HUMOR Y TRISTEZA: La juventud del Papa… y la nuestra

Fuente:  Asamblea ciudadana del Occidente asturiano- A Mariña lucense

Y LLEGÓ… LA IRA DE DIOS

Una tormenta de lluvia y de viento obligó a interrumpir hoy durante un rato la celebración de la vigila con el papa Benedicto XVI en el aeródromo de Cuatro Vientos, en las afueras de Madrid, tras una jornada de calor sofocante.

Siete peregrinos han resultado heridos de diversa consideración después de que el fuerte viento y la tormenta derribara total o parcialmente varias carpas de peregrinos en Cuatro Vientos, según ha informado Emergencias Madrid.

Una de las heridas ha sufrido una fractura de nariz, otra una fractura de rótula y una tercera una posible fractura de hombro. Las tres han sido trasladadas a un centro hospitalario tras ser atendidas por facultativos del Samur.

Los demás peregrinos han resultado heridos de diversa consideración. Además de las carpas, el viento ha derribado un poste de la luz que afortunadamente no ha provocado heridos.

Los bomberos del Ayuntamiento de Madrid también han saneado una zona del escenario principal donde se encontraba el Papa Benedicto XVI. Parte del revestimiento de tela se había desprendido pero el retén de urgencia situado justo detrás del escenario atendió la zona.

El papa, que preside la ceremonia religiosa y estaba interviniendo en el momento en que se ha interrumpido, fue protegido por un paraguas que sujetan dos ayudantes con dificultad a causa del fuerte viento.

En el enorme escenario instalado en el aeródromo se encontraban también los Príncipes de Asturias, Felipe de Borbón y Letizia Ortiz.

El vendaval provocó además fuertes rachas de lluvia en dirección al escenario, y levantó una fuerte polvareda.

Cientos de miles de peregrinos católicos están concentrados en la gigantesca explanada y también tuvieron que cubrirse con paraguas, chubasqueros y cualquier cosa que tuvieran a mano.

El viento se llevó por delante todo un sector de sillas vacías y los trabajadores de Radio María, que habían montado un pequeño toldo junto al público, se vieron obligados a colgarse de las barras para que éste no volara.

Todo ello sin perder el ánimo, hasta el punto que algunos de los empleados de este medio comenzaron a entonan una salve en latín para que amainara el temporal.

Desde los servicios de megafonía se pidió a los miles de peregrinos presentes en el aeródromo que rezaran todos juntos para que remitiese la tormenta.

Indiferentes a la lluvia, miles de jóvenes animaban al papa con cánticos, hasta que el pontífice, una vez calmada la tormenta, retomó la palabra.

Y TRISTEZA

EL CORAZÓN DE LAS TINIEBLAS

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