HUMOR ANDALUZ ante las primarias del PSOE – Juego de Mustios. Capítulo X. De cómo Chuchana Lannister huye cabreada tras ser derrotada por Pédrogorn hijo de Árathorn – Chuchana, derrotada, huye con los ‘Lumbreras’ a Tiesaduría, Avecrenia del Sur -DigitalSevilla.com

Chuchana caminaba perdida por el campo de batalla susurrando ‘tranquila, tranquila’. Tenía los pelos revueltos y cara de loca. Llevaba a Mario Chisme Hez cogido por el cuello y a Zapatir, lo arrastraba por un pie. Zapatir sonreía a pesar de ir chocándose contra las piedras y las armas caídas.

Tras de sí, la dama oscura dejaba la colina de Fer Rhaz donde había sido derrotada, ella y sus Grandes Mustios.

De un pequeño agujero del suelo salió la diminuta Ber Ónika EREz, la Máxima Mediocridad del PSUSA, y se acercó a la bruja negra que se alejaba del lugar entre los cuerpos de sus esbirros derrotados.

– Su Chuchanísima, Maldad Absoluta. ¿Está usted bien?

Se acercó a ella y le tocó el hombro, la Suegra Negra de Avecrenia se giró y la miró con los ojos vueltos. La Máxima Mediocridad dio un pasó atrás asustada. Conocía esa mirada, la había visto cuando Chuchana atacaba con su garrote y partía crismas alrededor. Así lo había hecho desde ‘chiquetita’, había ido ascendiendo en el clan ladrón, el PSUSA dando zurriagazos y ‘golpes’ a muchos.

‘Tranquilita, tranquilita’, repitió Chuchana Lannister mientras apretaba con fuerza el pie de Zapatir y el cuello Mario Chisme Hez. Ninguno se quejó. La diminuta esbirra se acercó lentamente y le cogió la mano llena de anillos negros decorados con enchufes y rosas mustias.

– Suelta Chuchi, que no son enemigos, son tus palmeros, una mijita inútiles, pero es lo único que te queda y los vas a matar.

– Me han abandonado, los ‘desgrasiaoinútiles’. A Chuchana Lánistre, la más mala. Los barones mustios no han hecho bien su trabajo. No esclavizaron a suficiente gente. No les metieron suficiente miedo ni dinero. Y ahora Mariano de Isengard, cuando despierte de su siesta, allí en el Salón del Marca, mandará jueces y fiscales a nuestras tierras, el pacto está roto, y nos acusarán y encarcelarán.

Tras decir esto apretó con más fuerza al rico gerifalte Mario Chisme Hez, y dijo: “Aunque yo moriré matando, lo van a flipá con el puchero que voy a prepará.”

De una bosquecillo cercano salieron Jon Conejo, alias ‘laferiainterminable’ y Tom Martín Ibn Ítez, un obispo medio mongolo de Avecrenia del Sur que se había hecho rico engañando a la pobre gente desde su púlpito. Junto a ellos iba Hakim Petit, un millonario clérigo segundón, que se las daba de ayudar a los necesitados pero les robaba el pan por las noches. Chuchana relajó las manos soltando a los monigotes, y dijo:

– Ahí viene mi gente. Al menos me quedan unos cuantos comegambas. Continuaré la guerra con mis lumbreras, haré pócimas de sapos, ungüentos de murciélago… Pédrogorn todavía no ha ganado del todo.

Los tres esbirros se acercaron a la Dama Oscura, se sacaron unas gambas de sus bolsillos y comenzaron a comerlas a toda velocidad, como si fueran pipas. ‘Laferiainterminable’ bebía a grandes tragos vinate malo y fumaba colillas que solía recoger de los bares, todo mezclado con las gambas, no le importaba, era un excelso ‘Lumbrera’ la guardia pretoriana de Chuchana Lannister. Abrió su boca, que parecía un infierno, y dijo:

– Jefa, los barones mustios han huido, también Filipo de Persia, Rub al Kabar, Helena Teatracamo y Pestiño Blanco. Estamos solos. Solo podremos robar en Avecrenia del Sur.

Ella escuchaba al fenómeno y se repetía a sí misma: ‘Tranquilita, tranquilita.’

Tras esto ‘laferiainterminable’, el Gran Carapán, el señor de las ‘orticarias’, hizo una señal a unos ricos esbirros que trajeron un carromato, en su interior estaba Antón Hiel Karmona, uno de sus mustios que había perdido el seso definitivamente en la batalla y miraba temeroso a su alrededor. Chuchana saltó en lo alto del carro y las maderas se resintieron.

– Ea, vámono pa DespeñaPedros, allí nos haremos fuertes mientras le seguimos haciendo la vida imposible a nuestros súbditos.

Ella miró al horizonte, sonrió y quedó como una estatua. El carromato entonces comenzó a moverse, sin ayuda de animales ni de nadie. La magia negra de Chuchana seguía intacta, su rencor, su maldad, era la fuente que la alimentaba. Los Lumbreras, la famosa tribu susánida, iba detrás del carro, en romería, y comiendo gambas, se encaminaron hacia las saqueadas tierras yermas de Tiesaduría, Avecrenia del Sur.

La plaga de los ‘comegambas’ se acercaba de nuevo hacia los pobres campesinos que llevaban décadas sufriendo sus cabalgadas. Chuchana, ‘siega de ira’ les haría pagar su derrota. La cara de la dama oscura dibujó una sonrisa y susurró “se van a cagal”.

Continuará.

Capítulo anterior de la Saga Juego de Mustios:

Capítulo IX. Chuchana golpea a Mustio López e invoca a la tormenta.

Origen: Chuchana, derrotada, huye con los ‘Lumbreras’ a Tiesaduría, Avecrenia del Sur

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