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La explicación a este fenómeno es muy simple: hay mucha gente que se ha convencido de que la única forma que se puede sobrevivir en este país es afiliarse a un partido político y cobrar jugosos sobres cada mes, o lograr un buen ‘enchufín’ tipo Carromero. Y como que tienen razón, ¿no? Por eso el PP tiene muchos millones de votos fijos a cada elección que pasa: entre amigos, colocados, amigos de amigos, empresarios y futuros presidiarios con los que pasar vacaciones… no dan abasto. ¡Qué popularidad!
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