Publicado el miércoles, 11 de noviembre de 2015, en ElPeriódico.com.
«Oiga usted, desconéctese usted si le da la gana. Pero no cuente conmigo. Así que por lo que más quiera, deje de hablar de mandato democrático. Haga los gestos y declaraciones unilaterales que usted desee pero hágalos en su casa, no en sede parlamentaria porque entonces los está haciendo también en mi nombre. Mi mandato, que conste, es otro. A tenor de las últimas elecciones, el mismo que el de la mayoría del pueblo catalán. Y como la última vez que lo miré, la democracia era el mandato de la mayoría, déjeme recordarle cuál es nuestro mandato, o bueno, mejor dicho, el mandato de uno más, pero que se siente parte de esa mayoría.
Mi mandato es que dejen de hacer el ridículo. Que dejen de jugar a los estaditos y atiendan los problemas reales de Catalunya que -oh sorpresa-…
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