Diario de un policía acosado por el independentismo en Pineda del Mar: “Nos niegan la entrada en la lavandería y en el bar. Empezamos a vagar” /Nos sentíamos observados, muchísima gente nos miraba con cara de asco y odio.Muchos de ellos gesticulaban con sus labios la palabra “hijos de puta”, creciendo la presión psicológica por minutos, llegando a lanzar algún escupitajo al suelo, sin llegarnos a dar / Tras ser reconocido por esos observadores de ficción real, es agredido sin mediar palabra hasta que los Mossos consiguen extraerlo de la masa para devolvérnoslo sano y con diversos golpes / Cuando un grupo de niños se nos acercan y nos dicen “¡Hijos de puta idos de aquí! ¡Independencia!”, mientras sus padres al lado lo ven y sonríen /  El esfuerzo que hacían esas personas que se acercaban al hotel sin dejar de lado el miedo a ser marcados y perseguidos merecen el máximo respeto y admiración porque nosotros algún día volveremos con nuestras familias y ellos se quedarán aquí sufriendo la persecución y desprecio de los radicales.- El Mundo

Domingo

Eran las 13.00 horas del día 1 de octubre de 2017, destino Barcelona.

 

Salida del hotel Montpalau (Pineda de Mar), cuando a escasos metros laprimera turba de gente que con insultos exige nuestra retirada ipso facto de las tierras catalanas mina el estado psicológico con una surtida y rica variedad de insultos y amenazas.

Gracias a 40 minutos muy largos y un temple excepcional del grupo, llegando a tener que desplegarnos por nuestra seguridad, dado que cada vez se volvían más agresivos, se accede a los vehículos partiendo para Barcelona a realizar el cometido sin olvidar la masa que allí espera nuestro regreso, como ellos mismos manifiestan. Su finalidad: una cacerolada prometida durante la madrugada para que el insomnio y el estrés hagan mella.

Tal extremo es comprobado a toda prisa nada más emprender el regreso, después de escuchar por la emisora que unas 1000 personas están rodeando el hotel, exigiendo el mismo objetivo que horas antes. Exigiendo que se vayan las “fuerzas de ocupación”, como los independentistas nos llaman al Cuerpo Nacional de Policía y a la Guardia Civil.

Lunes

Como era de esperar, tras una larga noche y unas ojeras dignas de recordar, salimos a lavar el uniforme para intentar quitar ese olor áspero que absorbeen el servicio. Pero la sorpresa no tarda en llamar a nuestra puerta cuando el dueño de la lavandería nos niega la entrada y el uso de sus instalaciones por no ser bienvenidos. Con educación y malestar nos vamos a relajarnos y tomar un café pero de nuevo, sin apenas esperarlo, vuelven a golpear nuestro ánimo negándonos también la entrada. En ese momento empezamos a vagar sin destino y con apatía.

Tras unos minutos algunos nos percatamos de algo que había pasado desapercibido por ser una realidad que supera a la ficción. Nos sentíamos observados, muchísima gente nos miraba con cara de asco y odio.Muchos de ellos gesticulaban con sus labios la palabra “hijos de puta”, creciendo la presión psicológica por minutos, llegando a lanzar algún escupitajo al suelo, sin llegarnos a dar.

Situación verificada por una chica, que tras acercarse a nosotros con mucha prudencia nos muestra un grupo de Whatsapp del municipio, en el que somos ubicados en todo momento cuando salimos del hotel, que tenían fotos de nosotros. Todo lo que nos hacen son medidas de presión que se acuerdan en el grupo y a su vez ella nos revela que a las 22.00 horas del día en curso se va a realizar una manifestación en el hotel nuestro. Se marcha, nos da las gracias por estar ahí y nos desea suerte.

Por tal motivo nos desplazamos ahora ya sí con un destino definido: a nuestro hotel para informar a nuestros mandos y poder montar el servicio correspondiente para preservar nuestra seguridad.

Una vez en el hotel nos quedamos en la puerta comentado lo ocurrido, ya que no dábamos crédito… Cuando un grupo de niños se nos acercan y nos dicen “¡Hijos de puta idos de aquí! ¡Independencia!”, mientras sus padres al lado lo ven y sonríen.

Transcurre la tarde y nuevamente la plaza está llena de independentistascortando ambos lados de la calle del hotel.

La masa era totalmente hostil propinando toda clase de insultos, llegando a tirar algún huevo a las habitaciones. Se esperaba la llegada de los Mossos, los cuales se demoraron muchísimo, desconocemos el motivo… Son recibidos con aplausos por los indepedentistas… Y para nuestra indignación, ya que estábamos sitiados por esa masa de gente que no paraba de insultarnos, algunos de esos compañeros nos dedican alguna peineta y otro se besan su escudo.Cierto es que no todos.

