Víctor Madera, el ministro de Sanidad en la sombra

ARTÍCULO DE

NONIUS 451

Víctor Madera es el presidente del consejo de administración de Capio Sanidad SL, consejero delegado y accionista del entramado Capio en el Estado español. Responsable, cabeza visible y ejecutor de la política privatizadora de la sanidad pública.
De origen asturiano, tiene 51 años. Vive entre Madrid y Londres, donde actualmente tiene fijado su domicilio fiscal, lo cual resulta curioso, pues el pago de impuestos allí es mucho menor con respecto a lo que tendría que pagar si su domicilio fiscal radicara en Madrid.
Su patrimonio ha disfrutado de un vertiginoso aumento al amparo del entramado Capio y de fuertes operaciones especulativas por las que ha ganado millones de euros. Las remuneraciones que percibe como consejero del entramado Capio superarían escandalosamente el salario del presidente del gobierno.
A través de un entramado de sociedades es propietario de numerosos inmuebles destinados a la especulación. La mayoría de ellos son antiguos palacios declarados bienes de interés cultural de gran valor histórico en Asturias. El hecho de que su socio Celso González haya comprado recientemente la cadena hotelera Grupo Playa Sol (intervenida tras la detención hace meses de su propietario Fernando Ferré) sumado al hecho de que los palacios permanezcan cerrados y sin actividad alguna podría sugerir la posibilidad de que Víctor Madera, a través de la empresa Paisajes de Asturias SL, pretenda destinar los mismos al negocio hotelero. A continuación se muestran algunas de sus propiedades inmobiliarias:
  • Palacio Villa Excelsior (Luarca)
  • Palacio Torres de Donlebún (Barres)
  • Palacio de Trenor (Figueras)
  • Palacio Torres de los Morenos (Ribadeo)
  • Marques de Santa Cruz (Oviedo)
  • Palacio de los Duques de Estrada (Llanes)
  • Finca de más de 200.000m² (Formentera)
  • Casa de campo en Fresnedillas de la Oliva (Madrid)
  • C/ Valenzuela, (Madrid): en el mismo edificio posee 3 apartamentos de grandes dimensiones
  • Urbanización Calo Del Real. Sant Josep de Sa Talaia (Islas Baleares): mansión de lujo en primera linea de playa.
Víctor Madera no solo forma parte del entramado de Capio sino que es propietario o participa en el consejo de administración en calidad de presidente de numerosas empresas. A continuación se muestran una lista de sociedades en las que participa a título particular:
  • PAISAJES DE ASTURIAS empresa dedicada a la compra de palacios de gran valor histórico y cultural en Asturias.
        • INABOL AHORRO SL. Compra, venta, suscripción, tenencia, gestión y administración de acciones, participaciones o valores, por cuenta propia.
              • GLOBAL HATTINA SL. Asesoramiento en materia económica, contable y financiera. Así como a participación en proyectos industriales y comerciales mediante la suscripción de acciones y participaciones de sociedades mercantiles.
                    • COMPAÑIA ALGARVE 2005 SA. Dedicada a la compra, construcción, promoción, venta, cesión, arrendamiento, administración y cualquier otra forma de explotación de toda clase de bienes inmuebles.
                          • INICIATIVAS DE ASESORAMIENTO MEG SL. Adquisición, transmisión y enajenación de toda clase de acciones, bienes, obligaciones, participaciones y derechos con exclusión de las actividades reguladas en la ley del mercado de valores
                                • CONDOMINIO ONCE DE NOVIEMBRE S XXI SL. Realización de todo tipo de actividades de instalación eléctrica, fontanería, agua caliente, calefacción y aire acondicionado, incluidas en las mismas la redacción de proyectos, ejecución material de obra y expedición de certificaciones. Ha llevado a cabo obras en hospitales y centros sanitarios.
                                • AULAMUNDI SL. Conformar o ser parte de instituciones de educación en las que se impartan todas o algunas de las enseñanzas y niveles permitidos en la legislación del país en que radiquen.
                                • GAMBIOA 2000,SL cuyo objeto social es la adquisición, construcción, ejecución, promoción, traspaso, cesión, restauración, reparación y explotación de toda clase de bienes muebles e inmuebles o servicios urbanísticos.
                                Como presidente de Capio en el Estado español su nombre aparece en las empresas que Capio ha creado o comprado para poder explotar el ámbito sanitario:
                                Además, Víctor Madera ha formado parte de las siguientes empresas, en las que ya no participa en su órgano de dirección o bien lo hace en la sombra:
                                La empresa en la que participa Víctor Madera, Iniciativas de Asesoramiento MEG, tiene acciones en la empresa Investment Circle Germany-Spain S.A. El accionista mayoritario de esta empresa es Partner SL propiedad de Amancio Ortega. ¿Algunas de la anteriores empresas tiene vinculación con las Islas Caimán? De ser así exigimos explicaciones de los motivos que puede llevar al futuro responsable de la gestión de la sanidad pública a relacionarse con dicho paraíso fiscal.
                                Conociendo quién es Víctor Madera y sus intereses en la sanidad pública conviene saber cómo funciona Capio y los riesgos que conlleva su futura gestión de hospitales y centros de salud. A continuación se muestra un breve resumen de sus papel en la actualidad.
                                ¿Quién es Capio?
                                Capio es una empresa de capital riesgo dedicada a la especulación, radicada en las Islas Caimán. Capio ya es propietaria de parte de la sanidad pública española mediante la gestión y explotación de hospitales, centros de especialidades y centros de salud obteniendo enormes beneficios a costa de disminuir la calidad del servicio público, convirtiendo la salud en un negocio. Recientemente Capio España ha cambiado su nombre por IDC (Ibérica de Diagnóstico y Cirugía).
                                En el año 2011 Capio facturó algo más de 673 millones de euros. En torno al 75% de esa cifra salió de las arcas públicas. Más de 500 millones procedentes de conciertos, concesiones y convenios con las administraciones.
