Hasta aquel 5 de junio de 1923 el llamado Tercio de Extranjeros no había vivido una situación como aquella: las balas de los rifeños tumbaron a su segundo comandante en jefe.

Tenía cuarenta y dos años y era un oficial y un caballero. De la Orden de Santiago y de la Real Maestranza de Zaragoza. Hoy día sería un hombre relativamente joven pero las imágenes fotográficas le muestran con gesto adusto y un bigote que le hacen mayor. Pero es que en la época el modelo estético masculino buscaba aparentar edad y él, teniente coronel del Ejército español, no escapaba a la moda de su tiempo.
Era, además, un soldado ilustrado y políglota, educado por los jesuitas y capaz de hablar francés, inglés, alemán, griego y latín. Su nombre era Rafael Valenzuela. Había nacido un 23 de julio de 1881, criándose en Zaragoza, con la que…
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