Esta vez voy a ser comedido, aunque no es lo que me pide el cuerpo. He podido comprobar la culpabilidad de esos recortes: recientemente en Sanidad y día a día lo compruebo en Educación. A ello debo añadir cómo el Gobierno central se ve acorralado por las subordinadas y las preferentes.
Esta última apenas se sujeta en pie y el ministro Wert ha hecho más daño que un nublado en tarde verano. Si a ello añadimos la cantidad de sandeces que pretende introducir en el sistema educativo, pues entonces es mejor apagar la luz, cerrar la puerta y ‘candar’ el quiosco educativo. A ello se une el descontrol y el desconcierto de algunas comunidades autónomas, fruto de la ineficacia e ineficiencia de los asesores, el caos impuesto ‘manu militari’ y la mediocridad de consejeros de educación, cuyo único mérito es dar obligada marcha atrás cada vez que deciden hacer…
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