La mayoría silenciosa rompe el monopolio independentista en las calles / Los tres y pico millones de catalanes del antiindependentismo empiezan a hacer oír su voz:  Caceroladas contra Puigdemont y manifestaciones contra el referéndum dan voz a una mayoría que rechaza el ‘procés’| El próximo domingo 8 de octubre han organizado una manifestación por el centro de Barcelona en la que esperan respaldo numeroso con autobuses venidos desde distintos puntos de España. “Estamos desbordados”/ Cataluña | EL PAÍS

La convocatoria llegó el miércoles por móvil: “Cacerolada a Puigdemont. Hoy a las 21 horas durante su discurso en TV3”. Desde el pasado 20 de septiembre, cuando se produjeron las detenciones y hubo registros para intentar frenar la celebración del referéndum soberanista ilegal, hay ciudadanos que salen cada noche a su balcón cacerola en mano para hacer ruido. Algunas de esas movilizaciones, como la que se produjo la noche del 1 de octubre tras las cargas policiales en los colegios electorales, fueron muy sonoras. La del miércoles se sintió en el municipio socialista de L’Hospitalet, en el municipio obrero de Sant Adrià de Besòs de Barcelona, o en Sant Antoni, en el centro de la capital catalana. Pero, esta vez, era distinta.

Una cacerolada convocada y secundada por quienes se han manifestado menos, los contrarios al independentismo, que quisieron rechazar desde sus balcones la declaración televisada de Puigdemont, que confirmaba en un mensaje grabado que seguía con sus planes.

Son ciudadanos que, censo y resultados electorales en mano, formarían parte de una mayoría que no respalda el independentismo catalán. Los favorables a la separación fueron 2.2 millones el 9- N de 2015. El pasado 1 de octubre, según los datos que ofreció la Generalitat, hubo 2..262.424 votos en el referendum ilegal, sobre un censo de 5,343.358 personas (el 42%). De ellos, 2.020.144 respaldaban la secesión, lo que significa que hubo más de tres millones de personas que, en principio, no lo comparten. Entre ellas, la “mayoría silenciosa” a la que apela la Societat Civil Catalana, la principal organización ciudadana contra el independentismo.

El próximo domingo 8 de octubre de 2017 han organizado una manifestación por el centro de Barcelona en la que esperan respaldo numeroso con autobuses venidos desde distintos puntos de España. “Estamos desbordados”, explica su presidente Mariano Gomà, que asegura que han tenido que ampliar el recorrido desde la barcelonesa plaza de Urquuinaona.

Su lema es Recuperem el Seny/ Recuperemos la sensatez. “Por primera vez la sociedad catalana silenciosa va a levantar la voz para decir basta, la gente está muy cansada”, señala Gomà.

Según la organización, el Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa leerá un texto durante la manifestación. Suman respaldo de otros representantes del mundo de la cultura, como la directora de cine Isabel Coixet, que recientemente escribió un artículo en este periódico titulado Tierra de nadie en el que aseguraba encontrarse “en un lugar silencioso en el que están muchos y en el que no suenan himnos ni gritos ni proclamas, en donde el aire solo mueve banderas blancas”. En su escrito, la cineasta catalana contaba que “dos individuos con banderas esteladas atadas al cuello me han increpado gritándome en la puerta de mi casa llamándome “fascista”…”¡debería darte vergüenza!”. Y eso, añadía Coixet, pese a condenar la violencia de las cargas policiales o pedir la dimisión de Rajoy. El problema es que, al tiempo, critica la actuación del Govern.

Lo mismo criticaba el pasado martes en su instituto del municipio barcelonés de Castelldefels María Jesús Izquierdo, una profesora de Matemáticas de 59 años que lleva la mayor parte de su vida en Cataluña y que había asistido, casi sin creerlo, al desalojo de un centenar de alumnos cuyas familias no quisieron secundar el llamado “paro de país” que había convocado la Generalitat y que por la tarde llenó las calles catalanas de manifestantes que marchaban contra la actuación policial del 1 de octubre. “Una compañera me llamó fascista y hitlerianapor pedir más orden en el instituto”, aseguraba la docente, que denunciaba que había miedo a hablar frente a profesores independentistas del claustro. “Hemos estado callados mucho tiempo”. Su compañero Jordi Navarro, profesor de Historia, apostillaba junto al centro ese mismo día, que hay ciudadanos en Cataluña que, como ellos, se sienten “huérfanos”. “En Cataluña se ha abierto una grieta que te obliga a elegir entre un lado o el otro o, sino, caerte, y eso está ocurriendo a pasos agigantados”, según este docente.

 

Tras las cargas policiales de antidisturbios el domingo, en distintos puntos de Cataluña hubo vecinos que se acercaron a los hoteles donde estaban alojados los agentes de Policía Nacional y de Guardia Civil. A esas movilizaciones han seguido en distintos puntos de España, la última anoche mismo en Sant Boi de Llobregat, a 15 kilómetros de Barcelona. Otras se han producido en Zaragoza, Burgos o Melilla. Hubo una mujer que les ofreció alojarlos en su casa. “No somos fachas, somos españoles”, proclaman. En Pineda de Mar, antes de que se marcharan los agentes, una vecina defendía en la plaza del pueblo: “Me siento catalana como el primer independentista y no podemos callarnos. ¿De dónde ha salido este odio?”

 

Origen: El antiindependentismo rompe su silencio | Cataluña | EL PAÍS

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