La nueva cartera de servicios de atención a la dependencia transforma el modelo de atención, basado hasta el momento en centros, y rompe la barrera de la edad
-
La consejera de Trabajo y Bienestar, Beatriz Mato, presentó hoy este nuevo modelo de atención que pasa a ser basado en servicios, con el objetivo de ofrecer “un traje a medida” para las personas dependientes
-
Mato destacó que la nueva cartera nace del consenso y trabajo conseguido con todos los sectores implicados en la atención social
-
A partir de ahora, la autorización y acreditación pasará a ser de los servicios prestados y no de los centros, esto es, las instalaciones podrán presentar una oferta de diferente naturaleza y adecuarla a las necesidades específicas de los usuarios
-
Con este nuevo modelo se consigue una mayor eficiencia, eficacia y optimización en los recursos de la comunidad para la atención a la dependencia
-
Hasta este momento, los usuarios de los centros de atención residencial a la dependencia debían ser mayores de 65 años o bien ser personas con algún tipo de discapacidad, lo que dificultaba administrativamente la atención de menores de 65 años con algún tipo de dependencia
-
Por primera vez, se reconocen servicios específicos a las personas con discapacidades diferenciadas (como trastorno mental, espectro autista, daño cerebral adquirido), en lugar de ser para la discapacidad indeferenciadamente
Santiago, 18 de abril de 2011.- La Consellería de Trabajo y Bienestar pondrá en marcha una nueva cartera de servicios sociales de atención dirigido a las personas con dependencia, que pasará del modelo de atención actual basado en centros a otro basado en los servicios. Esta nueva fórmula de organización permitirá también superar la barrera de la edad en la atención a la dependencia, ya que hasta ahora existían dificultades administrativas para dar una respuesta adecuada a las necesidades de los menores de 65 años con dependencia.
La titular del departamento autonómico, Beatriz Mato, presentó hoy esta cartera de servicios, de la que destacó que nace “tras un trabajo profundo y del consenso con las entidades implicadas en la atención social”.
Para explicar el cambio de un modelo basado en centros a un fundamentado en servicios, la consejera recordó que “hasta el momento, la autorización y acreditación se daba la un centro en concreto. A partir de ahora se acreditarán los servicios y no los centros. Es decir, los diferentes centros podrán dar servicios de diferente naturaleza y adecuar estos al grado de dependencia o a las necesidades específicas de las personas”, un aspecto que, subrayó, “permitirá ampliar la oferta existente y optimizar los servicios”.
De este modo, una residencia podrá, además de la atención residencial básica, ofrecer servicios terapéuticos, de atención diurna o cualquier otro para lo cual tenga la autorización correspondiente. Los centros que ya cuentan con autorización continuarán con la misma actividad, pero podrán acreditar nuevos servicios que puedan poner en marcha.
En este sentido, precisó también que por primera vez se reconocerán servicios específicos para las personas con discapacidad diferenciada como, por ejemplo, la enfermedad mental, el trastorno del espectro autista, o el daño cerebral adquirido. De este modo, ya no se plantean servicios dirigidos a la discapacidad indeferenciadamente. “Esto los permitirán mejorar sustancialmente al adecuar la atención a las necesidades reales de las personas”.
En general, la cartera agrupa su oferta alrededor de servicios comunes y específicos. Para las personas con dependencia, se establece una cartera común con tres servicios esenciales: de prevención y promoción de la autonomía personal; de telesasistencia; y de ayuda a domicilio. Por otra parte, para las personas con dependencia derivada de una determinada circunstancia –alzheimer, trastornos de espectro autista…- se establecerá un abanico de recursos específicos (mantenimiento, rehabilitación, talleres…).
Por otra parte, la consejera hizo hincapié en que con esta nueva cartera “se cobren espacios de atención que antes tenían una difícil respuesta administrativa. Se rompe, por ejemplo, la barrera de la edad, saltando así muchos obstáculos administrativos existentes hasta el momento”.
Para dimensionar este “importante cambio”, la titular del departamento autonómico recordó que hasta el momento los usuarios de los centros de atención a la dependencia eran “o mayores de 65 años –con algunas excepciones a partir de los 60- o personas con algún tipo de discapacidad”.
Esta organización causaba “disfunciones administrativas y de acceso a los centros” en aquellos casos donde la dependencia -derivada de alguna demencia o de otro tipo de enfermedad- se daba en menores de 60 años.
Menú de serviciosOtra de las novedades importantes de este nuevo modelo es que los usuarios tendrán acceso a un “menú de servicios flexible”, donde se podrán combinar los diferentes recursos existentes para la atención a la dependencia, lo que supone “un salto de calidad muy importante”, consideró Mato.
La consejera adelantó también que esta nueva cartera de servicios se plasmará en un decreto, con el fin de que tenga rango de norma y que, por lo tanto, sea de obligado cumplimiento.