¡ANDALUCÍA, DESPIERTA! ¡POR EL CAMBIO (esta vez de verdad)! La casta política de los 4 Grandes (Aprovechados) cierra la campaña en Andalucía atemorizados por el Efecto VOX, que puede dar al traste con tanto clientelismo, prebendas y desigualdad entre españoles / Para la extrema izquierda PSOE-Podemos: “Se puede engañar a todo el mundo algún tiempo…se puede engañar a algunos todo el tiempo…pero no se puede engañar a todo el mundo todo el tiempo” – Abraham Lincoln / Puede resultar que el bloque de derechas se vea paralelamente reforzado una vez que la oferta se ha diversificado, y que para el electorado de las derechas (y la izquierda coherente) no haya excusas ya para quedarse en casa el domingo

Curiosamente, fue la ‘superdotada’ de Susana Díaz la que dio la mejor publicidad a Vox  como un argumento arrojadizo, con ocasión del encuentro a cuatro celebrado en TVE el pasado lunes.

Hasta ese el momento, los líderes del PP y Ciudadanos se empeñaban en no nombrar al partido ultraconservador como si el hecho de ignorarlo fuera suficiente para conjurar su casi segura entrada a lo grande mañana en el Parlamento andaluz, el primer paso para reconquistar España para los españoles. Pero su huella se percibía ya en algunos discursos, sobre todo en el de Pablo Casado, que intentó cerrarles el paso elevando el tono en cuestiones relacionadas con Gibraltar, la inmigración o la recentralización de competencias.

Sin embargo, Díaz ha insistido en forzar al PP y Ciudadanos a retratarse frente a Vox, dándole así una suerte de invitación oficial a entrar en el debate diario. Si VOX necesitaba una relaciones públicas de alto nivel, ya la tiene en Susanita, que por otro lado no ha hecho que perder votantes desde que empezó a liderar el cortijo andaluz. Con toda la razón, que la gente no es tonta. Y, vista la histórica eficacia demostrada en cuestiones de estrategia electoral, ese giro argumental de la candidata socialista no puede ser fruto de la casualidad ni de la improvisación, antes al contrario. Díaz ha podido percibir cómo la capacidad de convocatoria que venía mostrando Vox, pese a la inexistente estructura de partido en Andalucía, podía convertirse también en un problema para el PSOE si, con ello, se reactiva a una derecha desencantada con el PP y que, en otras ocasiones, ha preferido mostrar esa disconformidad desde la abstención.

Acto de Cierre de campaña de Vox. / Vox

Aunque podría parecer evidente que a quien más perjudica la presencia de Vox es al PP y, en menor medida, a Ciudadanos, también este terremoto de españoles indignados por ver cómo los políticos van causando la ruina de España sin que nadie los detenga puede perjudicar y mucho a los de extrema izquierda del PSOE y Podemos, que ya han dicho que gobernarían juntos para conservar el chiringuito andaluz otra eternidad más. Solo quedan despojos después de su prolongado expolio durante el periodo democrático, pero aún se resisten a soltarlo, no vaya a ser que alguien levante las alfombras y se descubre el gigantesco vertedero con tufo infumable en que han convertido los sociolistos Andalucía.

VOX será un soplo de aire fresco. O una brisa de aire fresco. Incluso, con suerte, puede ser vendaval. Y puede resultar que el bloque de derechas se vea paralelamente reforzado una vez que la oferta se ha diversificado, y que para el electorado de las derechas no haya excusas ya para quedarse en casa el domingo: tanto si es para darle su apoyo al proyecto de Santiago Abascal y el juez Francisco Serrano como para salir en auxilio del Partido Popular y de su renovado liderazgo, que se la juega casi tanto como el propio Juanma Moreno en estas elecciones.

Al PSOE de Susana Díaz no le ha quedado más remedio que entrar en la refriega directa y lo ha hecho con toda la artillería, desoyendo sus propios propósitos de no meterse en charcos y limitarse a hacer propuestas y poner en valor los logros de su gobierno: desde los parches para diabéticos hasta las matrículas semigratuitas de la Universidad.

Frente a una derecha muy tensionada como resultado de la temida fragmentación, el PSOE no podía permitirse el lujo de mantener una campaña de baja intensidad, con una parte del partido -por minoritaria que sea- enojada por los desplantes al sanchismo, y una Teresa Rodríguez que esconde temporalmente el carnet de anticapitalista para cantarle al oído al votante andaluz de la izquierda moderada e incluso del centro izquierda. «Aquí está el socialismo», repiten a diario la candidata de Podemos y su socio de IU, Antonio Maíllo, conscientes de que hay también un votante socialista cansado de la continuidad que representa el susanismo. LOS MISMOS PERROS O PEORES PERO CON DISTINTOS COLLARES. Teresa Rodríguez se ha ofrecido a trabajar junto al PSOE si es para «frenar a las derechas». La excusa barata de siempre para seguir chupando teta de los dineros públicos que aportamos los ciudadanos con nuestro trabajo y esfuerzo. Tenga en cuenta quien vote a la arribista Rodríguez que será como votar a la Susana. Aún está a tiempo de propugnar el cambio en Andalucía. ¡ANDALUCÍA, DESPIERTA!

Esta campaña electoral, convertida en un campo de pruebas de las estrategias nacionales de los partidos, sobre todo en el caso del PP y de Ciudadanos, ha servido para dibujar, con suficiente definición, la existencia de dos bloques fuertemente polarizados, una vez que Ciudadanos ha renunciado a su condición de partido bisagra, empeñando la palabra de su candidato, Juan Marín, en que no repetirá el pacto ni con el PSOE andaluz ni con Susana Díaz (cuando lo veamos, lo creeremos, Veletas Ciudadanos S.L.).

 

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