Las ventanas de Cecilia Durán Mena
Pocas horas después de conocer la extraordinaria noticia de la renuncia del Papa Benedicto XVI, cuando ya había caído la noche sobre Roma y en la Plaza de San Pedro reinaba la oscuridad, un rayo impactó la cúpula de la basílica del monte Vaticano. El pararrayos recogió el fogonazo de electricidad que llevaba la dirección de la Sede del catolicismo.
Un impacto que dejó temblando las hermosas edificaciones es la mejor imagen que da cuenta de la dimensión histórica de los acontecimientos que se viven en el estado que administra el heredero de las sandalias de Pedro.
El rayo que simboliza la chispa de la vida y el poder fertilizante. El fuego celeste de inmensa fuerza y temible rapidez que puede ser augurio de lo bueno y lo nefasto que está por venir. Según la tradición judeocristiana, cuando Dios habla, está rodeado por el ruido del trueno y la luz…
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