                                La opacidad de este grupo empresarial impide conocer quiénes son sus accionistas reales. A través de un entramado de 5 empresas llamadas CVC european equity Partners, con sede en el paraíso fiscal las Islas Caimán es propietarias de HCL Holdings Sàrl. A su vez ostenta el 100% del capital social de HCI SA y esta es propietaria de HC Investment Sàrl y HC Investment BV todas ellas con sede en otro paraíso fiscal, Luxemburgo. Esta última es la única accionista de Capio sanidad Holding SL que a través de Desarrollos empresariales Piera SL posee las 10 empresas que explotan los servicios sanitarios públicos construidos con el dinero de la ciudadanía.
                                El objetivo de las empresas de capital riesgo es obtener el máximo beneficio de sus inversiones en el menor tiempo posible. Es inaceptable que la gestión de la salud pública caiga en manos de especuladores ajenos a las necesidades sanitarias de la población. Este entramado de empresas no sólo especula con la sanidad, sino que participa en negocios inmobiliarios, inversiones especulativas, infraestructuras, telecomunicaciones, industria farmacéutica y todo aquello que pueda ofrecer sumas millonarias en poco tiempo.
                                En la actualidad Capio gestiona además de numerosos centros de especialidades, los siguientes hospitales:
                                • Hospital de Valdemoro
                                • Hospital Puerta de Hierro
                                Uno de los mayores escándalos en cuanto a relación público-privado se refiere, es el Hospital de Villalba. Este centro construido por la administración pública permanece cerrado, y sin embargo Capio recibe mensualmente de la Comunidad de Madrid 900.000 euros para unos gastos no justificados. Para su explotación se formó una sociedad anónima constituida por Ibérica de Diagnóstico y Cirugía, Hospital Sur S.L., F.Fortwart y Ghesa Ingenieria y Tecnología S.A. Estas dos últimas no están en absoluto relacionadas con la actividad sanitaria, de hecho F.Fortwart es un pequeño estudio de arquitectos que trabaja habitualmente con Víctor Madera y Ghesa Ingenieria y Tecnología S.A. se dedican entre otras actividades a la energía nuclear.
                                Capio no ha estado exenta de polémica en los centro públicos que ya gestiona. Personal sanitario ha denunciado presiones para derivar pacientes graves que requieren una atención por la que obtendrían menores beneficios económicos a hospitales de exclusiva gestión pública así como derivar la realización de pruebas diagnósticas a centros privados. Numerosas pacientes han constatado chantajes para someterse a operaciones leves en centros concertados con la excusa de disminuir la lista de espera.
                                Además, Capio ha mostrado reiteradamente interés en la compra de su máximo competidor Ribera Salud. Si esta compra llega a consumarse ostentaría el monopolio de la privatización de la sanidad en todo el Estado.
                                No queremos amenazar ni coaccionar pero consideramos legítimo informar a la ciudadanía, en un ejercicio de nuestro derecho fundamental a la libertad de expresión (recogido en el artículo 20 de la Constitución Española), del deterioro evidente que las políticas de privatización suponen sobre el acceso a una sanidad pública, gratuita y universal, derecho humano recogido en el artículo 25 de la Carta de los Derechos Humanos de Naciones Unidas, en el artículo 12 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales.
                                Por ello queremos señalar y poner cara tanto a aquellos que aprueban la legislación que permite la entrada de empresas en la sanidad (que comienza con la aprobación de la Ley 15/97 gracias a los votos a favor de PP, PSOE, CiU, PNV y CC) como a aquellos que pretenden lucrarse a costa de la salud y los impuestos de todos. Informaremos, por tanto, a nuestros conciudadanos de quiénes son los responsables de esta política privatizadora, por la cual unos pocos se lucran ilegítimamente a costa de menoscabar los derechos humanos, en cualquier espacio público en el que hagan acto de presencia, véase cuando los gerentes lleguen a los centros de salud u hospitales que traten de privatizar.
                                El permitir que Capio continúe recibiendo concesiones por parte de nuestra Administración es inadmisible. La manifiesta opacidad de la empresa y de sus responsables, la experiencia acumulada en los hospitales que llevan años siendo de gestión privada aun financiándose con dinero público, así como toda la información que ha sido posible obtener en este informe nos muestra que el único objetivo de la privatización y la entrada de Capio en la sanidad es la especulación con nuestra salud.
                                Llevamos meses oyendo hablar del gasto que supone sostener nuestro sistema sanitario, cuando la salud es una de las mayores inversiones sociales que tenemos. Ninguna empresa como Capio va a tener interés en gestionar un servicio que no le reporte beneficios económicos, y este simple hecho nos muestra las verdaderas intenciones que hay tras su interés por la sanidad madrileña.
                                Y aun entrando en el discurso del gasto y del ahorro, no existe informe alguno que acredite que la gestión privada sea más barata. De hecho los estudios que sí se han hecho comparando sistemas de gestión pública y sistemas de gestión privada han demostrado que la privatización encarece los servicios prestados y reduce la calidad de las prestaciones; ya que el fin último es el beneficio económico y no el beneficio social.
                                Es intolerable que los rendimientos económicos primen por encima de la salud y la vida de las personas. La salud es un derecho fundamental, y es por esto que no permitiremos la privatización de uno de los sistemas sanitarios que sirve de referente para muchos países del mundo.
                                Profesionales de la sanidad y pacientes nos unimos para hacer pública esta información.
                                ¡La sanidad no se vende, se defiende!

