GOBIERNO ASTURIAS
ELECCIONES ASTURIAS
Cascos pactará con el PP si compromete mejoras en infraestructuras y mantenimiento de la Sanidad y la Educación
El hasta ahora presidente del Principado de Asturias y candidato a la reelección por Foro, Francisco Álvarez-Cascos, se ha mostrado claro en su discurso y ha lanzado un mensaje a Mariano Rajoy en Madrid: pactará para dotar a Asturias (¡por fin!) siempre y cuando se respeten unas condiciones básicas: la primera, que Asturias deje de ser una isla y que se cumplan las repetidas promesas populares de mejorar las infraestructuras y comunicaciones del Principado; la segunda, que se mantengan unos niveles de calidad en Sanidad y Educación, sin recortes, y que no ocurra como en otras comunidades gobernadas por el PP -sirva de ejemplo Galicia- donde los recortes han superado todos los límites. En la vecina comunidad gallega la bajada en la sanidad y la educación para lograr ahorro a toda costa ha sido calificada de «bestial» por la oposición, no sin justicia.
Según Cascos, por parte de Foro «no va a quedar» el empeño dialogar con todos aquellos que estén dispuestos a aportar y aceptar «lealmente» ideas y esfuerzos para llevar a Asturias a la senda del crecimiento, del empleo, del progreso y del bienestar «para que los asturianos nos hagamos responsables del futuro de nuestro país y orgullosos de nuestro pueblo».
Cascos hizo una cosa insólita en un político, fue honrado: ante el bloqueo impuesto por el bipartidismo a sus presupuestos, esperando agotarlo hasta que él y su recién nacido partido desaparecieran por agotamiento, volvió a llamar a los asturianos a las urnas para que confirmasen su gestión con mayor margen de maniobra, o por el contrario eligieran otro partido. Un político de las grandes formaciones hubiera resistido a toda costa, y conservado como fuera su cuota de poder aún a costa de ceder en puntos básicos de su programa y engañar ‘a posteriori’ a sus votantes -¿necesitan nombres?-. Cascos no: la jugada no le ha salido redonda, pero era lo correcto por hacer si no podía cumplir su compromiso con el electorado.
El hasta ahora presidente asturiano, y con muchas probabilidades de que continúe siéndolo esta legislatura, ha insistido en que las elecciones eran necesarias para superar la situación de «bloqueo» que existía.
Para Cascos, Asturias ha vuelto a hablar «alto y claro» y ha vuelto a apostar por el cambio de la política desarrollada por la izquierda en los últimos doce años. «Los asturianos han vuelto a decir que la izquierda significa el pasado y que nuestra formación tiene que seguir liderando la transformación de Asturias», ha señalado.
Cascos aspira así a representar en la Junta General del Principado el proyecto «europeísta, autonomista y reformista» y ha tendido la mano a las formaciones «que apuesten por la tarea de sacar a Asturias de la decadencia y por el objetivo de abrir un nuevo camino alternativo de progreso y de bienestar».
Ha felicitado al PSOE por ganar las elecciones, aunque con una exigua minoría -el segundo peor resultado de su historia en el Principado- y a UPyD, que estrenará presencia parlamentaria en la Junta General del Principado, lo que, según Cascos, constituye un «reflejo democrático del pluralismo de la propia sociedad asturiana». Y también se ha referido al PP «que se coloca como tercera fuerza política, sin aumentar su representación obtenida el año pasado».
De hecho, ahora mismo Cascos, aunque no lo parezca, vuelve a tener las riendas del Principado en sus manos, y fuerza a Rajoy con un órdago: o lo apoya y gobierna la derecha en el Principado, con él como presidente, como siempre pretendió; o Rajoy y Cospedal siguen anteponiendo sus intereses personales a los del partido y dejan gobernar a la izquierda: ese sería probablemente el fin del PP en Asturias. Tienen una última oportunidad.
Los socialistas tampoco se libran de Cascos y Foro: el partido se ha consolidado y ya no es flor de un día. No podrán gobernar en mayoría, ni siquiera pactando con IU y UPD, y FAC no les dará tregua como principal partido de la oposición. Si además el PP logra aclararse, limpia a los caciques de siempre que le han llevado a la ruina, y se comporta como la formación de derechas que presumía de ser, y sobre todo se deja de hacer frente común -y antinatural- con el PSOE, nadie querría estar en los zapatos de Javier Fernández si por milagro la derecha no logra ponerse de acuerdo y él obtiene el puesto de Presidente del Principado.
En toda España, el PP se está agotando rápidamente, como lo demuestran los también malos resultados en Andalucía, muy por debajo de la mayoría absoluta esperada. Este del domingo 25 de marzo ha sido un aviso muy serio para Rajoy y su política. Veremos si demuestra que, ante todo, es un superviviente, o se empecina como su antecesor Aznar en políticas que le llevarán a la ruina incluso antes de que concluya la legislatura.
