Justi Sandoval: «Esto no es el PSOE; han destrozado el partido por los sillones». Esta luchadora socialista que ha dedicado toda su vida al partido sin lucrarse por ello llora y no puede dormir por las noches. No es la única. En la reciente entrevista a Pedro Sánchez del programa ‘Salvados’ de la Sexta otra militante confirmaba con rabia su insomnio y toda la frustración que el golpe de los barones derechistas del PSOE le ha causado. «Ellos seguro que pueden dormir por las noches; yo no», decía entonces.
Insomnio, llanto descontrolado, fase de duelo de unos militantes entregados a la causa del socialismo a los que una élite ha traicionado por sorpresa. El daño psicológico se hace más profundo a medida que transcurren los días y ven con impotencia que su partido sigue sumido en una cerrazón total, les niega la voz y el voto, y toma decisiones propias de la derecha. Un grupo de personas no elegidas por nadie, que ordena desde Andalucía (la jerarca Susana Díaz) y desde Madrid (el hoy rechazado refundador del PSOE en la época de la Transición, Felipe González), junto a otros miembros de la oligarquía mediática y económica.
Los militantes dudan si abandonar el partido de sus amores. El que concitaba sus ideales de igualdad y justicia social, siguiendo los valores del fundador Pablo Iglesias. «Ahora vienen unos señores que no sé si son del PP, y hacen esto». Al verse sin poder ninguno en las bases, y sin que nadie les escuche, la reacción psicológica es muy fuerte para gran parte de los militantes. Sufren sin poder hacer nada para devolver al PSOE al lugar que le corresponde en la sociodemocracia. La democracia interna del partido ha quedado muy tocada, y hoy el poder lo concentran con mano de hierro y estilo fascistas los caciques territoriales y el ‘dios’ González, con el PP, Alierta, Cebrián y su grupo Prisa dictando las directrices a seguir. El sentimiento de traición es muy fuerte por parte de los votantes y militantes socialistas, que lloran y se desesperan, mientras no encuentran forma de recuperar al PSOE de los valores y la defensa de los trabajadores perdido de un plumazo con el golpe del 1 de octubre.
Justina Sandoval, fundadora del Partido Socialista en Valladolid hace sesenta años, confiesa su «impotencia» y no entiende cómo se ha permitido la continuidad del PP en el Gobierno.
«Tengo ganas de llorar». Y lloró. Así nos encontramos a Justina Sandoval en el pasillo que conduce a la sede del PSOE de Valladolid, con el logo al fondo. Justi -como la llaman en su entorno- abandonó unos momentos, indignada con lo que oía, la asamblea en la que la diputada socialista Soraya Rodríguez daba cuenta a los militantes del por qué se había abstenido en la investidura de Mariano Rajoy.
«No es por España ni por los españoles, es por sus sillones». Esta es la explicación que tiene Justi, una de las fundadoras del Partido Socialista en Valladolid en los años sesenta.
A sus 84 años esta mujer presume de los valores que ha defendido toda su vida, basados en la igualdad, mientras que ahora no reconoce a su partido: «Lo han destrozado», se queja con tanta amargura como impotencia.