Descubiertos dos pecios de la flota de 1596 y dos vapores de finales del siglo XIX en la ría de Corcubión

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Los trabajos de prospección arqueológica subacuática en la ría de Corcubión promovidos por la Xunta de Galicia descubren dos pecios de la flota de 1596 y dos vapores de finales del siglo XIX

  • Durante la campaña, desarrollada durante el mes de julio, se comprobaron más de 50 puntos, en los que destaca la localización de un ancla de hierro de tipo Almirantazgo. Además, fueron documentados otros dos pecios de la flota de 1596, verificando en uno de ellos de un timón de cuatro metros de longitud virtualmente intacto, un hallazgo prácticamente único en el mundo
  • Estas actuaciones se inscriben en el convenio de colaboración firmado entre la Xunta y el Ministerio de Cultura para el desarrollo del Plan Nacional de Protección del Patrimonio Cultural subacuático y que cuenta con un presupuesto de 75.000 euros
  • Al amparo de este convenio, entre finales de este mes de septiembre y principios del mes de octubre, se llevarán a cabo otras actuaciones arqueológicas en las rías de Viveiro y del Eo

Fisterra (A Coruña), 12 de septiembre de 2011.- La Consellería de Cultura y Turismo viene de presentar el balance de los trabajos de prospección arqueológica subacuática y de cartografía de los pecios localizados en campañas anteriores en el entorno del cabo de Fisterra y de la ría de Corcubión.

Durante la campaña, desarrollada en el mes de julio y que desprendió unos magníficos resultados tanto a nivel científico como patrimonial, se descubrieron cuatro nuevos yacimientos, dos de ellos pertenecientes a la flota de 1596 al mando del avanzado de Castilla Martín de Padilla, y otros dos documentados como vapores ingleses de finales del siglo XIX y principios del XX en profundidades de hasta 54 metros. Se comprobaron más de cincuenta puntos, en los que destaca la localización de un ancla de hierro de tipo Almirantazgo. Los trabajos fueron llevados a cabo por un equipo de siete personas a lo largo de 22 días, totalizando más de 200 inmersiones y alrededor de 260 horas de trabajo submarino. La presentación de los resultados contó hoy con la participación del director general del Patrimonio Cultural, José Manuel Rey Pichel, la delegada territorial de la Xunta de Galicia en la Coruña, Belén del Campo y el director de las prospecciones, Miguel Sano Claudio.

Estos trabajos fueron promovidos por la Xunta de Galicia y el Ministerio de Cultura al amparo del convenio de colaboración firmado en septiembre de 2010 y presupuestado en 75.000 euros para el desarrollo del Plan Nacional de Protección del Patrimonio Cultural subacuático. En el marco de este convenio y la mayores de las actuaciones llevadas a cabo en la ría de Vigo, entre finales de este mes de septiembre y principios del mes de octubre se ejecutarán otras actuaciones arqueológicas en las rías de Viveiro y del Eo.

En el transcurso de las prospecciones realizadas en la ría de Corcubión se trabajó sobre los cuatro nuevos yacimientos, registrándolos, situándolos geográficamente y realizando una supervisión previa. Además se intervino sobre otros cuatro pecios ya localizados con anterioridad. Uno de los objetivos para lo presente año era documentar los pecios de la flota de 1596. Se localizaron hasta el momento 6 naufragios de una flota de alrededor de un centenar de naves que partieron de los puertos de Lisboa y Sevilla y se dirigían a Irlanda transportando un ejército que debería apoyar a los irlandeses en la lucha contra la ocupación inglesa de la isla. En la presente campaña fueron documentados dos de los pecios de la flota de 1596, ya localizados anteriormente. Destaca en uno de ellos la presencia de un timón de unos cuatro metros de longitud, virtualmente intacto, conservando gran parte de sus ferrajes. Un hallazgo prácticamente único en el mundo que es particular en la arqueología subacuática por ser este tipo de elementos los que primero suelen desaparecer en caso de naufragio.

Durante la prospección arqueológica fueron descubiertos, enterrados en la arena en una nueva localización, elementos de madera, probablemente pertenecientes la otra nave de la flota de 1.596 que sería la séptima localizada. Este hallazgo los permiten acotar una nueva zona de prospección para futuras campañas que permitan situar este yacimiento. En los pecios localizados de esta flota se documentaron numerosas piezas de artillería de diferentes tipos y materiales como bronce, hierro fundido y hierro forjado. Armamento ligero entre los que destacan arcabuces y espadas, además de numerosa munición en plomo, hierro y piedra. Elementos de la impedimenta del ejército también fueron documentados como plomo para fundir munición, cureñas de artillería terrestre, equipos quirúrgicos del cuerpo de sanidad o elementos pertenecientes al atuendo de soldados o tripulantes. Entre los materiales de uso cotidiano destaca la localización de una vajilla de mesa de peltre, probablemente perteneciente la algún oficial embarcado en una de las naves. En otro de los pecios se conservan aún una gran cantidad de monedas de plata, destinadas a sufragar los gastos del ejército expedicionario. Al mismo tiempo se pudieron documentar grandes piezas de madera pertenecientes a la estructura de los buques. De aquellos materiales extraídos para evitar su desaparición el afectación, se procederá a su restauración.

