Lotería de Navidad 2017 | Un cuarto a última hora deja 34 millones en Candás – El Comercio

Parecía que la Lotería de Navidad iba a pasar de puntillas por Asturias dejando algunos euros de regalo, tan solo unos décimos sueltos aquí y allá. Eso, hasta que los niños de San Ildefonso cantaron el último premio importante de todo el sorteo, a falta de diez minutos para que finalizara. Hasta entonces, el Gordo había dejado al menos 1,6 millones de euros en Avilés, Corvera y Soto del Barco -tres décimos-, además de otro en Gijón, todos ellos viajeros venidos desde Lugo, que se llevó la mayor parte del primer premio. Los quintos habían supuesto un pellizco de 204.000 euros en Gijón, Oviedo, Avilés, Ribadesella, El Franco, Siero, Infiesto, Villaviciosa y Mieres. Sin embargo, sabían a poco hasta que llegó el segundo de los cuartos premios.

El 61207 se hizo esperar sí, pero cayó con la fuerza de todo un Gordo en Candás. Un premio íntegro que dejó 34 millones de euros en la villa asturiana -algunos décimos, como es normal, se repartieron por otros lugares de Asturias-, gracias en parte al buen ojo del lotero Heliodoro García, propietario de la administración número uno, situada en la calle El Rosal número tres.

«Todos los años elijo uno que para mí es especial. Me gustó porque terminaba en siete», aseguró Heliodoro. Cada año, su elección es respaldada por Ángel Martínez, copropietario junto a su mujer del restaurante Repinaldo, quien no duda en hacerse con varias hojas para ponerlas a disposición de sus clientes. Empezó a venderse en verano, pero están convencidos de que la mayoría de los décimos se quedaron en casa.

Por eso, la celebración de esa lluvia de fortuna tenía una esencia muy familiar. Pero corrieron ríos de sidra. Fueron muchos los premiados que acudieron a Casa Repinaldo para gritar bien alto su recién estrenada suerte y brindar por ella. Sonrisas, abrazos… Como antes vieran en los anuncios de la tele, pero ahora eran ellos los protagonistas.

Algunos se declaraban convencidos de que los 20.000 euros por décimo eran una manera de compensar las malas rachas. «Esto ha sido cuestión de equilibrio. La vida te da una de cal y otra de arena. No puedo explicar con palabras lo que siento al saber que tengo uno de los décimos premiados», comentaba entre lágrimas de emoción Aarón González Espinosa, candasino de 29 años e hijo de la propietaria del Repinaldo, quien tras pasar momentos «duros» este último mes, vio cómo la Lotería de Navidad le traía algo de luz a su fin de año.

Su vecino Luis Caballero también se mostraba partidario de esa teoría del equilibrio cósmico, pues empezó el día de ayer abriendo una multa de tráfico que encontró entre el correo ordinario del buzón. «El karma me lo devuelve con la mitad de un décimo. Es un ‘pellizquín’, pero sirve para tapar algunos agujeros y llevarme una pequeña alegría», comentó el candasín.

No les da para retirarse, pero son 20.000 euros por décimo que llegan en un momento ideal. «No tiene mayor importancia, pero miraremos para que dure todo lo posible», apuntó Lauro Prendes, amigo de toda la vida del lotero Heliodoro García.

Su teléfono no paraba de sonar y recuerda entre risas cómo se vio «obligada» a dejar de limpiar los cristales de casa para contestar. «El primero fue mi primo diciéndome que había tocado un cuarto premio aquí. Luego llegó mi marido y me dijo: nos ha tocado el décimo del Repinaldo. No me lo creía, lo busqué corriendo, casi me desmayo», rememoraba. María Fernanda no tiene claro en qué lo va a gastar porque todavía necesita tiempo para reaccionar.

Quien sí que estaba completamente seguro de lo que iba a hacer con sus 20.000 euros era Joaquín Fernández, natural de Siero pero vecino de Candás desde hace veintidós años. «Repartiré un poco entre mis tres hijas y lo que quede lo disfrutaré junto a mi mujer. Nos hemos pasado la vida trabajando y el dinero está para disfrutarlo. Ya nos toca, ¿no?», contaba. Maribel Rodríguez Mingote, candasina, también compartía su idea. «Estoy feliz y encantada con lo que estamos viviendo todos», agregó mientras brindaba con un culín de sidra. Los camareros del Repinaldo no daban abasto para abrir todas las botellas que pedían los premiados.«¡Esto es una completa locura!», aseguraban los afortunados mientras se abrazaban unos a otros gritando.

Una estampa que se repitió cada vez que alguien se sabía afortunado. «Estábamos en la oficina y nos llamó una amiga para decirnos que nuestro décimo estaba premiado. Nos volvimos locas, empezamos a saltar y a gritar, no nos lo creíamos», relató Susana Álvarez Cuesta, vecina de Luanco y agente inmobiliario en Candás. Ella y su jefa Rocío Sánchez suelen parar en el Repinaldo «a tomar el cafetín de media mañana», como parte de la rutina diaria. Un pequeño descanso que les sirvió para hacerse con 20.000 euros y que ayer se alargó más de lo normal para poder festejar su suerte compartida. Y así, decenas de historias. Por una vez, la alegría era la suya, la de los candasinos y de los que se pasaron por allí y se quedaron con algún décimo.

ORIGEN: El Comercio

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