Llega un madrileño que viene de hacer el Camino de Santiago con un grupo de amigos y me suelta:
«Ala ala ala, qué ben mis ojos, una gallega en minifalda. No es por nada pero es que a mí me gustan las chicas jóvenes, así de la edad de mi hija»
Sin palabras, igual se creían que nos vestimos con el traje regional y la pañueleta en la cabeza, tocando la gaita y la pandereta por las calles,… y bebiendo queimada en vez del café después de comer.
Imaginaros cómo me quedé yo… a C-U-A-D-R-O-S!!!
LECCIÓN DEL DÍA: Van a tener que hacer una saga de Ocho apellidos Gallegos en vez de Vascos.