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                                EL CONFIDENCIAL.COM

                                victormaderaComo si de un derbi futbolero se tratara, España ha entrado en tromba en el debate sobre el presente y futuro de su sanidad. Y, como es costumbre, todo está fervientemente polarizado, con el sistema público asociado al modelo bueno y el privado, al bando malo. Hay poco espacio para los matices, los argumentos y los datos. Las etiquetas enseguida son repartidas, sin posibilidad alguna de opinión distinta a la que se espera. Tal vez por este motivo, Víctor Madera guarda velado silencio.

                                Anónimo para una gran mayoría, el consejero delegado de Capio Sanidad es el hombre del momento, el ogro que se enriquece con la salud de los españoles para unos y un brillante gestor para otros, casi con más responsabilidad sobre la buena marcha del sistema que cualquier ministro o consejero del ramo.

                                Quién le iba a decir a este asturiano de 51 años afincado en Londres y padre de tres hijas que se convertiría en el hombre de la sanidad privada en España. Especialista en medicina deportiva, su paso académico por Estados Unidos y la posterior formación en la primera promoción del máster en Dirección y Gestión de Instituciones Sanitarias, impartido en la Escuela Nacional de Sanidad, hicieron de Víctor Madera un prototipo de gestor con cartilla de médico. Sus primeros pasos como directivo sanitario fueron al frente de varios centros de la Cruz Roja. Entonces era sólo un treintañero y estaba en fase de rodaje, pero pronto tuvo la oportunidad de desembarcar en un incipiente negocio, la atención a los pacientes en lista de espera, que un matrimonio de médicos había comenzado a cultivar en Castilla-La Mancha (Bono) bajo una red de clínicas bautizada como Recoletas.

