Lo vi por primera vez a su llegada al aeropuerto tras su histórico 8,56 m en aquel mundial de Maebashi de 1999. No encuentro la foto, pero la tengo fijada en la retina. Un chaval de 22 años rodeado de cientos de personas en la terminal de Santiago del Monte exultante de felicidad. Entrevistas, homenajes, cientos de reportajes ilustraron los periódicos y televisiones de Asturias y de España con el nuevo héroe del deporte español. En aquel verano me cansé de hacerle fotos y puedo asegurar que era un tipo cercano, paciente y eternamente risueño.
Yago Lamela. Avilés, 12 de diciembre de 2004. © Miki López/La Nueva España
Por eso hoy, 15 años después de aquellos buenos tiempos, no soy capaz de borrar de mi mente aquellas conversaciones que compartimos en la plaza del Carbayedo y menos, siendo consciente de las jugadas que el destino le tenia preparadas al atleta…
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