¿Y si Pedro Sánchez está preparando otro estado de alarma?

Según van pasando los días sin que el Gobierno desarrolle el panfletillo con el que el Parlamento sancionó el decreto de la “nueva normalidad” -ese papel vacío de contenido que lo mismo sirve para un roto que para un descosido, o sea, que no sirve para nada realmente salvo para pasarle el muerto, literalmente, a las CCAA- va tomando cuerpo la idea de que Sánchez quiere utilizar el “descontrol” autonómico que él mismo ha provocado con su inacción para que se instale entre los ciudadanos la idea de que “esto” solo se puede frenar volviendo al confinamiento general de la población y otorgando poderes absolutos al Gobierno de la Nación. Es la vieja táctica del populismo bolivariano, ensayado con enorme éxito en Venezuela: cuando la política económica del chavismo arruinó el país y llevó el hambre a millones de hogares, el mismo que los arruinó repartió comida buscando el “agradecimiento” de las víctimas. Y la gente, famélica y necesitada, terminó aplaudiendo ( y votando) a quien les daba el pan y los frijoles olvidándose de que era el mismo que les había hundido en la miseria.

No es casual que el Gobierno no haya desarrollado las leyes ordinarias que ya existen y que suministran instrumentos suficientes al Gobierno y a las Comunidades Autónomas para gestionar la crisis sanitaria sin paralizar ni la vida de los ciudadanos ni la economía del país. Desde hace meses han sido reiteradas las peticiones – tanto por parte de algunos partidos de la oposición como de distintos expertos del ámbito sanitario-social, jurídico y económico- para que el Gobierno envíe a las Cortes una propuesta (o utilice el Decreto ley que tanto le gusta) para desarrollar puntualmente algunos aspectos de la Ley 3/86, de Salud Pública, la Ley de Seguridad Ciudadana y la de Protección Civil de forma que haya instrumentos para afrontar de forma rápida, segura y homogénea en todo el territorio nacional la situación provocada por los nuevos brotes de la epidemia que siempre hemos sabido que se iban a producir.

Pero Sánchez, fiel a su eslogan de “no hay plan B” que puso en marcha para mantener de forma artificial los poderes absolutos que le otorgaba el estado de alarma, aprobó en Consejo de Ministros un Decreto de medidas para la “nueva normalidad” que es papel mojado y no ha tomado ninguna iniciativa para desarrollarlo a través del trámite parlamentario y por la vía de urgencia como una parte de la oposición le ha pedido.

Lo que está ocurriendo no es un ejemplo más de incompetencia del Gobierno. Las continuas noticias que nos suministra la prensa pública y la concertada sobre los brotes y las dificultades para tomar medidas efectivas –con la mediación de los tribunales y con resoluciones judiciales a veces contradictorias- tiene como objetivo que pasados los meses del verano Sánchez anuncie en un nuevo Aló Presidente que hay que volver al confinamiento y que él debe asumir todos los poderes para evitar otros 45000 muertos.

No es un error del Gobierno, es una estrategia. No es incompetencia, desidia, incapacidad… todas esas “virtudes” que adornan a todos y cada uno de los Ministros (y no me digan que algunos o algunas son “muy competentes”, porque si lo son resultan aún más culpables que los mendrugos que forman el Consejo de Ministros) sino prevaricación en su modalidad OMISIVA, recogida en el artículo 404 del Código Penal. Sánchez está repitiendo la misma estrategia que utilizó con las mascarillas cuando negaron la necesidad de utilizarlas e incluso argumentaron que eran contraproducentes, porque habían desoído las recomendaciones reiteradas desde el mes de enero y no habían hecho acopio de ellas para prevenir y evitar los contagios y su extensión; ahora no toman decisiones –desarrollar las leyes ordinarias o el decreto de la “nueva normalidad” para prevenir y evitar los contagios y su extensión-, pasan el “muerto” a las CCAA… y preparan el clima para un nuevo decreto del estado de alarma a la vuelta del verano con el que papá Sánchez volverá a “salvarnos” después de habernos hundido. Son, como decía antes, tácticas viejas que los psicópatas y totalitarios -desde Stalin hasta Goebbels, Chaves o Maduro- han utilizado para manipular a las masas y que Iván Redondo cultiva en Moncloa para servir a los intereses de nuestro particular y ególatra presidente.

Como digo, la historia se repite. Comienzan a escucharse voces justificando los cien días de confinamiento general con el consiguiente hundimiento de nuestra economía y que traerá tanta hambre y muertes como la propia pandemia; comienzo a leer en redes a algunos dirigentes de C´s que tratan de justificar en los nuevos brotes su apoyo al alargamiento en el tiempo de las medidas absolutistas de Sánchez; comienzo a escuchar que algunos Ministros apelan a los jueces para que resuelvan con sus resoluciones un vacío legal que existe porque el Gobierno se empeña en mantener. He escuchado a la Vicepresidenta Carmen Calvo instar a la Generalitat a recurrir una resolución judicial que negaba la facultad de la CCAA para decretar el confinamiento a una población…El Gobierno de España animando a un Gobierno autonómico a recurrir una resolución Judicial… ¿Han visto alguna vez algo igual? ¿Cómo era eso de no “judicializar la política” para que los Tribunales de Justicia no juzgaran a los delincuentes que organizaron un golpe contra la democracia desde Cataluña? ¿Ahora Sánchez y su gobierno pretenden que los jueces determinen lo que es mejor o peor para proteger la salud de los ciudadanos? ¿Por qué el Ejecutivo no remite a las Cortes una propuesta de desarrollo legislativo de las leyes ordinarias para garantizar seguridad jurídica a todas las administraciones a la hora de tomar sus decisiones?

No, no es un error; lo que está ocurriendo obedece a la estrategia del Gobierno. Es perversa, es irresponsable, es mezquina, es sectaria… pero es estrategia. En España se van a volver a producir confinamientos generales (primero dictados por las CCAA, sorteando todo tipo de dificultades jurídicas) y después, -en otoño y a través de un nuevo estado de alarma si así lo aconseja Iván Redondo y los doscientos asesores que están haciendo permanentes muestreos sobre intención de voto-, porque no hacemos lo que hizo por ejemplo Alemania desde el primer momento: test generales para evitar confinamientos generales; test generales para hacer confinamientos selectivos; test generales para apartar a quienes estén contagiados y para evitar el contagio sin que se pare la vida y la economía del país.

El titular de este artículo es una pregunta que quiero responder para finalizar. No me cabe la menor dudad de que Sánchez está preparando el clima para que en otoño nadie rechiste cuando recupere los poderes absolutos, eluda los controles democráticos y nos vuelva a meter en casa. Me dirán que no lo puede hacer, que no hay economía que lo resista… Verán, a este tipo todo le importa un bledo, la economía también. Y los populismos crecen en la miseria; miseria que primero crean y en la que después se alimentan y perpetúan. No descarten nada: por la mente del impostor puede pasar cualquier cosa.

Escribo este artículo el 16 de julio de 2020; y estoy convencida de que como no hagamos algo para impedirlo dentro de unos meses esto no será una profecía auto cumplida sino una realidad provocada por una estrategia que las víctimas de Sánchez no quisimos o supimos prever y parar. O nos organizamos ya o de nada servirá llorar después por la leche derramada.

https://okdiario.com/opinion/si-sanchez-esta-preparando-otro-estado-alarma-5904192

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