                                De la mano de un inversor institucional, el fondo de inversión CVC, el médico asturiano dio forma a Ibérica de Diagnóstico y Cirugía (IDC), sociedad desde la que compró en 1998 aquella red de pequeñas clínicas con las que la sanidad pública concertaba la cirugía de las listas de espera. El camino estaba marcado y tanto Víctor Madera como su socio Javier de Jaime, responsable del fondo de capital riesgo para España, vieron en el modelo de externalización de servicios sanitarios un negocio en ciernes. A partir de entonces, como recuerda el propio impulsor, replicaron el modelo y desembarcaron en Extremadura, también bajo signo socialista (Ibarra), para saltar luego a la popular Comunidad de Madrid (Gallardón-Aguirre) y a la convergente Cataluña (Pujol), irrumpiendo así en las principales plazas sanitarias del país y abarcando todo el espectro político.

                                Madera y su socio Javier de Jaime, responsable de un fondo de capital riesgo, vieron un negocio en ciernes en el modelo de externalización de servicios sanitarios

                                El avance de IDC no llamó la atención hasta que a partir de 2002 fueron a por grandes hospitales públicos. En una situación similar a la actual, su oportunidad de compra se debió a la mala situación financiera que arrastraban el Hospital General de Cataluña y la Fundación Jiménez Díaz. Dos grandes centros, por número de pacientes atendidos, que iniciaban el proceso de gestión público-privado en la sanidad española. Estos golpes de efecto convirtieron en muy poco tiempo al grupo sanitario en el primer gestor privado del país, una tarjeta de presentación que sirvió para que CVC, en la época de vino y rosas, vendiera la compañía a principios de 2005 al grupo hospitalario sueco Capio por más de 300 millones de euros. Cambiaron los accionistas, pero el alma mater de la compañía siguió al frente, dispuesto a llevar el proyecto a un nuevo estadio.

                                El paraguas del socio industrial sueco, paradigma del modelo de bienestar europeo, duró poco. A finales de 2006, el gigante asistencial, controlado por fondos de pensiones suecos, fue adquirido por las firmas de capital riesgo Apax y Nordic tras pagar cerca de 2.000 millones de euros. Otra rotación de accionistas, esta vez en la matriz, que tampoco afectó a Victor Madera, entonces vicepresidente del grupo y consejero delegado en España, que además de continuar en el puesto contó con el apoyo financiero necesario para desarrollar la compañía durante esa nueva etapa, hasta el punto de consolidar un grupo que cuenta en nuestro país con 30 centros, 7.500 empleados y 1.800 camas. Esta historia empresarial de éxito hizo que Madera se reencontrara con su colega De Jaime a principios de 2011, cuando CVC compró el negocio español de Capio por 900 millones.

                                De la mano del capital riesgo

                                Y como en las etapas anteriores, el modelo sigue siendo el mismo. En este último periodo, Capio ha aumentado su peso en el negocio con la apertura de nuevos hospitales y ha peleado por la compra de su principal competidor en este segmento, la compañía valenciana Ribera Salud, fundada y controlada por las cajas de ahorro locales Bancaja y CAM. Como con otros activos, la mala situación financiera de algunos hospitales por impagos de la Comunidad de Valencia y la necesidad de vender de sus propietarios, dos entidades financieras quebradas que han sido engullidas por Bankia y Banco Sabadell, provocó una nueva oportunidad para que Madera consolidara su posición de dominio en el mercado. La operación, sin embargo, ha quedado en suspenso, manteniéndose un statu quo al que se arriman otros operadores privados como Sanitas o USP-Quirón.

                                Muy en especial durante los últimos años, la sanidad privada lleva siendo uno de los principales objetivos de los inversores. Cualquier private equity lo explica con sencillez y alude a un par de factores para justificar su interés. Los actuales propietarios (comunidades autónomas) de los hospitales necesitan dinero o, dicho de otra forma, no disponen de los recursos suficientes para financiar su funcionamiento y tampoco tienen el valor de tomar decisiones, en el ámbito de la gestión, contrarias a sus intereses políticos. De esta manera, la oportunidad para el comprador es doble, pues puede presionar a la baja para comprar un activo ante la urgencia del vendedor y además puede optimizar la inversión vía costes con la implementación de medidas eficientes sin atender a consideraciones políticas, sino puramente empresariales, y sin afectar a la calidad del servicio.