Un compañero, por falta de batería en su teléfono, es ajeno a la situación. Se encuentra fuera del hotel y sobre las 23.00 horas regresa, encontrándose la manifestación citada en la puerta. En un intento de acceder al interior y tras ser reconocido por esos observadores de ficción real, es agredido sin mediar palabra hasta que los Mossos consiguen extraerlo de la masa para devolvérnoslo sano y con diversos golpes.

Golpes que, emparejados con el asedio sufrido, dan nacimiento a un sentimiento de unión y lucha de todos los funcionarios presentes,expresado en una simple frase: “Que nos dejen actuar “.

Concentración independentista exigiendo la marcha de la Policía. Foto: MARGA CRUZ

Frase reproducida y acompañada por vivas dedicados a España y Cataluñaque enmudecen y silencian a la masa hostil.

La noche, corta en el tiempo pero infinita en el recuerdo, da a luz al día más duro de nuestra carrera profesional.

Martes

Día oscuro y sombrío sin ningún tipo de brillo, en el cual los profesionales curtidos en mil batallas no son capaces de contener las lágrimas por la situación de asedio vivida. La teniente de alcalde entró a”negociar” el cierre de nuestro hotel para así echarnos. Anuncia que nos vamos al día siguiente. Sumado esto a la huelga general declarada, nos deja sin servicio y sin apenas alimentos; el hotel hace lo que puede e intentamos apañarnos con las sobras del mediodía.

En el hotel se han portado excelentemente con nosotros.

Bien entrada la noche, un trabajo sin descanso y excepcional de nuestros jefes da sus frutos y llegan alimentos al Montpalau. Suficiente para el momento.

Estamos esperando la llegada de compañeros que regresaban del servicio, los cuales fueron apedreados a la entrada del pueblo consiguiendo llegar al hotel. Fue en ese momento de su entrada al hotel mientras los de fuera les insultaban cuando les recibimos con aplausos y “¡VIVA ESPAÑA! ¡VIVA EL CUERPO NACIONAL DE POLICÍA! ¡VIVA LA GUARDIA CIVIL!”, orgullosos de nuestros hermanos y del uniforme que llevamos y de nuestro país.

Este momento de fusión de todos los compañeros, muchos sin conocernos,fuimos una auténtica piña, desde el primer jefe al último policía.

Momentos muy duros se vivieron, que nunca olvidaré, encerrados por estar rodeados de una masa hostil la cual no paraba de crecer incluyendo la llegada de efectivos de bomberos de uniforme que se unían a los independentistas.

Otra noche de ruido e insultos. La presión y el dolor aumenta con elsufrimiento y preocupación de nuestras familias que ven por televisión lo que nos esta ocurriendo.

Miércoles

Por la mañana nos comunican que nos vamos, que el hotel cierra debido a la “negociación” del equipo de Gobierno… Que hagamos la maletas. Una vez en elhall nos derrumbamos nuevamente. Compañeros que han vivido mil batallas y situaciones de mucho riesgo en su profesión heridos en lo más profundo de su dignidad, nuestros jefes nos animaban al vernos. En todo momento estuvieron al pie del cañón, una labor importante.

Sólo de pensar que nos echaban de nuestro propio país y que tensamos que salir escoltados por los Mossos es algo que nunca olvidaré, ese sentimiento de impotencia. Hubiésemos salido llorando muchos, el orgullo como español hundido en un mar de lágrimas… Pero a punto de salir, ¡vino la mejor noticia! Nueva orden.

NOS QUEDAMOS!!

No nos iríamos hasta finalización del contrato con el hotel. Nos fusionamos en abrazos de alegría.

El hotel era el foco de atención mediático. Seguíamos asediados por los independentistas, las muestras de apoyo comenzaron en toda España. Lo veíamos en la TV dentro del hotel, ya que no podíamos salir, algunos Mossos entraron al hotel a disculparse por la acción de sus compañeros que les avergonzaba, nos comentaban que están muy divididos.

Poco a poco, comenzaron aparecer personas súper diferentes entre ellas,unidas con el mismo sentimiento de unión: ser español.

Al otro lado de la calle, con banderas de España, nos apoyan a nosotros y a su vez dicen bien alto que son españoles que están cansados de esconderse y que les persigan por ello. Psicológicamente esto fue un gran empujón. Creció tanto el número de personas que nos apoyaban que llegaron a silenciar a la masa de independentistas que tenían al otro lado, sus insultos ya no se escuchaban, ahora se imponían los vivas a España.

Apoyo ciudadano a los agentes ante la puerta del hotel. Foto: REUTERS

Agradecer a todas las personas que desde diferentes puntos de España salieron apoyarnos, ya que eso fue un gran empujón para nosotros, como para nuestros familiares al ver que no estábamos solos.

Esto marcó un antes y un después. El esfuerzo que hacían esas personas que se acercaban al hotel sin dejar de lado el miedo a ser marcados y perseguidos merecen el máximo respeto y admiración porque nosotros algún día volveremos con nuestras familias y ellos se quedarán aquí sufriendo la persecución y desprecio de los radicales.

Origen: ELMUNDO

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