Apuntes de la crisis (VI): “Hay la posibilidad de que todo se vaya al carajo y tengamos que pagar los preservativos en marcos alemanes”

APUNTES DE LA CRISIS (VI)

DESDE LA BARRA

06 de junio de 2012

Está la cosa muy revuelta con el tema de los bancos y las cajas de ahorro -aunque no ha dejado de estarlo en los últimos tiempos ni un minuto- y la posibilidad de que se vaya todo al carajo y tengamos que pagar los preservativos en marcos alemanes. La gente «normal» se pregunta qué hacer con lo que tiene en los bancos (y no me refiero a algún familiar o amigo trabajando, sino a los dineros); algunos «raros» se plantean también qué hacer con lo que tienen en el mercado de valores , vulgo «bolsa».

Pues bien, voy a daros mi humilde opinión sobre los bancos que, cómo deduciréis sin demasiado análisis, no os va a servir absolutamente para nada. Sobre la bolsa me pasa como con el 15-M, que todavía no tengo ni opinión, pero tengamos fe.

Como ya comentamos en otra tarde de similar pesimismo y depresión, un banco era inicialmente un intermediario financiero que captaba fondos de a quiénes les sobraban y se los dejaba a quiénes les hacían falta cobrando al segundo y pagando al primero (quedándose con un peaje «modesto» por las molestias de tener que madrugar para hacerlo). Obviamente la cosa se fue haciendo más densa y complicada sin razón aparente y la captación de fondos se fue disfrazando de diversas formas, a cada cual más enigmática y enrevesada (no olvidemos que el televisor por la domiciliación de la nómina es simplemente una golosina para captar los exiguos fondos que eso supone mientras los tengamos en la cuenta).

Pero la cosa no acabó ahí y a los Estados se les ocurrió intervenir imponiendo regulaciones y exigencias a los bancos para protegernos de los abusos (¿y por qué sólo de los bancos? ¿y quién nos protege de otros entes mayoritariamente públicos?). Dentro de estas regulaciones está la obligación que tienen de aportar a un Fondo de Garantía global que cubra los ahorros en caso de que el banco o caja se vayan al carajo…y, obviamente, no lo rescaten (¿ a qué parece complicada, a vuelapluma, la conjunción planetaria?).

Este fondo cubre las imposiciones (luego les agrando un poco la letra pequeña de ese palabrejo) por cada persona y por cada entidad hasta 100.000 euros -se incrementó en 2008 desde 20.000 euros para evitar… lo siento, no se me ocurre nada gracioso-. O sea, si tenéis 100.000 euros en el banco A y otros 100.000 euros en el banco B y ambos bancos dicen «au revoir» (aparte de ir a pasaros el agua o jugar a la primitiva por el ojo demostrado), tendréis cubierto ese importe por el Fondo de Garantía. Pero cuidado, ese dinero no es del Estado sino de los bancos que lo han ido aportando según los depósitos que iban recibiendo de vosotros (un 2,5 por mil de los importes).

Primera pregunta que está surgiendo en vuestras cabezas: ¿y si se acaba el Fondo…? pues aquí sí que se me ocurre algo gracioso, un chiste:

-Hola Pepe, ¿qué tal tu hermano?

-Pues ahora mejor. Va a entrar en un banco.

-¿Por oposiciones?

-No, por una alcantarilla.

Pero lo mejor está por venir, las imposiciones cubiertas no incluyen valores de deuda ni similares emitidos por los bancos para captar fondos. ¿Os acordáis cuando os vendieron las participaciones preferentes, las obligaciones convertibles, los fondos garantizados, el Chef 2000…y no funcionaron pero tampoco puedes recuperar el dinero?, a que sí; pues si la entidad se va a por tabaco, eso no lo vuelven a ver ni entrando por la alcantarilla.

Una lanza a favor de los empleados de los bancos (y del que vende el Chef 2000): a ellos les mandaron que vendieran las bondades de todo eso como parte de su trabajo y no van a ser ellos los que os digan que la fabada no sale bien.

Recapitulando, hasta aquí hemos pintado el panorama y estaréis igual que al principio, con la duda de qué hacer con la pasta que tenéis en el banco. Vamos a hacerlo como los eruditos de los libros, pros y contras:

Puntos en contra de retirar el dinero:

1-La posible rentabilidad que estéis recibiendo (sin coñas).

2-Seguridad anti-atraco. Aunque suene a película, es cierto que en Irlanda mucha gente se llevó su dinero para casa y fueron atracados por especialistas.

3-Hacienda no nos tocaría las narices, lo que sí haría si se entera que nos llevamos fuera de su radar automático los ahorros.

Puntos a favor de retirar el dinero (sin atraco mediante):

1-No dependemos del Fondo de Garantía para asegurarnos.

2-En caso de que pete el sistema, nos podíamos ir a otro país en el que el euro siguiera en pie… y admitieran la cara de Juan Carlos como válida.

3-Posibilidad de gastarse el dinero en lo que llaman valor refugio: oro, antigüedades, deuda de un país en el que confiemos (¿??), invitar a rondas en el chigre que luego te devolverán,…

4-Sobre todo, si tienes algo de pasta, ver la cara que se le pone al del banco cuando lo retires (maldad necesaria).

Una matización sobre el puñetero corralito y adyacentes: si quieres retirar más de una cantidad (aproximadamente 3.000 euros), lo normal es que tengas que avisar con un día de antelación  porque el banco obviamente no va a tener el dinero de todos en la caja fuerte -recordar con lo que gana su beneficio- ni tan siquiera una mínima cantidad. Pues bien, si todos fuesen a pedir su dinero, el banco se vería incapaz de devolvéroslo porque lo tiene prestado (tal vez a vosotros mismos) y no es plan ir casa por casa pidiendo la devolución inmediata del préstamo de la lavadora. Si eso pasase en todas las entidades a la vez, se produciría un corralito para limitar los importes a retirar. ¿Puede suceder?, es estadísticamente probable. ¿Va  a suceder?, pues no (para que luego me digáis que no me mojo). En Argentina ocurrió esto por una debilidad de la moneda existente (peso) y la desconfianza en la misma, no porque se creyera que los bancos desaparecerían. En España han caído pequeñas entidades (CCM, por ejemplo) y no se ha producido una retirada masiva de depósitos.

Para acabar, ¿qué haría yo?: pues dejar el dinero en el banco siempre que tuviera menos de 100.000 euros en cada entidad (caso evidente) y, en caso de tener más, disfrutar de la vida y reírme de todos los demás, ¡qué coño! 

El compañero del chigre 

¿Y tú qué opinas de esto?