                                Reduce el ruido del actual debate a un mero conflicto laboral, el que afecta a los profesionales de la sanidad pública y su resistencia a perder sus condiciones

                                En este sentido, Madera lleva explicando el mismo discurso desde hace diez años. Así ocurrió cuando IDC, el germen del actual grupo, adquirió la madrileña Clínica de Nuestra Señora de la Concepción, conocida popularmente como La Concha, propiedad de la Fundación Jiménez Díaz. También entonces, en el no tan lejano 2002, la venta tuvo lugar a raíz de la ruinosa situación económica que atravesaba el propietario, un organismo sin ánimo de lucro que se vio abocado a desprenderse del activo, al que la Administración local asignó una concesión a 30 años bajo condición de entregarse a un nuevo propietario. Ya en esa época la legitimidad del modelo de Madera era cuestionado por los directivos y parte del equipo médico, aunque igual que ahora el doctor asturiano explicaba que «el negocio procede del ahorro obtenido con una gestión eficaz«.

                                El máximo responsable de Capio Sanidad reduce el ruido del actual debate a un mero conflicto laboral, el que afecta a los profesionales de la sanidad pública y su resistencia a perder las condiciones con otro modelo, como le ocurre al veterano piloto de una aerolínea ante el fenómeno low cost. «¿Hay más accidentes ahora o vuela más gente?» En su opinión, el patrón público-privado no cuestiona el servicio universal y gratuito de la sanidad, sino que contribuye a la prestación del servicio a un coste menor, lo que permite una mejor administración de los recursos públicos, contando incluso con el margen de beneficio que el operador privado obtiene por su gestión. Los números a este respecto, sin embargo, son difíciles de hacer. Como reconocen operadores del negocio, evaluar el coste por paciente en un gran centro hospitalario es un ejercicio objetivamente imposible.

                                El cuestionado papel de los políticos

                                En lugar de hablar de números o modelos, el debate sobre la sanidad termina siempre en el fango de la política. Y motivos no faltan. Esta misma semana se conocía que la empresa Unilabs, de la que desde el pasado agosto es consejero Juan José Güemes, exresponsable de Sanidad de la Comunidad de Madrid, se ha hecho con la gestión de los análisis clínicos privatizados por el político popular durante su mandato (2008-10) tras adquirir el 55% del consorcio adjudicatario. Por este motivo, aunque el comprador, filial de Capio, no tiene que ver con su antigua división en España y aunque el exdirigente popular, actual ejecutivo del instituto de Empresa, se desvinculó de la política hace más de dos años, la concurrencia de factores que invitan a la sospecha hace que el debate sobre la privatización de la sanidad se tiña de sombras y elementos de duda.

                                El problema de fondo supera al maniqueísmo entre lo público y lo privado para llegar a la esfera de lo político. Al final, son los partidos con capacidad de gobernar quienes incurren en las mismas prácticas ‘extractivas’. Resulta fácil encontrar a dirigentes de uno y otro color como consejeros o asesores de compañías que antes fueron públicas y ahora privadas, desde Felipe González (Fenosa Gas Natural) a José María Aznar (Endesa), pasando por Rodrigo Rato (Telefónica), que operan en mercados regulados en condiciones de competencia limitada, como puede terminar ocurriendo con el sector sanitario, donde los volúmenes de inversión son tan elevados que las barreras de acceso para que exista oferta de distintos operadores pueden ser infranqueables, de manera que el sector tienda a una concentración en un par de grandes compañías.

                                De momento, Madera ha evitado fichajes políticos de campanillas, aunque eso no le ha librado de que se extendiera por las redes sociales un bulo según el cual el triunvirato más malvado del PP, formado por Esperanza Aguirre, María Dolores de Cospedal y Rodrigo Rato, es propietario de Capio, una relación mercantil que explicaría el interés de los populares por privatizar la sanidad pública. La verdad, sin embargo, es bien distinta, aunque los constantes viajes de las élites dirigentes entre lo público y lo privado generan ese caldo de cultivo que hace verosímil cualquier vinculación capciosa, porque en el fondo es lo que cabe esperar. Y es que al final, el patrón se repite, y al igual que las grandes empresas sufragan la ONG de la exvicepresidenta De la Vega los grandes de la sanidad privada participan en la inciativa de cluster impulsada por el exconsejero madrileño de Sanidad.

                                Artículo reproducido de elconfidencial.com –  LEER COMPLETO AQUÍ

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