Tú no sabes, ni te imaginas la alegría que me da que sea invierno y que no estén en Galicia los madrileños; pero una alegría… y sobre todo una tranquilidad… pero no es porque me caigan mal, todo lo contrario, porque me caen genial y cuando vienen, que siempre es verano, yo es que estoy en un sinvivir.
Ellos son muy diferentes a nosotros. Tú en Madrid entras en una cafetería y a la misma hora, pero a la misma, te encuentras en un salón a unos celebrando una boda; otros una primera comunión; aquel que va de gris viene de un entierro, o ya nació triste, que todo puede ser; y aquel otro con chaqueta y corbata trata de cuadrar mentalmente un albarán. Y en la barra… joé en la barra… unos desayunando, otros comiendo, otro cenando, que si un tentempié… y esto… pues esto no lo entendemos.
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