Dejémonos de exquisiteces y de hipocresía. Las organizaciones «homo», al igual que las llamadas «feministas», no tendrían apenas presencia pública ni influencia alguna en la sociedad, si realmente fueran organizaciones autónomas, independientes, que se financian con las aportaciones de sus afiliados. Pero no es así. Su apoyo social es escaso. El poder que tienen se debe a que son los propios gobiernos y las élites dirigentes en el mundo occidental actual los que subvencionan y apoyan políticamente a esas organizaciones como instrumentos de manipulación, de ingeniería social. El actual capitalismo, el capitalismo financiero, con su globalización y su multiculturalismo, busca crear sociedades híbridas. Y una sociedad híbrida es una sociedad sin raíces, sin señas de identidad, sin refetentes válidos. Una sociedad híbrida es una sociedad rota, semejante a una familia desdestructurada. Una sociedad así es una sociedad fácil de manipular y de controlar. Ese es el motivo que explica el poder que tienen estas organizaciones. No responden a una demanda social. Es el régimen el que las subvenciona y el que las ha metido en las instituciones.
Tu voto:
Comparte esta noticia:
- Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico
- Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook
- Compartir en LinkedIn (Se abre en una ventana nueva) LinkedIn
- Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X
- Compartir en Pocket (Se abre en una ventana nueva) Pocket
- Imprimir (Se abre en una ventana nueva) Imprimir
- Haz clic en Pinterest (Se abre en una ventana nueva) Pinterest
- Compartir en Tumblr (Se abre en una ventana nueva) Tumblr
- Compartir en Reddit (Se abre en una ventana nueva) Reddit
- Compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp
- Compartir en Telegram (Se abre en una ventana nueva) Telegram
- Compartir en Mastodon (Se abre en una ventana nueva) Mastodon
- Compartir en Nextdoor (Se abre en una ventana nueva) Nextdoor