN LA VIDA DE TU HIJO.

Basta con que estés ahí, deseando echar una mano en su crecimiento y respaldándolo cuando lo necesita.

Un buen ejemplo

Hablemos de casos más concretos. Padres que:

  • Animan a su hijo a aprender para poder aplicar luego ese conocimiento de forma práctica.
  • Enseñan perspectiva cuando el adolescente se encuentra perdido ante el mundo que lo rodea.
  • Comparten su experiencia de que el liderazgo es válido cuando puedes aportar algo de valor. O como se decía en la película Spiderman, “un gran poder conlleva una gran responsabilidad”.
  • Comparten con sus hijos que ellos también tienen malos días, pero que esos días pasan, y siempre después sale el sol.

Sin necesidad de sermones, esos padres suponen una fuente de sabiduría y sentido común inapreciable para sus hijos. También su mismo ejemplo, el verlos envejecer con valentía, o superando dificultades, o tomándolo con humor pese a los golpes que de vez en cuando propina la existencia, ya significa una diferencia positiva para sus hijos, que toman ejemplo y se enorgullecen de ellos.

El Efecto Padre es una de las más valiosas ayudas que puede atesorar un hijo. Y le supone una herramienta imbatible con que contar desde el principio para tener una vida satisfactoria y fructífera.

Anuncios

¿Y tú qué opinas de esto?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s