Una veintena de trabajadores del Centro Geriátrico de Lérida se quedaron confinados el pasado domingo en el centro, en el que viven 99 ancianos, para evitar el contagio del coronavirus a los residentes, a ellos mismos y a sus familiares, ha explicado la directora, Carol Mitjana. El centro restringió primero las visitas a familiares y luego optó por un aislamiento más completo.