SALUD: Prevención a partir de los 65 años de la incontinencia urinaria masculina

La incontinencia urinaria suele derivarse de otras patologías, no es una enfermedad aislada. Implica que al moverse o realizar una actividad física el hombre padece de pérdidas de orina. El que la padece puede además ser despertado en plena noche con ganas de orinar o sufrir incomodidades a causa de la humedad que empapa su ropa interior.

La prevención de este problema incluye múltiples medidas, entre las cuales la cirugía como último recurso o la pinza urinaria como una de las más útiles y eficaces. La incontinencia urinaria masculina puede comenzar a partir de que se haya sufrido una cirugía a causa de cáncer de próstata o de la hiperplasia benigna de próstata. Para estos casos existen los que se llaman dispositivos externos oclusores, que se emplazan en torno al pene y presionan con suavidad la uretra. De esta manera:

  • evitan la salida involuntaria de orina
  • eliminan la sensación de humedad
  • son más económicos que los pañales y compresas para la incontinencia urinaria masculina.

La también llamada pinza urinaria es una abrazadera que desde el exterior presiona con suavidad en  la parte superior e inferior del pene, así como en la uretra, para de esta manera controlar las fugas de orina de la vejiga.

Otra causa que puede desatar el trastorno es cuando por la edad se debilita el cuello vesical y del esfínter uretral. Entonces acciones habituales como reír, toser,  o levantarse empiezan a ocasionar las pérdidas.

Se llama incontinencia de urgencia a la necesidad repentina e imperiosa de orinar. Surge tan de repente que no da tiempo a llegar al baño. Se debe a que la vejiga podría haberse contraído y ya no puede contener tanta cantidad de líquido como antes. Con frecuencia la causa de origen son enfermedades como el Parkinson y la diabetes, que dañan los nervios. 

Las pérdidas de orina ocurren asimismo por el motivo contrario, que la próstata se agranda por la edad (lo que se llama hiperplasia benigna) y presiona la zona de la vejiga. O cuando el paciente ha sido tratado con radioterapia en esa área.

Muchas veces los hombres que sufren de esta enfermedad tienen la sensación de que la vejiga no se ha vaciado completamente, incluso cuando acaban de orinar. 

La incontinencia urinaria masculina es un problema muy frecuente para los hombres a partir de los 65 años

Muchos hombres tardan en acudir a la consulta médica, pues en un primer momento intentan quitar importancia a los síntomas y confiar en que se solucionen por sí solos. Asocian las pérdidas involuntarias de orina con la entrada en la tercera edad, una etapa que quieren retrasar en lo posible. 

La incontinencia urinaria es más visible en mujeres. Sin embargo para los hombres, pese a encontrarse más protegidos anatómicamente de esta dolencia, se ha convertido en la segunda causa de ingreso en residencias geriátricas. Puede ir desde un simple goteo que se produce después de orinar, lo que sería incontinencia leve, hasta sufrir el vaciado repentino de la vejiga por entero, que ya se consideraría incontinencia severa.

La incontinencia urinaria:

  • afecta a las relaciones sociales
  • es un problema higiénico
  • empeora la calidad de vida
  • favorece las infecciones en la zona afectada

Entre las principales medidas preventivas se incluyen las siguientes:

  1. Beber líquidos en abundancia por la mañana, pero reducir su ingesta según transcurre el día: por la noche beber apenas. De esa forma se previenen los escapes nocturnos.  
  2. Hay medicamentos: son los llamados anticolinérgicos, pero la pega es que tienen efectos secundarios. Pueden dar taquicardias o provocar una boca seca.
  3. Uso de dispositivos externos: se colocan alrededor del pene y presionan muy suavemente la uretra, impidiendo la salida involuntaria de orina.
  4. Tratamiento a través de cirugía de próstata: se eleva la posición de la uretra/ esfínter a su posición original mediante implantes. Esta cirugía resulta el último recurso cuando ya la incontinencia es severa y persiste en el tiempo.
  5. Tratamiento con toxina botulímica: se inyecta bótox en el músculo interno de la vejiga o en el esfínter cada medio año aproximadamente,  mediante una sencilla intervención hospitalaria.
  6. Ejercicios para reforzar el suelo pélvico: permiten recuperar el control de la orina si se practican de forma habitual. El paciente aprendiendo a resistir el impulso de su vejiga. Se practican en centros de fisioterapia y se pueden combinar con fármacos y otros dispositivos.
  7. Para las personas que no pueden ir al baño por sus propio medios se emplean las bolsas y colectores de orina. 
  8. También se pueden utilizar los pañales y compresas masculinos. El mercado ofrece multitud de marcas y tamaños para adecuarlos a las necesidades personales de cada paciente.

    Dependiendo del tipo de incontinencia que se sufra, convendrá más un tratamiento u otro

  • Para la incontinencia de esfuerzo, un dispositivo externo.
  • Si la incontinencia es severa y persiste, puede ser necesaria la cirugía.
  • Si no es posible ir al baño por los propios medios, las bolsas, colectores de orina y/o pañales.

Y entre los tratamientos complementarios disponibles hoy día se encuentran:

  • ejercicio relajante como el yoga

  • meditación

  • cambiar de hábitos

 

De modo que si por cualquier motivo empieza a tener dificultades para orinar, o a sufrir pérdidas de orina, aunque sea de forma esporádica y en pequeñas cantidades, el paciente no debe dudar en acudir al médico cuanto antes

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