
El 3 de abril, Rusia pidió que el Consejo de Seguridad de la ONU celebrara en la tarde del 4 de abril una reunión sobre lo que su representante permanente adjunto, Dmitri Polianski, calificó de «flagrante montaje de los radicales ucranianos en Bucha». El Reino Unido, que ejerce la presidencia rotativa del Consejo de Seguridad, denegó esa convocatoria.
El mismo día las autoridades ucranianas y los medios de comunicación internacionales difundieron numerosas imágenes en las que aparecen cadáveres de civiles, algunos maniatados, en las calles de la ciudad de Bucha, situada al noroeste de Kiev. La localidad estuvo bajo el control de las tropas rusas, que la abandonaron el 30 de marzo pasado.