Además de los trabajos sobre la flota de 1596, en esta campaña se avanzó en la cartografía de los restos de la corbeta de 32 cañones francesa Bayonnaise hundida en la playa de Langosteira en Fisterra, el 28 de noviembre de 1803 y que conserva gran parte de su estructura de madera. Se pudo documentar sus cadernas, forro exterior y forro interior, además de uno forro externo de placas de cobre para evitar la adherencia de organismos marinos sobre la obra muerta del casco. Entre los objetos transportados, además de piezas de artillería, numerosa munición, se recuperaron en esta campaña los primeros objetos de uso cotidiano de sus tripulantes, en concreto restos de dos zapatos de cuero y una cuchara de plata.

Vapores ingleses del siglo XIX
Este año se avanzó en una faceta que no había sido abordada hasta este momento, ni en esta campaña, ni prácticamente en aguas españolas en tareas de arqueología subacuática. La comunicación por parte de pescadores del puerto de Fisterra de la presencia de elementos que pudieran ser buques hundidos, los llevó a ampliar el rango de profundidades en los que hasta ahora se venía desarrollando el proyecto. Así se documentaron varios vapores de finales del siglo XIX y principios del siglo XX en profundidades hasta los 54 metros. Estas inmersiones precisan de medios diferentes a los utilizados hasta ahora, que llevan consigo el empleo de gases respirables diferentes al aire comprimido y equipos especiales para trabajar a las dichas profundidades. Estos pecios forman parte del Patrimonio Histórico Español por cuanto permanecieron más de cien años sumergidos, segundo establece la Convención de la Unesco sobre la Protección del Patrimonio Cultural Subacuático suscrita por España.

Esta nueva metodología de investigación en aguas más profundas deparará nuevos resultados, pues hasta el momento nadie se sumergió en tales pecios y estos se hallan intactos para la investigación.

Caninos de elefante
Entre los resultados más significativos de todas las campañas realizadas hasta ahora en el marco del presente proyecto, destaca la localización de un naufragio en el cabo Fisterra qué conserva lo que sin duda es el cargamento más rico localizado nunca en aguas españolas en arqueología subacuática. Se trata de un vapor proveniente de África en el que se conservan numerosas joyas, piedras semipreciosas y otros elementos suntuarios pertenecientes a sus pasajeros, además de un número significativo de monedas de plata y cobre. Numerosos objetos provenientes de la vida a bordo de pasajeros y tripulantes son de destacar entre las piezas recuperadas.

De su cargamento podemos destacar la presencia de un elevado número de caninos, o defensas, de elefante, cuya cantidad total no puede establecerse totalmente por cuanto este buque no pudo ser estudiado hasta el momento en profundidad ni recuperado la mayoría de su riquísimo cargamento.

Expectación internacional
Estos trabajos despertaron interés internacional, no sólo por la existencia de una flota perteneciente la una época tan importante desde el punto de vista de la historia naval, sino en general por la riqueza de naufragios de todas las épocas localizados en el ámbito del cabo Fisterra. De este modo, los trabajos contaron con la participación de un doutorando del departamento de antropología a Universidad de Texas y una investigadora del Hellenic Institute of Maritime Archaeology. Al mismo tiempo, el estudio de los buques de la flota de 1596 entra de lleno dentro del ámbito de investigación del departamento de antropología de la University of Texas, La&M. En la actualidad se está a estimar la colaboración del proyecto en estudios de la madera de los pecios a través del Centro Holandés de Dendrocronoloxía, Fundación Ring.

El proyecto, además, viene colaborando desde hace varios años con el Departamento de Ciencia de los Materiales e Ingeniería Metalúrgica y Química Inorgánica de la Universidad de Cádiz, en el estudio y análisis de la composición de los forros de cobre presentes en varios de los buques hundidos. Por otra parte, los trabajos serán presentados, en una ponencia, en el 4º Congreso Internacional de Arqueología que se celebrará en Zadar, Croacia del 28 de septiembre al 2 de octubre.

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